Mujer iroqués

sábado, 16 de abril de 2022

LA SABIDURÍA DEL MELÓN

Es con alegría que las redes han recibido la noticia del regreso de CHARRANDO DE TEBEOS Y OTROS VICIOS AÚN MÁS FEOS, podcast insigne e insignia, añorado por todos aquellos que amamos el medio dibujado, la cerveza, el vermut, los fuets del Bonárea y la salsa espinaler.

El caso es que el tema central de este programa que bien podría haberse entitulado CHARRANDO DE TEBEOS, EL RETONNO ha sido, para deleite de la audiencia, el amor y los vegetales. O, mejor dicho, el amor CON los vegetales

Escuchen esta maravilla, entitulada, Japoneses follanabos, en https://go.ivoox.com/rf/85743492

Esta escucha me ha removido añosos recuerdos, y es por elloq ue me he decidido a compartir con vosotros una sabrosa anécdota de mi lejana juventud, cuando estudiaba en la Escuela de Ingenieros Agrícolas.

No voy a hablaros de mí, sino de un prócer, un adelantado a su tiempo, un verdadero hombre del Renacimiento que conocí allí, en los lejanos finales 80.

Digamos que este humanista se llamaba Santos, y entre otras bondades que adornaban su espíritu destacaba la generosidad, pues dedicaba sus findes de ocio a cultivar cáñamo en el corral de su abuelo, a fin de que a los jilgueros del yayo jamás les faltaran los cañamones.

Los jodíos jilgueros debían estar obesos, porque cuando llegaba la fecha de la cosecha Santos aparecía por la escuela con sacos de maría que repartía con desprendimiento (sembraba una hilera con semilla, una hilera sin).

Pero no es esa la anécdota que deseaba comentar, ni tampoco la de la primera vez que le escuché perorar, dirigiéndose a un boquiabierto y atento auditorio, sobre las formas y maneras que tenían de follarse una cabra en su pueblo.

UN POZO DE SABIDURÍA, INSISTO, UN HOMBRE POLIFACÉTICO DONDE LOS HAYA

Sino a la tarde en la que ilustró a nuestras ignorantes almas sobre los muy diversos modos de hacer el acto del amor, también llamado follación, con un melón.

Porque puede parecer que algo así resulta sencillo y sin ciencia, pero ¡Ay, amigos! la cosa tiene su intríngulis.

Lo primero, hay que entender que antes de tener una cita con tan sensual cucurbitácea, es importante ponerla al sol, a fin de que su interior esté cálido y jugoso, lo que requiere asimismo conocer bien los puntos de maduración del melón. Nada más agreste que un melón poco maduro

En el podcast se alude al uso del microondas. Lejos de nosotros esas bárbaras y radioactivas técnicas venidas de lejos, que además de limitarnos a melones del tipo cantaloupe (un buen piel de sapo no entra en ese artefacto infernal) no calientan de forma homogénea

Lo primero es decidir si se va a prácticar una abertura, o dos.

¿Cuestión baladí? NO SEÑORES, porque en función del número de perforaciones, puedes tener, o no, SUCCIÓN

Y lo segundo, es elegir si se retiran o no las pepitas, puesto que hay paladares sofisticados que disfrutan mucho más con el rozamiento.

Ahora bien, retorno al punto inicial, controlar la madurez. Un melón poco maduro resultará desagradable al tacto, pero uno listo para comer estará tan tierno que las pepitas no se agarrarán a la matriz y podrías acabar cubierto de pringue, semillas y rezume. Insisto y nunca dejaré de repetirlo, hay que buscar el punto exacto de madurez, y esa habilidad sólo se adquiere mediante prueba y error

Santos, personalmente, era enemigo del vaciado, y como persona de gustos sofisticados recomendaba encarecidamente la técnica de la abertura única. Hubo quien preguntó por la opción de la abertura lateral, pero nuestro excelso maestro la consideró poco productiva

Nunca nos aclaró si, tras derramar el nectar del amor en tan noble fruto, procedía a su consumo en la mesa, y en consecuencia no sabemos si se produjeron anécdotas tan amenas como las que se relatan en el programa. Sé que quedaros sin ese conocimiento os frustrará,  pero hay cosas que el sabio prefiere mantener en la oscuridad, para mantener vivo el ánimo explorador de las mentes curiosas. No hay que revelarlo todo, sino dejar misterios para encender nuestro afán exploratorio

Y dicho esto, y como colofón, recuerdo a oyentes y leyentes que ya se acerca la temporada del melón, y pronto podremos degustar sus variadas formas y tamaños, todas ellas deliciosamente curvilíneas

Bon apettit, amigos

jueves, 7 de abril de 2022

OHANA II El porqué

 
Ya hace un tiempo que no escribo por aquí. Tanto que por un momento me he preguntado si no debería dar por cerrada esta bitácora, pero al final me siento cómodo teniendo este espacio para hablar de lo divino y lo humano, sin limitaciones de espacio ni tiempo. Y sabiendo que lo que aquí pongo, aquí sigue, y cualquiera puede buscar y leer las cosas que he ido escribiendo en los últimos ¿12 años?

En cualquier caso, hace tiempo que vengo pensando en tocar algunos asuntos muy personales, no tanto porque crea que quien entre a leer por aquí vaya a encontrarlo interesante (aunque supongo que para algunas personas lo será) sino porque lo que no se menciona, no existe. Y hay hechos y personas que merecen estar a plena luz y recibir nombre.

Sobre todo, personas. Personas que son parte de mi vida y que me hacen preguntarme qué he hecho de bueno para ser tan afortunado. Empezando, como ya supondréis, por mi chica. Si hay un karma y un equilibrio universal, en mi próxima vida me tocará ser grillo, para compensar el habernos conocido.

Pero no es sólo de Marisa de quien quiero hablaros, porque ya la conocéis y suscribo cada palabra que he escrito sobre ella desde que abrí mi blog. Ni de nuestro hijo, personaje queridísimo por los lectores gracias a la serie de entradas del Diario de la Paternidad Responsable. Aunque sí que prometo entradas nuevas sobre ellos, porque es maravilloso llevar más de treinta años al lado de una persona y seguir sorprendiéndome cada día.

Bueno, vamos a tirarnos a la piscina. No es que vaya a salir del armario, del armario ya salimos hace cuatro años, y aquí tenéis el escalofriante documento gráfico que inmortalizó el momento:


Venga, sin anestesia. Algunas de las personas que leéis Episcophagus ya lo sabíais, y otros lo habréis supuesto, pero para el resto, quiero explicar el porqué de Ohana. Como alguien dijo hace un par de años, somos la familia de Lilo y Stich, y eso significa que somos algo más que una familia biológica. De hecho, somos una red.

Hace unos 11 años, Marisa y yo abrimos nuestra pareja. En realidad no, porque para abrir algo primero debería estar cerrado, y nosotros nunca sentimos que fuéramos un espacio cerrado. Lo que sucedió hace 11 años es que, por primera vez, eso dejó de ser algo indefinido y se convirtió en un hecho tangible.

Yo inicié una relación que duró varios años y que, por desgracia, terminó de forma muy dolorosa, probablemente porque no supimos como gestionar nuestras emociones, y eran tan intensas que resultaron devastadoras. A partir de ahí, seguimos caminando y algunas personas empezaron a entrar en nuestras vidas. 

Poco a poco, y sin haberlo previsto, Ohana surgió, fue creciendo, y se volvió muy real.

Alguien tendrá en estos momentos en la cabeza cierta palabrita. Sí, esa que empieza por poli y acaba por amor. Y sí, de acuerdo, el término viene a describir (someramente) nuestra red, pero apenas es un maquillaje. En realidad poliamor es una palabra paraguas, es (como dijo una vez Vimes) nuestro verbo pitufar. Significa, literalmente, cualquier relación afectiva/romántico/sexual en la que hay más de dos personas implicadas. Y eso abarca tanto que, al igual que el verbo pitufar, tampoco significa nada en concreto.

En estos años, de hecho, he estado mucho tiempo* en espacios poli (Poliamor Madrid, en concreto, pero he tenido contactos con Poliamor Valencia y Poliamor Barcelona) y, para qué mentir, nunca he sentido que encajáramos del todo ahí. La mayoría de las personas que conocí en ese mundillo eran gente sin vínculos estables, y pocas de las relaciones que vi forjarse en ese tiempo se planteaban como proyectos a futuro, más allá del subidón inicial (la NRE). Ojo, SI LAS HABÍA Y SÍ LAS HAY, pero no eran mayoritarias. También se hablaba muchísimo de cuidados, pero en demasiadas ocasiones sentí que esa palabra no era más que un eufemismo, dado que nadie parecía estar dispuesto a concretar de qué estaban hablando cuando usaban dicho término.

(Dicho sea de paso, por eso decidí escribir mi propia guía de los cuidados, que ustedes pueden consultar en el puesto instalado en el hall del teatro)


Finalmente, apenas conocí personas que tuvieran una estructura orientada a la crianza. Así que, puede que el término poliamor cubriera también nuestra red, pero éramos más bien una anomalía, un ñu en medio de una manada de cebras. Por eso prefiero pensar que simplemente somos personas que han elegido amar sin exclusividad, libremente.

Pero bueno, si os gusta la palabra, usadla.

Otra razón por la que no me acaba de convencer el término es que, por mucho que se repita hasta la saciedad que de lo que se trata es de formar vínculos emocionales, para la mayoría de los usuarios la cuestión importante es la sexual. Y de nuevo, somos anómalos.

Ohana está formada a partir de unos vínculos que se han ido entretejiendo, y la mayor parte de esos vínculos no tienen un caracter sexual. Puede que en un principio sí lo tuvieran, pero no ahora. Y, en dos de los más cercanos e íntimos, el sexo no está ni se le espera. Cuando planteé esa cuestión en una reunión de Polimad, una chica me miró con sorna y me dijo ¿Y en que se diferencia ese vínculo de la amistad?

No me molesté en decirle que había claras diferencias, tuve claro que, a sus ojos, yo era una especie de pringado**.

Bueno, sea cual sea el caso, y nos designemos como nos designemos, funciona. Y es lo único que me parece relevante.

En cuanto a como funciona, no hay exactamente una jerarquía. No pienso que haya una Pareja Principal sino una centralidad, un núcleo, el que formamos Marisa, Diego y yo. Y a partir de ese núcleo, se ha ido tejiendo el resto. Tampoco es lo que se conoce como Anarquía Relacional, porque, de acuerdo a ese concepto, todas las relaciones deben tener el mismo valor y no se deben establecer etiquetas ni categorías. Y eso no me parece ni siquiera funcional, por una razón muy simple: no creo que haya dos personas iguales ni dos vínculos iguales. 

Alguien dijo una vez, en el contexto de la Agamia, que las relaciones deberían ser equivalentes, y que debería ser tan sencillo y cotidiano quedar con alguien para follar que para tomar un café. A lo cual yo pensé, es que contigo yo NO me tomaría un café, porque no siento la más mínima confianza en ti. 

Ni los vínculos ni las personas son intercambiables. Son, precisamente, las personas, con su maravillosa variedad, lo que nos hace ricos. Y, en las siguientes entradas de esta serie, os hablaré de ellas.

Parafraseando a Ana Belén Rivero, nuestra Ohana es pobre en euros, pero rica en personas.

Y yo, personalmente, me siento millonario

* Dejé poliamor Madrid a finales de 2018 después de que una amiga me señalara CON TODA RAZÖN que mi comportamiento era abusivo e invasivo. Me costó mucho asimilar que, en efecto, ése era Yo.

** Sé que esa persona, cuando dejé polimad, me puso a bajar de un burro. Supongo que tendría sus motivos, y no fue la única



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jueves, 13 de enero de 2022

MIRA, AMOR, ESTÁN PONIENDO NUESTRA PELI


Mi chica y yo estamos viendo hoy una película muy especial para nosotros. ORGAZMO, de Trey Parker, una comedia del año 2000. 
Es una peli ambientada en el mundo del cine porno, y protagonizada por actores y actrices porno, como Ron Jeremy o Melissa Hill. Por desgracia eso hizo que en muchos sitios fuera clasificada X, pese a no tener escenas de sexo explícito, lo que perjudicó su distribución.

Sí, Trey Parker es ESE Trey parker, que dio la campanada con South Park.

La peli en sí es divertida, muy ligera y con bastantes toques de humor surrealista. No pasará a la historia del cine, pero de verdad es una excelente pelipipas.

El argumento es muy tonto. Un joven mormón que está intentando hacer algunas conversiones en Hollywood (y fracasa muy fuerte) interrumpe sin querer el rodaje de una peli porno llamada Orgazmo, protagonizada por un superhéroe armado con un rayo orgasmador.

EL productor manda a sus guardaespaldas a que le den una paliza al mozo, pero éste, además de mormón, resulta ser un experto en artes marciales y logra derrotarles a todos. Pidiéndoles muchas disculpas en nombre de Jesús, por supuesto. 

Al ver eso, y ver que el chico no tiene mala planta, el productor le invita a pasar y le convence para que sea su estrella. El chaval, una vez le aseguran que tendrá un doble para las escenas de penetración, se dice, ¿porqué no? porque el pobre necesita dinero para casarse con su novia mormona, allá en Salt Lake, y total, sólo es una peli porno de las muchas que salen al mercado ¿Quién se va a enterar? Y, sobre todo ¿quién se va a enterar, en Utah?

PERO

Orgazmo se convierte en la 3ª película más vista de todos los tiempos, sólo por detrás de Jurassic Park y Star Wars, así que tendrá que rodar la continuación (su novia, a todo esto, cree que está rodando Muerte de un Viajante, y que ahora va a rodar la segunda parte, Muerte de un Viajante: LA VENGANZA)

En fin, pasan muchas cosas, muy divertidas, y todo es colorido y alegre, incluyendo el GRAN FINAL

Como muestra, adjunto un diálogo normal en esta peli 

_ En esta escena, follarás con las hermanas Sodomitas

_ ...¿No podríamos llamarlas de otra manera?

_ Son hermanas y vas a follarles el culo ¿cuál es el problema?

_ ... podríamos llamarlas las hermanas traviesas... eso es ser travieso

_ (desesperado) ¡Jesús!

_ ¿DÓNDE?

Os estaréis preguntando (o no, que más de une os sabéis esta batallitapero me la pela, yo he venido a hablar de mi libro) porqué esta peli tiene algo especial para mi chica y para mí.

Pues bien, fijaos en la fecha: 2000, hace 22 años.

Y nuestro hijo tiene, oh sorpresa, 22 años.

Resulta que en mayo de 2000, en un programa de cine, hablaron de esta peli. Precisamente pasaron la escena de las chinas sodomitas, en la que Orgazmo es rescatado de sus malvadas y asiaticas manos por Chodda Boy, su fiel compañero, armado con su polla cohete (sí, el chico flaquito de al lado con un cipote en la cabeza) (también hay un ChodaDog ataviado de igual forma)

Y nos dijimos, ¿Vamos a verla cuando la estrenen? ¡SÍ! ¡Vamos a verla cuando la estrenen! Y la estrenaron en junio, a mediados. En medio de una ola de calor cojonuda. Y allá que fuimos mi chica y yo a mediodía, ella embarazada de 8 meses y medio, procurando ir por la sombra, 
porque los gorriones caían inconscientes de los árboles por el calor. E íbamos a esa hora porque, debido a lo que he comentado antes, los problemas de distribución, la única sala de Madrid que pasaba la peli era la de los cines Luna.

Y aquí viene un momento Abuelo Cebolleta.

Resulta que en los 80 había una sala en Madrid, el cine Carretas, que se caracterizaba por pasar películas rarísimas, ya que a su público la peli se la pelaba. Y lo digo literalmente. 

El cine Carretas era donde iban las parejas gays a meterse mano, y lo que no era mano. En la canción Juana la Loca, de Sabina, hay una estrofa dedicada a esa sala

Y en el cine Carretas

Una mano de hombre

Cada noche bucea

en tu bragueta

Pues bien, para el año 2000 el Carretas ya no existía, pero los Luna habían tomado su relevo. Así que mi chica y yo entramos en una sala cuyo público era, salvo por nosotros, parejas o tríos de hombres, separado cada grupo del de al lado por dos o tres asientos vacíos, por aquello de tener intimidad.

Y toooodos esos señores se quedaron ojipláticos al vernos entrar, a mí, y a mi chica, con un bombo de 8 meses y medio, ambos cubiertos de sudor y jadeantes

Notamos un murmullo asombrado. Más de uno debió pensar ¿QUÉ TIPO DE ABERRACIÓN CONTRA NATURA VA A TENER LUGAR AQUÍ?

Evidentemente no hubo ningún tipo de aberración contranatura. Más que nada porque una semana atrás mi chica se notó físicamente incómoda y dimos por acabada la bacanal de a dos que llevábamos viviendo desde el segundo mes, porque sus hormonas llegaron al techo y las mías las siguieron. Para más información, id aquí

Así que, jadeantes y sudorosos PORQUE HACIA UN CALOR INFERNAL EN LA CALLE (bendito aire acondicionado) Nos sentamos hacia la mitad de la sala y disfrutamos de la peli riéndonos un montón

El resto del público se rio menos. Me temo que les cortamos el rollo, o les daba reparo comer pollas delante de una casi parturienta. En fin, esas cosas pasan

Por cierto, si alguno de vosotros estuvo en esa sala ese día, os mando un beso muy grande y gracias por acompañarnos. Que ya lo siento si os jodimos el pajote, pero es que no había otra sala, de verdad, y queríamos ver la peli.

Y aquí estamos, viendo Orgazmo, y nuestro hijo no acaba de entender de qué nos reímos tanto.

Se lo hemos explicado, pero eso tampoco le ha dado risa. Asi que me temo que nunca será su peli.

Pero es la nuestra. Y, parafraseando AL MÁS JRANDE... Pásala, Sam. La pasaste para ella. Pásala ahora para mí

Y no lo olvidéis. Contra el mal... ¡ORGAZMO!


domingo, 2 de enero de 2022

PALABRAS PODEROSAS


Disclaimer: esta entrada no es apta para
#señoros. Si eres el tipo de persona que piensa que su polla es el centro del universo y que responde a cualquier crítica legítima con un #notallmen te has equivocado de blog y deberías buscarte otro espacio en el que sentirte seguro.


Hace poco, hablando con mi amigaamada Eva*, comentamos nuestra sexualidad, cómo la vivimos y cómo influye en nuestro día a día. Entonces ambos fuimos conscientes de un detalle: sexualidad es una palabra de género femenino.

Cuando lo noté, me pareció que se trataba de algo natural, ya que desde siempre he creído (y, en mi experiencia, verificado) que la sexualidad de la mujer es más profunda, intensa y poderosa que la masculina. De ahí que no me resulte sorprendente que la propia palabra sea femenina

Antes de que se me echen al cuello los defensores de la mal llamada incorrección política**, diré que sí, existe la sexualidad masculina. No sólo eso: de hecho es la sexualidad omnipresente. La mayor parte de nuestro entorno sexual se centra en lo masculino y la satisfacción del deseo masculino en todos los ámbitos, desde el publicitario hasta el cultural pasando por el lingüístico (que sigamos diciendo que algo es la polla o cojonudo cuando es sobresaliente, y un coñazo cuando nos aburre, no es una casualidad)

¿Porqué digo que la sexualidad masculina es predominante? Pensemos, por ejemplo, en el porno. El volumen de escenas sexuales dedicadas a un público masculino, en el que todo, desde el vestuario hasta las prácticas van dirigidos a la satisfacción de los hombres, es abrumador. Por supuesto hay quien defiende que videos como los de la productora K, que suelen consistir en violaciones colectivas por parte de una turba de machotes sobre una mujer solitaria con todo tipo de elementos degradantes (violencia, dolor, lesiones en la piel, penetraciones forzadas, ataduras, eyaculaciones masivas en la boca...) son en realidad obras destinadas a un público femenino cuyas fantasías, oh casualidad, coinciden exactamente con la satisfacción de los deseos sexuales masculinos más extremos (y lo mismo sucede en la imaginería BDSM, cuyos defensores a ultranza insisten en lo revolucionario que es que la mujer ocupe siempre el rol sumiso, casualmente el que tradicionalmente se le ha asignado hasta apenas un suspiro).

Y sí, no dudo de que habrá alguna mujer que tenga esas fantasías (hay gente que colecciona sellos, de todo hay en la viña del señor) pero no me trago que ese sea el público al que van dirigidas esas producciones.

Incluso las escenas sexuales supuestamente lésbicas están orientadas, en un 90%, a un público masculino, y coinciden poco o nada con el verdadero sexo entre mujeres (no, lo de la tijereta no es tan divertido, sólo es algo para un momento puramente genital, y tampoco las lesbianas están deseando que entren algunos hombres para completar la fiesta, son así de sosainas, ya veis)

Uno podría verse tentado a creer que si la sexualidad masculina está presente en nuestras vidas de una forma tan abrumadora, será porque es mucho más intensa que la femenina, pero no es así. Sexualmente, los hombres heterosexuales son más burdos que un calcetín de esparto, su concepto del sexo es puramente coitocéntrico (lo que viene a ser, meterla) y su único objetivo es eyacular. Todo el proceso junto puede durar ¿cinco minutos? y fin

En ese mismo esquema la sexualidad femenina es puramente pasiva, la única fuente de placer es la penetración, y si hay alguna caricia, del tipo que sea, se la considera un preliminar, es decir, un simple aperitivo antes del plato fuerte, que es el envite viril del poderoso miembro masculino. Y, por supuesto, esa mujer esperará con éxtasis la eyaculación de su macho o machos.

No es algo de ahora. Este modelo de normatividad sexual nos viene dado desde el siglo XIX. En el imaginario social la mujer esperaba, sumisa y agradecida, a que su esposo reclamara sus derechos sobre su cuerpo. No se esperaba que ellas sintieran deseo sexual alguno, salvo que se tratara de mujeres públicas, es decir, prostitutas, actrices, cantantes, adúlteras, incluso miembros de la servidumbre***... a las que se señalaba como culpables de toda depravación. 

También en los años de la (en mi opinión) mal llamada Liberación Sexual, todo se enfocaba a la satisfacción del deseo masculino. La mujer liberada debía estar siempre disponible, so pena de ser tildada de reprimida. E incluso en los ambientes liberales de nuestros días**** sigue considerándose que una mujer debe orientar su sexualidad hacia lo que desean los hombres. No haciendo aquello que ellas desean, sino dando por hecho que lo que quieren sus compañeros es exactamente lo que ellas ansían. Incluyendo la violencia de la que hemos hablado. 

Yo no soy ningún campeón sexual, ni un rey de la promiscuidad (aunque a ojos de algunos podría parecerlo, vista la estrechez de sus mentes) pero he visto la sexualidad femenina real, cuando se expresa libre, con confianza y sin ataduras. Me he quedado maravillado ante ella, y me he sentido un privilegiado por ello.

Y ahora, parafraseando cierta película de culto, debería deciros que he visto cosas que no creeríais. He visto naves de asalto en llamas más allá de Orión. He sentido que una mujer que pesaba 15 o 20 kilos menos que yo me alzaba en vilo casi sin darse cuenta. Otra que me sacaba una cabeza me dio la vuelta y me dejó flipando con un simple movimiento de sus piernas (de verdad aún no sé cómo lo hizo). He notado bajo mis yemas estremecimientos que no tenían nada que envidiar al volcán de la Palma y me he bebido (y compartido) un torrente cálido de placer que parecía inagotable. También he vivido experiencias dulces y calmadas. O de lo más pedestre, ese polvo que como mucho es un por relajarnos, a ver si dormimos mejor. Y a veces nos ha salido de pena, que más que echar un polvo se nos ha caído, y nos hemos partido de risa juntos, sin malos rollos ni sentirnos culpables, porque a veces no era el momento, o simplemente esa persona y yo no tenemos esa química y no hemos insistido. Porque ni hay dos personas idénticas, ni dos momentos iguales, ni dos relaciones comparables. 

Y la he cagado muchas veces, pero he tenido la oportunidad de aprender y evitar cagarla de nuevo, al menos de la misma manera. Porque nadie está a salvo de cagarla, ni hombres ni mujeres.

Pero la cuestión, lo importante, es que YO NO SOY EL PROTAGONISTA, simplemente colaboro (porque ahí somos dos personas) a crear un espacio seguro en el que dejarnos llevar, sin preocuparnos de nada más que nosotros, sin comparaciones y sin más límites que los que nosotros mismos nos hemos impuesto. Límites que pueden ser muy amplios

Habrá quien exprese su deseo de forma más normativa (aborrezco la palabra vainilla, porque demasiada gente la usa de forma despectiva) y habrá quien deje salir fantasías y kinks inimaginables. La clave es que, sea cual sea el caso, esa persona se sienta libre de hacer lo que desea, sin sentirse presionada, juzgada o evaluada. 

La verdadera sexualidad femenina aflora cuando quitas las trabas y las imposiciones, y es maravillosa. No se parece una mierda a lo que se ve en el porno o se lee en esas publicaciones tan audaces que te explican como debe ser la mujer del siglo XXI. Y es mucho, mucho, mucho más variada, profunda, intensa que la masculina.

Ahora alguno me dirá ¿y no podría cambiarse eso? ¿No podríamos hacer la experiencia masculina más parecida a la femenina. Y la respuesta es SÍ, CLARO QUE SÍ. Sólo que ese SÍ tiene un enorrrrrrrrme PERO. Para vivir algo así, hay que dejar a un lado lo establecido, lo normativo, y eso implica renunciar al privilegio de ser la norma, aceptar todos nuestros matices y diferencias. TODOS. Y experimentar libremente y sin prejuicios.

Y mientras eso no sea algo general (y ya os digo que por mucho que intenten venderme esa libertad sexual tan del siglo XXI, yo sólo veo lo de siempre, maquillado) la palabra SEXUALIDAD, con mayúsculas, seguirá siendo femenina.

* Con su permiso, pronto os hablaré de ella

** Lo que ese tipo de personajes tan tan revolucionarios llama "incorrección política" coincide, oh casualidad, con lo que era el pensamiento dominante hace apenas un par de décadas, cuando todo se regía por la medida masculina y normativa y lo que no entrara en esa categoría era considerado inferior e incluso risible

*** Las mujeres del servicio, en España al menos, solían tener la obligación encubierta de servir de colchón al señorito, y en caso de que la cosa saliera a la luz, se las acusaba a ellas como responsables por su lascivia o bajeza moral

**** Lo que he visto del swinger me da ganas de rascarme como si tuviera sarna, el mundillo BDSM, salvo excepciones, rezuma machismo de una forma casi putrefacta y en el ambiente poliamor que frecuenté hasta 2018 pronto se pasó de una apariencia de apertura de mentes a la norma masculina*****, hasta que la burbuja saltó por los aires. Dado que estoy alejado del entorno desde entonces, es posible que las cosas sean ahora distintas, ojalá sea así.

*****Y, con lo fácil que es disfrutar del privilegio, yo mismo lo hice y actué como un machito invasivo y creído, hasta que me lo señalaron públicamente y me fui.