Mujer iroqués

sábado, 20 de abril de 2019

... Y LO QUE QUEDA


Hoy cumplo 53 años, y los últimos 9 han quedado reflejados en estas páginas, más o menos. Cuando abrí el blog, no esperaba otra cosa que poner chorradas por escrito y llevar una especie de diario informal, así que puedo decir que el objetivo se cumplió conforme a lo previsto.

Lo que no estaba previsto es que mi vida cambiaría debido a Episcophagus.

En estas páginas y, desde aquí, en las redes sociales, conocí a algunas de las personas más importantes que iban a entrar en mi vida y ya nada fue igual. Una vez una piedrecita empieza a rodar por una pendiente, no sabes qué sucederá, y en mi caso fue un alud

Encontré nuevos amigos y algunas decepciones. Me enamoré (me incendié) de mi pareja y de otra persona y casi me muero de miedo por ello. Volé, compartí, crecí, perdí, tomé decisiones muy duras, me hice pedazos y logré juntar los trozos. Creé nuevos lazos, recuperé vínculos antiguos, me volví activista*, me desilusioné, hice el bandarra, me reencontré con partes de mí que había olvidado y descubrí algunas nuevas...

Hoy comparto mi vida con una red que nunca esperé tener. Una amiga se convirtió en una hija, un gesto de afecto creó un lazo de apoyo, un verso me trajo una maravillosa complicidad. Y junto a esos vínculos, y desde ellos, crecieron otros.

No todo ha sido bueno. Algunas emociones dejan heridas que cuesta mucho cerrar. Personas que creía cercanas no lo eran. Me he estrellado y he metido la pata tan a menudo que no sé como sigo con los huesos enteros. Pero no puedes quitar lo malo sin perder lo bueno. Las cicatrices, al final, se convierten en tu piel. Los desengaños son un buen aprendizaje y, cuando los hipócritas se quitan la careta, quedan las personas a las que, de verdad, puedes llamar amiga. Y si de cada tres errores que he cometido he logrado corregir uno, habrá valido la pena.

Nada de eso habría sucedido de no haber escrito aquella presentación de la bitácora, allá en 2010. Suena muy atrás, pero me resulta cercano, como si todo hubiera sucedido ayer o estuviera pasando ahora mismo.

En realidad está pasando. La piedrecilla no ha encontrado fondo y la avalancha no se ha detenido.

Y, pese a todos los altibajos, pese las cagadas, pese al miedo, me siento bien y con ganas de seguir caminando. Así que, si no hay imprevistos de salud, atropellos, descarrilamientos ni caídas de meteoritos, dentro de un año seguiré soltando mis sandeces por aquí, con un año más de camino a mis espaldas, y sin tener ni la más remota idea de hacia donde me llevan mis pasos

Y seguiré sorprendiéndome con todo lo que suceda, porque está claro que la vida es muchas cosas, pero no es previsible

* Con La Tetera de Russell, un grupo que sigo llevando en mi corazón. Y con el grupo Poliamor Madrid, pero a día de hoy soy bastante consciente de que yo no encajaba en esa etiqueta, así que ya no me pongo ninguna

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