Mujer iroqués

sábado, 30 de julio de 2016

JARRI POTTER (I) El Armario sin Fondo

Bienvenidos al quidditch, el deporte de equipo más fálico del planeta



Lo que sigue, es el fruto de una serie de comidas de tarro personales y una larga y fructífera conversación con @laguiri . Gracias por tu paciencia, E.


Creo que muchos conocéis o imagináis el escaso aprecio que siento por el protagonista de las novelas de J. K. Rowling. Voy a dejar* las razones de mi inquina contra don hacedme casito que soy especial buaaaaa y voy a centrarme en otro elemento del universo potteriano que me tiene con la mosca tras la oreja desde hace tiempo: la normatividad.

El mundo mágico creado por Rowling es, amen de muy poco funcional y económicamente inviable, un páramo gris de normatividad, algo que la saga cinematográfica ha exacerbado hasta la nausea. Normatividad sexual, sobre todo, pero también de otros tipos, como veremos a continuación.

Pensemos en la familia directa de Jarri, sus tíos y su primo. Los Dursley son tontos, mezquinos y, sobre todo, ridículos porque son GORDOS. Es más, presumen de su gordura jajajaja, qué patéticos, y como castigo a su maldad la tía segunda de Jarri, Marge, que de por sí ya es bien gorda, es inflada como un zeppelín.

Tenemos a Neville Longbotton, al que también Voldemort condenó a morir, como a Jarri, por el mismo motivo que a Jarri, y que es huerfano a todos los efectos ya que su familia fue torturada hasta la locura por protegerle. Vale que no tiene una cicatriz molona como Jarri, pero debería al menos tenérsele en cierta consideración pero es un personaje que genera rechifla y se le retrata... gordo (no se volverá un personaje respetado hasta que adelgace)

Están los guardaespaldas de Draco Malfoy, Crabbe y Goyle, que son unos matones descerebrados y solo piensan en atracarse de comida y, oh sorpresa, son bien gordos. Por contra, los hermanos gemelos de Ron, que se pasan la vida asaltando la cocina, son altos y delgados (será cosa metabólica, ya se sabe, si eres de los malos te engorda hasta el aire)

También hablamos de normatividad racial. Hay algunos rostros no blancos, pero todos los personajes con más de tres párrafos de diálogo son caucásicos. Y como prueba de cargo, como me recuerda @ComandanteVimes, la actriz que interpreta a Lavender Brown en El prisionero de Azkaban es negra pero, en el Príncipe Mestizo, cuando por fin le dan un mínimo protagonismo (y le mete la lengua hasta el gañote a Ron Weasley, ascendido a sex symbol desde que juega al quidditch) la cambian por una actriz blanca. La productora se justifica explicando que la primera interprete no siguió trabajando, que no se manejaba bien en papeles hablados, que... ¿de verdad pretenden que creamos que entre las 7000 chicas que se presentaron al casting para la sexta peli NO HABÍA NI UNA SOLA ACTRIZ NEGRA QUE SUPIERA HABLAR?

O quizás es que en el montaje final se olvidaron de incluir la escena en la que Lavender sufría los terribles efectos del hechizo blanqueate levioooosa

 Harry se lo puede montar con orientales pero ¿una chica negra morreando con un pelirrojo? ESO ES ANTINATURAL

Pero basta de normatividad estética/étnica y vamos a la que nos importa, la sexual. Tenemos un mundo en el que conviven al menos seis especies inteligentes: humanos, elfos, duendes, centauros, gigantes y sirenios. Y en toda la saga no hay un solo personaje abiertamente homosexual o trans. EL UNIVERSO POTTERIANO ES CISHETERO.

No sólo todo el mundo más allá del andén del andén 9 3/4 es heteronormativo: hablamos de una sociedad patriarcal, en donde, salvo las profesoras (todas solteras), una periodista de cotilleos y alguna funcionaria, no vemos una sola mujer cuyo oficio no sea ser señora de. A nadie le importa a qué se van a dedicar las condiscípulas de Jarri porque ninguna (salvo Hermione y Luna) parece preocupada por nada que no sea ponerse ideales de la muerte en el baile** y arrimarse mucho a la estrella de quidditch del momento o a cualquier macho que parezca un buen partido (no debe haber mucho donde escoger, ya que hasta Ron parece despertar un razonable interés).

Empezando por la mamá de Jarri que se ayuntó con el macho alfa del insti sin importarle que se comportara como un matón chulesco, y es que el amooooooor lo redime todo.

Una de las escenas más lamentables tiene lugar cuando, en la cuarta película, las alumnas de la academia Beauxbattons entran en el comedor de Hogwarts ejecutando una coreografía de caderas meneantes, suspiritos y caídas de pestañas, siendo acogidas por un montón de boquiabiertos y hormonados adolescentes con la varita enhiesta, y muchas adolescentas mosqueadas, porque esas francesas guarras vienen a quitarles el novio (el único al que no parece faltarle riego al cerebro es Jarri ya que, como bien comenta el tuitero @aburrido354, tiene la mente ocupada pensando en vicios orientales, así que no le queda tiempo para parisinas)

Las chicas de Beauxbattons, para nada estereotipadas

Dicho sea de paso, la representante de dicha escuela en el torneo de los magos se limita a hacer bonito, lucir bañador y ser rescatada, es decir, el rol femenino clásico en las novelas de aventuras.

El grado de heteronormatividad es tal que, cuando Jarri, Hermione y Ron usan la poción multijugos para adoptar la apariencia de tres alumnos de Slytherin, por supuesto ellos dos se transformarán en chico y ella elige a una chica, porque de no ser así, hubiéramos tenido una chica con pene Y ESO NO PUEDE SER

Hay, cierto es, unos pocos personajes de identidad sexual... discutible. Los Malfoy no rezuman excesiva virilidad, y las novelas y la película dejan entrever cierta fascinación equívoca de Draco por Jarri, pero al final de la saga sabemos que el joven y desustanciado albino ha hecho lo que se esperaba de él, es decir, casarse y tener hijos. Y, porque no decirlo, esos hombres afeminados, invariablemente, pertenecen al bando de los malos. Todos los buenos son machos machotes, incluso Remus Lupin, que podría presentar, como humano, una cierta ambigüedad, pero en su otra personalidad es un hombre lobo viril y peludo.


Draco, a veces, parece soñar con un mundo distinto, donde él sería libre de ser fiel a sí mismo

Como remate, y de nuevo esto se ve mucho más exacerbado en las películas, la sexualidad en el mundo de los magos es apagada, casi totalmente gris. La señora Weasley no parece hacer otra cosa en su vida que cocinar y coser, el señor Weasley resulta difícilmente reconocible como procreador (recuerda mucho al señor Ropper, de Un Hombre en Casa), la madre de Malfoy tiene pinta de no haber tenido un orgasmo en toda su puñetera vida y, dada la escasa sexualidad de su señorial marido, probablemente se quedó preñada en su primer polvo y ya se dijeron, para qué repetir. Los únicos personajes que despiertan interés sexual entre las masas son el profesor Lockhart, por cuyos pijísimos encantos suspiran todas las brujas de bien y de cualquier edad, y el megamacho del Este, la estrella de quidditch Victor Krum, el buscador testosterónico, a cuyo paso caen las bragas a millares (Hermione debe ser la mujer más odiada de todo Hogwarts, ya que ha catado su legendario y firme mango de escoba)

Ron descubre que A: Hermione tiene un culo fantástico y B: no va a ser él quien arrime cebolleta

Hay una sola excepción a esta norma, la loca, loquísima Bellatrix Lestrange, que, dada la desazón de Voldemort ante su muerte, parece haber sido la única que ha visto de cerca la varita del tenebroso líder. En las películas nos es mostrada, literalmente, como una GothicSlut, voluptuosa, escotada y amiga de las transparencias y los tacones altos. Por supuesto, este personaje agresivamente sexual es de los malos, así que parece que el regocijo sexual no es algo digno de una bruja como deben ser las brujas***. Ellas deben separar las piernas, cerrar los ojos (sobre todo Molly Weasley, para que no le de la risa al ver a su marido desnudo) y recordar que todo es por el bien de Inglaterra, digo del mundo mágico.

Nada sorprendentemente, la descocada Bellatryx carece absolutamente de sororidad. En el mundo de Potter las mujeres se dedican a cotillear y malmeter, no a unirse frente a la opresión, así que en la batalla del Gran Salón de Hogwarts, en vez de coordinar sus esfuerzos con el resto de mortífagos para asegurar la victoria, se lanza a cazar a las únicas alumnas que en un futuro podrían disputarle el trono de bruja más sexy****, Hermione, Luna y Ginny. Aprovechando su encegamiento, Molly Weasley le volará el culo en nombre del colectivo de señoras con rulos y bata boatiné, por zorrón.

Podríamos presuponer que, tras la victoria, y dada el importante papel que han jugado en ella las mujeres, vendría una época de más aperturismo de mentes, pero en el epílogo no vemos nada de eso. Hermione, Luna y Ginny se han convertido en señoras de,  y si bien parece que no se dedican solamente a sus labores, los puestos de importancia siguen ocupados por hombres y, aunque Draco parece seguir notando calores y humedad bajo su túnica cada vez que se cruza con Jarri, disimulándolo todo con su habitual expresión de desdén, está claro que el pobre nunca se atreverá a dar al paso y seguirá viviendo una vida de frustración y apariencias, en un mundo donde los armarios seguirán cerrados a cal y canto.

Y, ahora que lo pienso, en la sexta novela vemos que Draco entiende mucho de armarios... yo no digo nada, pero a buen entendedor...

EDICION: Como me hace notar la tuitera @Meryone, la normatividad afecta también al rol femenino ya que la Maternidad nos es presentada como el máximo valor al que puede aspirar una mujer. La Madre de Harry, Lily, usa el poder de la maternidad (que nos es descrito como una fuerza primitiva por el propio Voldemort) para proteger a su bebé, la madre de los Weasley es la única adulta que actúa sin la menor duda ante una emergencia para salvar a sus cachorras (que se lo digan a Bellatryx) y hasta Narcissa, la madre de Malfoy, es capaz de ver las consecuencias de los actos de su esposo y tomar medidas para evitar un desastre, traicionando al Señor Oscuro para salvar a su hijo. Frente al rol de Madre todo lo demás palidece, ya que Hermione, con toda su inteligencia, habría muerto de no ser por la feroz intervención de Molly.


* De momento, porque prometo una entrada sobre porqué Harry debería ser muerto a pedradas en público
** Y como se ve en el baile de la cuarta película, ir "ideales" es vestirse de princesita Disney, salvo que seas una exótica hindú)
*** Ojo, ellos son magos/hechiceros, ellas brujas.
**** En la última novela Bellatrix parece disfrutar torturandorefinadamente a Hermione, lo que podría denotar aficiones... especiales.. De nuevo todo lo que no sea la sexualidad normal se vincula a la maldad.

jueves, 7 de julio de 2016

VUELVO A LA VIDA, COMIENDOME LA CABEZA (COMO SIEMPRE)


Dos meses. Desde que abrí este blog nunca había estado tanto tiempo sin escribir. La razón no es demasiado original: trabajo, trabajo y mas trabajo.

En los últimos meses he estado enfrascado en un proyecto para una empresa japonesa, una serie de imágenes y animaciones CG sobre dinosaurios. Es el tercer año que colaboro con ellos, pero éste año ha sido particularmente extenuante. Por una parte, los plazos eran demasiado ajustados (tanto, que sólo ha sido posible completar un 80/90% del material previsto), por el otro, mientras que en los años anteriores trabajé bastante a mi aire, con apenas unas indicaciones someras de lo que se requería (especies, era geológica, ambiente... ese tipo de cosas), esta vez me han pedido secuencias muy específicas, con interacciones concretas entre especies. Como remate, he tenido que incorporar cambios sobre la marcha y resolver una serie de imprevistos técnicos (cuelgues del programa por exceso de información a procesar). Y todo ello, mientras sacaba adelante mi trabajo usual, ya que tengo la fea costumbre de comer todos los días.

El resultado de todo ello ha sido un nivel de estrés desacostumbrado, durante demasiado tiempo, y lo he notado. Y también lo han notado las personas que me rodean. Ahora, dos días después de completar el trabajo, voy notando los efectos acumulados, pero han sido menores de lo que esperaba. Cansancio físico sí, por supuesto: hoy he salido a correr y he hecho mi peor marca en dos años. Pero el cansancio intelectual, que en mi caso se manifiesta como abulia y dificultad de concentración, apenas ha durado 24 horas. Hoy me he levantado sorprendentemente despejado, y creo que sé la causa.

Por mucho que lo mitifiquemos, la mayor parte del trabajo creativo, como el que hago yo, no es tal. Por supuesto hay una parte de creatividad a la hora de plantearme, como ha sido el caso, una escena de paleodrama: tengo que verlo todo en mi cabeza antes de empezar, qué va a suceder, cómo se comportarían animales que no he visto jamás, cual será el orden de los acontecimientos, ... pero, una vez dado ese paso, lo que resta es trabajo técnico, y aunque me vea en la necesidad de resolver imprevistos, la creatividad necesaria para ello es (valga la redundancia) técnica. Por ejemplo, si no puedo permitirme diseñar un escenario completo, por pura falta de tiempo, debo encontrar alternativas para solventar esa dificultad, empleando trucos de cámara e iluminación. Algo muy diferente a la magia que la gente tiene en mente cuando piensa en la creatividad.

Tampoco he sido especialmente creativo a la hora de diseñar los personajes. Tenía que construir 11 especies diferentes de animales, y modificar otros que ya tenía para otras tres más. Con el tiempo que tenía a mi disposición, no podía plantearme dejar volar la imaginación, sólo ceñirme a la documentación disponible y amortizar todo lo posible el trabajo. Sólo por poner un ejemplo: tenía que hacer seis especies de ceratópsidos, así que construí dos modelos genéricos, uno (psittacosaurus) para los de pequeño tamaño y otro (triceratops) para los grandes. Luego he modificado esos modelos base para construir los otros, evitándome, no sólo el trabajo de construir desde cero, polígono a polígono, esos animales, sino el del rigging, ya que compartían esqueletos y mapas de peso, ganando así tiempo también a la hora de animar.

A la hora de resolver otros encargos (una ilustración de portada, por ejemplo) el patrón es similar: el esfuerzo creativo tiene lugar al comienzo, y a partir de ahí el resto es, en un 80%, habilidad técnica. No necesito una especial inspiración para dar una pincelada, sólo haber dado previamente suficientes pinceladas como para automatizar el movimiento. He dicho un 80%, porque es inevitable guardarte un pequeño porcentaje de tiempo de reserva para experimentar, para el ¿Y sí, aunque ya lo tengo encarrilado, me planteo un camino diferente? ¿y si cambio ahora mismo toda la paleta? ¿y si ilumino de forma diferente? ¿Y si en vez de ponerle algunas plumas al T-Rex lo emplumo a conciencia*?  pero aquí no interviene tanto la creatividad como la curiosidad (o el masoquismo, porque el viejo consejo de si funciona, no lo arregles, sigue teniendo plena validez)

¿Y qué tiene todo esto que ver con el hecho de que no esté intelectualmente agotado? Pues, simplemente, que no había razón para el agotamiento. La habilidad técnica se aprende, y una vez aprendida se automatiza. Eso me permite estar ejecutando una tarea bastante mecánica (modelar, texturar, ajustar el rigging...) y, a la vez, ir planificando los siguientes pasos, o resolviendo problemas por adelantado, o pensando en como llevar a cabo otros encargos que se han ido simultaneando. No tenía que estar pensando (creando) continuamente. La ansiedad que he ido notando en este tiempo era muy real, pero se debía a problemas muy concretos, como saber que los plazos eran demasiado cortos, y que cada nueva modificación del proyecto o cada encargo fuera de agenda se traducía en plazos aún más breves. Ese factor, empero, desapareció en el momento en el que, para bien o para mal, llegué al día de entrega y terminé el trabajo.

¿Qué he aprendido en este tiempo, aparte de nuevas cosas sobre dinosaurios? Primero, que tengo que adelantarme a los problemas: hace tiempo que no me doy un plazo para estudiar y mejorar técnicamente: he resuelto muchas cosas estos meses, pero de forma poco práctica, y refrescar mis habilidades me permitirá amortizar mucho mejor mi tiempo. Es una inversión: el tiempo que emplee para aprender se traducirá en menos estrés y mejores resultados.

Segundo, debo mantenerme en forma. Parece algo ajeno al tema, ya que no me dedico a un trabajo que requiera grandes esfuerzos, pero si he aguantado bien el tirón ha sido porque me encuentro físicamente bastante bien, y me he forzado a seguir haciendo ejercicio en todo momento. Esos ratos de ir poniendo un pie delante de otro, sin más preocupación que ir dejando atrás el siguiente kilómetro, solo o acompañado (gracias por la conversación y por las risas, Carmen), despejan bien la cabeza y, si no como nuevo, te dejan en buen estado operativo. Y si estás en forma, la falta de sueño se sobrelleva un poco mejor, siempre y cuando compenses las jornadas de trabajo más duras con algunas horas de descanso extra, aunque sea durmiendo en los trenes (y le tengo bien cogido el tranquillo a dormir en tren, metro o bus)

Lo tercero, debo priorizar desde el principio. Las primeras semanas me empeñaba en estar a todo, al trabajo, a la familia, a los amigos, a las quedadas... no funciona. A partir de mayo fui capaz de centrarme en lo fundamental, reservando mi tiempo disponible para la gente que realmente me importa. Todo lo demás es accesorio.

Y lo cuarto, mantener el ritmo sin detenerme. Es mucho más sencillo ejecutar un encargo si ya estás en marcha que arrancando desde cero cada vez. Por poner un símil, lo que más le cuesta a un avión es despegar: una vez en el aire, cambiar de rumbo es sencillo, pero si cada vez que tienes que hacerlo aterrizas previamente,  pierdes tiempo y desperdicias esfuerzos.

Hay una frase, de Picasso, creo. Decía que la inspiración es buena, pero no sirve de nada sin esfuerzo. Cuando llegue la inspiración, que te encuentre trabajando.

Creo que podemos ir un poco más allá. Cuando llegue el trabajo, que te encuentre trabajando. Ahorrarás tiempo y esfuerzo.

*Podéis ver el resultado en la imagen de arriba. Y me encanta, es... abrazable, achuchable, monísimo, un amor de T-rex. Marga-Rex, para los amigos