jueves, 13 de enero de 2022

MIRA, AMOR, ESTÁN PONIENDO NUESTRA PELI


Mi chica y yo estamos viendo hoy una película muy especial para nosotros. ORGAZMO, de Trey Parker, una comedia del año 2000. 
Es una peli ambientada en el mundo del cine porno, y protagonizada por actores y actrices porno, como Ron Jeremy o Melissa Hill. Por desgracia eso hizo que en muchos sitios fuera clasificada X, pese a no tener escenas de sexo explícito, lo que perjudicó su distribución.

Sí, Trey Parker es ESE Trey parker, que dio la campanada con South Park.

La peli en sí es divertida, muy ligera y con bastantes toques de humor surrealista. No pasará a la historia del cine, pero de verdad es una excelente pelipipas.

El argumento es muy tonto. Un joven mormón que está intentando hacer algunas conversiones en Hollywood (y fracasa muy fuerte) interrumpe sin querer el rodaje de una peli porno llamada Orgazmo, protagonizada por un superhéroe armado con un rayo orgasmador.

EL productor manda a sus guardaespaldas a que le den una paliza al mozo, pero éste, además de mormón, resulta ser un experto en artes marciales y logra derrotarles a todos. Pidiéndoles muchas disculpas en nombre de Jesús, por supuesto. 

Al ver eso, y ver que el chico no tiene mala planta, el productor le invita a pasar y le convence para que sea su estrella. El chaval, una vez le aseguran que tendrá un doble para las escenas de penetración, se dice, ¿porqué no? porque el pobre necesita dinero para casarse con su novia mormona, allá en Salt Lake, y total, sólo es una peli porno de las muchas que salen al mercado ¿Quién se va a enterar? Y, sobre todo ¿quién se va a enterar, en Utah?

PERO

Orgazmo se convierte en la 3ª película más vista de todos los tiempos, sólo por detrás de Jurassic Park y Star Wars, así que tendrá que rodar la continuación (su novia, a todo esto, cree que está rodando Muerte de un Viajante, y que ahora va a rodar la segunda parte, Muerte de un Viajante: LA VENGANZA)

En fin, pasan muchas cosas, muy divertidas, y todo es colorido y alegre, incluyendo el GRAN FINAL

Como muestra, adjunto un diálogo normal en esta peli 

_ En esta escena, follarás con las hermanas Sodomitas

_ ...¿No podríamos llamarlas de otra manera?

_ Son hermanas y vas a follarles el culo ¿cuál es el problema?

_ ... podríamos llamarlas las hermanas traviesas... eso es ser travieso

_ (desesperado) ¡Jesús!

_ ¿DÓNDE?

Os estaréis preguntando (o no, que más de une os sabéis esta batallitapero me la pela, yo he venido a hablar de mi libro) porqué esta peli tiene algo especial para mi chica y para mí.

Pues bien, fijaos en la fecha: 2000, hace 22 años.

Y nuestro hijo tiene, oh sorpresa, 22 años.

Resulta que en mayo de 2000, en un programa de cine, hablaron de esta peli. Precisamente pasaron la escena de las chinas sodomitas, en la que Orgazmo es rescatado de sus malvadas y asiaticas manos por Chodda Boy, su fiel compañero, armado con su polla cohete (sí, el chico flaquito de al lado con un cipote en la cabeza) (también hay un ChodaDog ataviado de igual forma)

Y nos dijimos, ¿Vamos a verla cuando la estrenen? ¡SÍ! ¡Vamos a verla cuando la estrenen! Y la estrenaron en junio, a mediados. En medio de una ola de calor cojonuda. Y allá que fuimos mi chica y yo a mediodía, ella embarazada de 8 meses y medio, procurando ir por la sombra, 
porque los gorriones caían inconscientes de los árboles por el calor. E íbamos a esa hora porque, debido a lo que he comentado antes, los problemas de distribución, la única sala de Madrid que pasaba la peli era la de los cines Luna.

Y aquí viene un momento Abuelo Cebolleta.

Resulta que en los 80 había una sala en Madrid, el cine Carretas, que se caracterizaba por pasar películas rarísimas, ya que a su público la peli se la pelaba. Y lo digo literalmente. 

El cine Carretas era donde iban las parejas gays a meterse mano, y lo que no era mano. En la canción Juana la Loca, de Sabina, hay una estrofa dedicada a esa sala

Y en el cine Carretas

Una mano de hombre

Cada noche bucea

en tu bragueta

Pues bien, para el año 2000 el Carretas ya no existía, pero los Luna habían tomado su relevo. Así que mi chica y yo entramos en una sala cuyo público era, salvo por nosotros, parejas o tríos de hombres, separado cada grupo del de al lado por dos o tres asientos vacíos, por aquello de tener intimidad.

Y toooodos esos señores se quedaron ojipláticos al vernos entrar, a mí, y a mi chica, con un bombo de 8 meses y medio, ambos cubiertos de sudor y jadeantes

Notamos un murmullo asombrado. Más de uno debió pensar ¿QUÉ TIPO DE ABERRACIÓN CONTRA NATURA VA A TENER LUGAR AQUÍ?

Evidentemente no hubo ningún tipo de aberración contranatura. Más que nada porque una semana atrás mi chica se notó físicamente incómoda y dimos por acabada la bacanal de a dos que llevábamos viviendo desde el segundo mes, porque sus hormonas llegaron al techo y las mías las siguieron. Para más información, id aquí

Así que, jadeantes y sudorosos PORQUE HACIA UN CALOR INFERNAL EN LA CALLE (bendito aire acondicionado) Nos sentamos hacia la mitad de la sala y disfrutamos de la peli riéndonos un montón

El resto del público se rio menos. Me temo que les cortamos el rollo, o les daba reparo comer pollas delante de una casi parturienta. En fin, esas cosas pasan

Por cierto, si alguno de vosotros estuvo en esa sala ese día, os mando un beso muy grande y gracias por acompañarnos. Que ya lo siento si os jodimos el pajote, pero es que no había otra sala, de verdad, y queríamos ver la peli.

Y aquí estamos, viendo Orgazmo, y nuestro hijo no acaba de entender de qué nos reímos tanto.

Se lo hemos explicado, pero eso tampoco le ha dado risa. Asi que me temo que nunca será su peli.

Pero es la nuestra. Y, parafraseando AL MÁS JRANDE... Pásala, Sam. La pasaste para ella. Pásala ahora para mí

Y no lo olvidéis. Contra el mal... ¡ORGAZMO!


domingo, 2 de enero de 2022

PALABRAS PODEROSAS


Disclaimer: esta entrada no es apta para
#señoros. Si eres el tipo de persona que piensa que su polla es el centro del universo y que responde a cualquier crítica legítima con un #notallmen te has equivocado de blog y deberías buscarte otro espacio en el que sentirte seguro.


Hace poco, hablando con mi amigaamada Eva*, comentamos nuestra sexualidad, cómo la vivimos y cómo influye en nuestro día a día. Entonces ambos fuimos conscientes de un detalle: sexualidad es una palabra de género femenino.

Cuando lo noté, me pareció que se trataba de algo natural, ya que desde siempre he creído (y, en mi experiencia, verificado) que la sexualidad de la mujer es más profunda, intensa y poderosa que la masculina. De ahí que no me resulte sorprendente que la propia palabra sea femenina

Antes de que se me echen al cuello los defensores de la mal llamada incorrección política**, diré que sí, existe la sexualidad masculina. No sólo eso: de hecho es la sexualidad omnipresente. La mayor parte de nuestro entorno sexual se centra en lo masculino y la satisfacción del deseo masculino en todos los ámbitos, desde el publicitario hasta el cultural pasando por el lingüístico (que sigamos diciendo que algo es la polla o cojonudo cuando es sobresaliente, y un coñazo cuando nos aburre, no es una casualidad)

¿Porqué digo que la sexualidad masculina es predominante? Pensemos, por ejemplo, en el porno. El volumen de escenas sexuales dedicadas a un público masculino, en el que todo, desde el vestuario hasta las prácticas van dirigidos a la satisfacción de los hombres, es abrumador. Por supuesto hay quien defiende que videos como los de la productora K, que suelen consistir en violaciones colectivas por parte de una turba de machotes sobre una mujer solitaria con todo tipo de elementos degradantes (violencia, dolor, lesiones en la piel, penetraciones forzadas, ataduras, eyaculaciones masivas en la boca...) son en realidad obras destinadas a un público femenino cuyas fantasías, oh casualidad, coinciden exactamente con la satisfacción de los deseos sexuales masculinos más extremos (y lo mismo sucede en la imaginería BDSM, cuyos defensores a ultranza insisten en lo revolucionario que es que la mujer ocupe siempre el rol sumiso, casualmente el que tradicionalmente se le ha asignado hasta apenas un suspiro).

Y sí, no dudo de que habrá alguna mujer que tenga esas fantasías (hay gente que colecciona sellos, de todo hay en la viña del señor) pero no me trago que ese sea el público al que van dirigidas esas producciones.

Incluso las escenas sexuales supuestamente lésbicas están orientadas, en un 90%, a un público masculino, y coinciden poco o nada con el verdadero sexo entre mujeres (no, lo de la tijereta no es tan divertido, sólo es algo para un momento puramente genital, y tampoco las lesbianas están deseando que entren algunos hombres para completar la fiesta, son así de sosainas, ya veis)

Uno podría verse tentado a creer que si la sexualidad masculina está presente en nuestras vidas de una forma tan abrumadora, será porque es mucho más intensa que la femenina, pero no es así. Sexualmente, los hombres heterosexuales son más burdos que un calcetín de esparto, su concepto del sexo es puramente coitocéntrico (lo que viene a ser, meterla) y su único objetivo es eyacular. Todo el proceso junto puede durar ¿cinco minutos? y fin

En ese mismo esquema la sexualidad femenina es puramente pasiva, la única fuente de placer es la penetración, y si hay alguna caricia, del tipo que sea, se la considera un preliminar, es decir, un simple aperitivo antes del plato fuerte, que es el envite viril del poderoso miembro masculino. Y, por supuesto, esa mujer esperará con éxtasis la eyaculación de su macho o machos.

No es algo de ahora. Este modelo de normatividad sexual nos viene dado desde el siglo XIX. En el imaginario social la mujer esperaba, sumisa y agradecida, a que su esposo reclamara sus derechos sobre su cuerpo. No se esperaba que ellas sintieran deseo sexual alguno, salvo que se tratara de mujeres públicas, es decir, prostitutas, actrices, cantantes, adúlteras, incluso miembros de la servidumbre***... a las que se señalaba como culpables de toda depravación. 

También en los años de la (en mi opinión) mal llamada Liberación Sexual, todo se enfocaba a la satisfacción del deseo masculino. La mujer liberada debía estar siempre disponible, so pena de ser tildada de reprimida. E incluso en los ambientes liberales de nuestros días**** sigue considerándose que una mujer debe orientar su sexualidad hacia lo que desean los hombres. No haciendo aquello que ellas desean, sino dando por hecho que lo que quieren sus compañeros es exactamente lo que ellas ansían. Incluyendo la violencia de la que hemos hablado. 

Yo no soy ningún campeón sexual, ni un rey de la promiscuidad (aunque a ojos de algunos podría parecerlo, vista la estrechez de sus mentes) pero he visto la sexualidad femenina real, cuando se expresa libre, con confianza y sin ataduras. Me he quedado maravillado ante ella, y me he sentido un privilegiado por ello.

Y ahora, parafraseando cierta película de culto, debería deciros que he visto cosas que no creeríais. He visto naves de asalto en llamas más allá de Orión. He sentido que una mujer que pesaba 15 o 20 kilos menos que yo me alzaba en vilo casi sin darse cuenta. Otra que me sacaba una cabeza me dio la vuelta y me dejó flipando con un simple movimiento de sus piernas (de verdad aún no sé cómo lo hizo). He notado bajo mis yemas estremecimientos que no tenían nada que envidiar al volcán de la Palma y me he bebido (y compartido) un torrente cálido de placer que parecía inagotable. También he vivido experiencias dulces y calmadas. O de lo más pedestre, ese polvo que como mucho es un por relajarnos, a ver si dormimos mejor. Y a veces nos ha salido de pena, que más que echar un polvo se nos ha caído, y nos hemos partido de risa juntos, sin malos rollos ni sentirnos culpables, porque a veces no era el momento, o simplemente esa persona y yo no tenemos esa química y no hemos insistido. Porque ni hay dos personas idénticas, ni dos momentos iguales, ni dos relaciones comparables. 

Y la he cagado muchas veces, pero he tenido la oportunidad de aprender y evitar cagarla de nuevo, al menos de la misma manera. Porque nadie está a salvo de cagarla, ni hombres ni mujeres.

Pero la cuestión, lo importante, es que YO NO SOY EL PROTAGONISTA, simplemente colaboro (porque ahí somos dos personas) a crear un espacio seguro en el que dejarnos llevar, sin preocuparnos de nada más que nosotros, sin comparaciones y sin más límites que los que nosotros mismos nos hemos impuesto. Límites que pueden ser muy amplios

Habrá quien exprese su deseo de forma más normativa (aborrezco la palabra vainilla, porque demasiada gente la usa de forma despectiva) y habrá quien deje salir fantasías y kinks inimaginables. La clave es que, sea cual sea el caso, esa persona se sienta libre de hacer lo que desea, sin sentirse presionada, juzgada o evaluada. 

La verdadera sexualidad femenina aflora cuando quitas las trabas y las imposiciones, y es maravillosa. No se parece una mierda a lo que se ve en el porno o se lee en esas publicaciones tan audaces que te explican como debe ser la mujer del siglo XXI. Y es mucho, mucho, mucho más variada, profunda, intensa que la masculina.

Ahora alguno me dirá ¿y no podría cambiarse eso? ¿No podríamos hacer la experiencia masculina más parecida a la femenina. Y la respuesta es SÍ, CLARO QUE SÍ. Sólo que ese SÍ tiene un enorrrrrrrrme PERO. Para vivir algo así, hay que dejar a un lado lo establecido, lo normativo, y eso implica renunciar al privilegio de ser la norma, aceptar todos nuestros matices y diferencias. TODOS. Y experimentar libremente y sin prejuicios.

Y mientras eso no sea algo general (y ya os digo que por mucho que intenten venderme esa libertad sexual tan del siglo XXI, yo sólo veo lo de siempre, maquillado) la palabra SEXUALIDAD, con mayúsculas, seguirá siendo femenina.

* Con su permiso, pronto os hablaré de ella

** Lo que ese tipo de personajes tan tan revolucionarios llama "incorrección política" coincide, oh casualidad, con lo que era el pensamiento dominante hace apenas un par de décadas, cuando todo se regía por la medida masculina y normativa y lo que no entrara en esa categoría era considerado inferior e incluso risible

*** Las mujeres del servicio, en España al menos, solían tener la obligación encubierta de servir de colchón al señorito, y en caso de que la cosa saliera a la luz, se las acusaba a ellas como responsables por su lascivia o bajeza moral

**** Lo que he visto del swinger me da ganas de rascarme como si tuviera sarna, el mundillo BDSM, salvo excepciones, rezuma machismo de una forma casi putrefacta y en el ambiente poliamor que frecuenté hasta 2018 pronto se pasó de una apariencia de apertura de mentes a la norma masculina*****, hasta que la burbuja saltó por los aires. Dado que estoy alejado del entorno desde entonces, es posible que las cosas sean ahora distintas, ojalá sea así.

*****Y, con lo fácil que es disfrutar del privilegio, yo mismo lo hice y actué como un machito invasivo y creído, hasta que me lo señalaron públicamente y me fui.