domingo, 1 de marzo de 2020

CUIDADOS (III) Cuidados logísticos

Llegamos a la parte más ¿materialista? del tema. Puede ser una buena palabra, después de todo yo soy materialista, desde el momento en el que creo que las cosas que nos suceden tienen bases materiales.

¿Porqué llamo logísticos a este tipo de cuidados? La logística (cito al diccionario) es el conjunto de los medios necesarios para llevar a cabo un fin determinado. En nuestro caso, el fin es el bienestar de nuestras personas más íntimas y de nosotros mismos, y si bien muchos de los medios que llevan a ese fin son de tipo no material, como los reseñados en la anterior entrada, otros son mucho más físicos. Vamos a ver algunos ejemplos.

_ Mudanzas. Todas conocemos unas diez mil anécdotas graciosas sobre mudanzas, sobre el escaqueo, el follón... pero eso no debería esconder el hecho de que una mudanza puede ser un trastorno muy duro y que es un momento en el que no basta con hacer acto de presencia, además hay que hacerlo de forma útil y razonada. No se trata sólo de cargar cajas, hay que asegurarse de que cuando la mudanza acabe dejes preparado un espacio realmente habitable. Caso real: en la que hicimos hace dos años el primer porte fue colectivo, para llevar los elementos más grandes, y en los siguientes una parte de los asistentes siguió con los portes mientras la otra iba montando armarios y distribuyendo los elementos más básicos, de forma que esa noche se pudiera dormir ahí y empezar a hacer vida a la mañana siguiente. Hacer acto de presencia, saludar y marcharse no es una ayuda, como no lo es mandar corazones y abrazos.

_ Transporte. Caso real, persona lesionada necesita apoyo para llevar bombona de butano. En esta ocasión quien acudió fue alguien que es una intersección (maravillosa) con nuestra red. De nuevo es importante tener claro quienes son las personas que realmente están ahí y cual es su disponibilidad y eficacia.

Sí, suena de lo más frío, pero como dije al principio de esta serie me parece absurdo creer que la gente es intercambiable. Es tan simple como saber que yo no tengo coche, luego yo no podría ayudar en esa situación. Y alguien con una lesión de espalda no debería ayudarnos a mover muebles. Hay que saber siempre con quién puedes contar en cada situación*.

_ Habitabilidad. Caso real, alguien necesita resolver una acumulación prolongada de caos en su casa. Esa persona podría hacerlo por su cuenta, poco a poco, pero ese mismo esfuerzo puede resultar menos gravoso si estamos disponibles para vaciar estanterías, mover, fregar, clasificar, empaquetar... y de nuevo calculando con frialdad cuantas personas debemos estar para no estorbarnos unas a otras y resultar lo más eficaces posible.

_ Planificación de actividades. En todo grupo hay una lamentable tendencia a descargar esas funciones en la persona que sabe. Pero como ya he dicho en varias ocasiones, si somos adultos funcionales, todos deberíamos ser capaces de planificar y no dejar que sea siempre la misma cabeza la que se coma ese esfuerzo. Y si de verdad sólo ella está en condiciones de hacerlo, procurad descargarla de todo el trabajo adicional que suponga esa planificación. Por muy capaz que parezca alguien de asumir peso, si lo asume todo, se romperá.

Todo lo que estoy diciendo de nuevo son lugares comunes, pero no por ello deberíamos dejar de machacarlos. Caso real, una conocida necesitaba ayuda para una reparación doméstica. Aunque nuestra relación no iba más allá de una simpatía mutua acudí a ayudarla porque NI UNO SOLO DE SUS VÍNCULOS SE OFRECIÓ. Debían estar demasiado ocupados fluyendo, no pensemos mal.

La cuestión es que estas ayudas que suenan tan banales son las que mejor encajan en la metáfora que vimos inicialmente, la de las cucharas. Si una persona se encuentra con situaciones como esas y no tiene ayuda, va a consumir una cantidad desproporcionada de cucharas. Y eso puede parecer intrascendente a quienes de partida tienen una buena reserva, pero hay quien va siempre muy, muy justa.

Y eso por lo que se refiere a situaciones puntuales, pero hay al menos dos formas de cuidados cotidianos que pueden ser básicos a la hora de apoyar.

_ Cocinar de forma cooperativa. Qué chorrada ¿verdad? Qué pedestre. Pero puede suponer una diferencia muy grande si cuando planificamos nuestras comidas lo hacemos de modo que esas comidas puedan compartirse.

Caso práctico. Si trabajas en casa puedes planificar bien tus tiempos de cocina. Si decides preparar croquetas, el trabajo previo (hacer la masa con el relleno y dejarlo reposar) es exactamente el mismo si preparas 50 croquetas que si preparas 90. La diferencia viene a la hora de envolver, ya que ahí sales a croqueta por minuto. Diferencia final, 40 minutos. Si le pasas esas 40 croquetas a alguien para que las congele y dosifique, a razón de 7 por vez tiene entre cinco y seis comidas resueltas, lo que supone facilmente unas 10 horas de trabajo suyo ahorradas por 40 minutos tuyos. Quien dice croquetas dice guisos, escabeches, empanadas, bollería... y de paso llenas tu instagram de fotos apetitosas

Y no se trata solo de guisar. Hablamos de cosas como planificar compras, organizar un grupo de consumo... insisto, sé que es algo muy básico, muy banal, pero es que el mayor gasto de energía, de cucharas, es el día a día, el agotamiento, el sentir que todo recae sobre nuestras cabezas. Si una persona llega a casa sin fuerzas, sin tiempo para respirar porque vivimos situaciones laborales que más parecen un paso por un exprimidor de limones que un modo de ganarnos la vida, el saber que no tienes que ponerte a cocinar en ese momento puede ser la diferencia entre consumir tu última cuchara o poder descansar un poco. Y más si esa comida es, además, un gesto de afecto, con todo lo que implica

La cultura del tupper, esa que vinculamos a nuestras madres y abuelas, debería ser parte integrante de nuestras relaciones. Si es que de verdad nuestras redes son nuestras familias elegidas, y no una distracción temporal.

_ Crianza. Y llegamos a la madre del cordero. Si entre tus vínculos hay personas con peques, y vuestra confianza mutua es la necesaria para algo tan importante, podéis colaborar en la crianza. Si no lo habéis vivido no podéis imaginar el desgaste físico y emocional que supone maternar.

¿Qué implica esto? que las personas de una red que vayan a colaborar en una crianza deben estar bien organizadas, de modo que siempre haya alguien disponible tanto para el día a día (ir y venir del cole, revisiones médicas, ocio) como en casos de emergencia (enfermedad, accidentes, puentes, festivos sólo lectivos...) de modo que esa persona a nuestro cuidado nunca se sienta dejada de lado y su padre/madre pueda respirar, e incluso dedicarse un poco a sí misma. Le estás dando lo que más falta le hace: TIEMPO

Eso es importantísimo, si nos involucramos en una crianza NOS COMPROMETEMOS. Hace unos años Alicia Murillo habló de lo dura que puede ser la vivencia poliamorosa para les peques, sobre todo si quienes están a su cargo se dejan llevar continuamente por la NRE y además toman sus decisiones en base a sus emociones del momento. Siento decirlo así, porque suena a que si hay menores en juego tu libertad se ve restringida, pero criar implica dar a esa persona que no puede defenderse una estabilidad emocional y presencial. No puede ser que une peque vea como sus personas de referencia, sus cuidadores, van cambiando cada pocos meses. Algo así le supone, por una parte, tener que adaptarse una y otra vez a situaciones nuevas y estresantes, y por la otra puede llegar a sentir que sus afectos son algo volátil y sus emociones carecen de valor para los demás.

Si te comprometes en una crianza ES PARA CUMPLIR. Si no va a ser así, no se te ocurra ni proponerlo ni pensarlo siquiera. Asume que no es para un día o una semana, que te comprometes a largo plazo. Y que en esa relación lo importante no vais a ser los adultos, que si hay que trocear un pollo, te vas a comer el pescuezo y lo harás asegurando que está delicioso

Si hay menores contigo, no sexteas, no fumas, no llevas drogas (ni una miserable pastilla) ni vas a recogerle oliendo a alcohol, hablas de forma correcta y, si conduces, vas en primera y con el freno de mano echado.

Y añadiré una dificultad más. No basta con que tu vínculo y tú esteis de acuerdo y tengáis esa confianza. Debes contar también con la confianza y la aceptación del/la menor. Si no cuentas con su confianza, con su permiso, NI TE ACERQUES.

Siento ponerme tan radical y tajante, pero he conocido al menos un caso muy doloroso y no quiero ver que se repite por la inconsciencia o la falta de compromiso de quien no sabe donde se está metiendo.

Ahora bien, si todo encaja, y si cuentas con esa aceptación, entiende que te están haciendo un presente valiosísimo y doble. Por una parte estás recibiendo un regalo de la confianza más elevada que puedes imaginar, y por el otro tienes la oportunidad de hacer algo muy valioso, un aporte real, quizás el más importante en términos de cucharas.

Se dice, hace falta la tribu para criar a un niño. Bueno, se supone que lo que hacemos no es pasar el rato, que estamos configurando algo diferente. Y no es mala cosa formar una tribu

Y aquí termino mi exposición. Sé que lo que he contado en estas tres entradas no contiene nada revolucionario, no ha sonado nada glamouroso y no se parece en nada a esa vida festiva y plena que se supone vivimos cuando entramos en las relaciones abiertas (y que existe, ojo, hay redes de afecto sin problemas de cucharas, benditos sean)

Como dije al comienzo de todo, sólo puedo hablar de lo que conozco, y no tengo los conocimientos necesarios para teorizar sobre nuevos marcos de referencia. Pero si vosotros los tenéis, no pasa nada si, mientras teorizáis, dedicáis parte de vuestro tiempo a lo práctico. A compartir vuestras cucharas, porque sin ellas no hay teoría que valga una mierda.

Anexo de última hora: si queréis leer más sobre este tipo de temas (lo que no te cuentan de las relaciones abiertas, o lo que creemos que sabemos, hasta que nos damos con la realidad) os recomiendo con fervor que visitéis https://31ninjas.home.blog/


* Hay casos muy evidentes. Si uno de tus vínculos necesita hospitalidad, sólo podrás ayudar si tienes espacio para acoger**. Si necesita un respaldo económico, como un aval para un alquiler, sólo podrás apoyar si tu situación económica es buena. Y no nos engañemos, vivimos en unos tiempos de precariedad que hacen que esos casos sean muy reales, no algo que vaya a pasar en lugares ignotos

** Y sólo podrás hacer eso si vuestra confianza y sobre todo vuestra flexibilidad y adaptabilidad es la adecuada como para convivir sin que eso se vuelva un lastre. Estamos hablando de una situación que puede ser muy problemática