Mujer iroqués

lunes, 7 de febrero de 2011

EL ORO Y EL IMPERIO (I)


Como ya comenté anteriormente, el estudio de la Historia no es una práctica estéril y fosilizada. La Antigüedad admite acercamientos muy novedosos y hace poco, hablando en un foro sobre los problemas administrativos del imperio romano, salió a la luz uno de esos enfoques, centrado en la disponibilidad y consumo de metales preciosos.

La antigua Roma republicana no es un estado rico en términos de liquidez. La base de su economía son los pequeños agricultores que, al contrario que en Atenas y otras ciudades estado, participan activamente en la vida pública y forman la espina dorsal del ejército. Hay una cierta monetarización pero muy pocos metales preciosos, como denota el asedio galo del 387, cuando el Senado apenas logra reunir las 1000 libras de oro exigidas por Brenno a cambio de su retirada. La moneda circulante es el as de cobre, el trueque está a la orden del día y apenas hay inflación. Más adelante, al expandirse a lo largo del siglo III a costa de la confederación Etruria, los romanos se hacen con un razonable botín pero su principal interés es la búsqueda de nuevas tierras de cultivo. El Tesoro tiene ya importantes recursos pero su pecunio está lejos de las inmensas riquezas de Oriente o de Cartago. 

La situación empieza a cambiar con la primera Guerra Púnica. Roma casi se arruina en la contienda, pero sus condiciones de paz son leoninas: Cartago entrega 1000 talentos de plata (30 tn) más otros 2300 en diez años. Roma, además, se ha hecho con Sicilia y el botín de Siracusa. El resultado es negativo para la economía tradicional: el as de cobre es desplazado por el nuevo denario de plata, y la abundancia de moneda favorece una fuerte inflación. Las familias senatoriales acaparan buena parte del oro de Sicilia e invierten en las nuevas tierras, inundando el mercado romano con trigo siciliano, bajando así los precios del cereal y dañando aún más la la economía de los granjeros romanos. La sociedad romana ha empezado a capitalizarse.

La guerra de Aníbal acelera las cosas. tras la victoria Roma queda dueña de Hispania, parte del norte de África, Grecia y la parte occidental del Imperio Seléucida, acumulando un inmenso botín. El oro circula en abundancia y la alta sociedad multiplica sus gastos suntuarios. La clase agrícola, diezmada por las guerras, no puede hacer frente a la nueva situación: los precios del trigo están por los suelos, la mayoría de las granjas dejan de ser rentables y los especuladores se hacen con grandes extensiones de suelo a bajo precio que explotan con mano de obra esclava. Roma se llena de veteranos que lo han perdido todo, pero la escasa industria existente utiliza también muchos esclavos y apenas da trabajo a una pequeña parte de los desplazados.

Catón clama contra la decadencia que ha traído la riqueza. Los intentos de enmendar las desigualdades, como las reformas de los Gracos, fracasan, y las tensiones sociales se multiplican: para evitar revueltas los ediles subvencionan parte de los costos del cereal, de modo que la plebe pueda adquirirlo a costes reducidos, pero eso sólo aumenta la especulación. Además los terratenientes dedican sus tierra a la ganadería o la viticultura, más rentables que el trigo, y el desabastecimiento agrario de Roma aumenta pese a contar con las cosechas de Hispania y África. La annona, el suministro de cereal a la capital, se convierte en una sangría para el erario público, que debe adquirir grandes cantidades de trigo en el extranjero, principalmente en el Egipto de los Lágidas; pagando, por supuesto, en oro y plata.

Roma obtiene oro de las minas de Hispania y el tráfico de caravanas con el África Occidental, pero a los gastos comerciales se suman los enormes costes de la Guerra Social y la guerra Civil. La clase agrícola, arruinada, ya no puede suministrar tropas y las nuevas legiones de Mario son levas de pago. Sila trae un nuevo botín del Ponto y la situación económica se estabiliza momentáneamente, pero tras su dictadura y las guerras serviles la República se ve incapaz de construir un sistema económico viable porque la propia Roma es un enorme sumidero de recursos, y dilapida buena parte del tesoro acumulado en el siglo anterior. 

La nueva campaña de Pompeyo en el Ponto supone un alivio para las arcas estatales, que reciben más de 20000 talentos y tributos de los reinos orientales, ahora feudatarios de Roma. La sed de oro del imperio, empero, es inagotable, y la estrategia del primer triunvirato así lo demuestra. 

Pompeyo retiene Hispania, principal fuente de metales preciosos de la República, Craso parte hacia Oriente, planeando  hacerse con las riquezas y las rutas comerciales de Oriente y César obtiene la Galia Cisalpina, siendo a priori el más desfavorecido de los tres. Craso muere a manos de los partos y los recursos de Hispania parecen dar la supremacía a Pompeyo…

6 comentarios:

Juanjo ML dijo...

A mí todavía me fascina cómo una sociedad que hacía de los pequeños propietarios la base de su ejército pudo sobrevivir, imagino que si no hubiera sido Mario hubiera sido otro el que hubiera tirado de los proletarios, pero que llegaran tan lejos me sorprende.

Además imagino que el dinero en sí circulaba muy poco porque eran muy pocos lo que lo tenían, y el dinero que no circula es malo, malisimo. No sé, objetivamente los romanos lo tenían todo para fracasar pero lo solucionaron a golpe de gladius, unos tipos bien curiosos eran.

Me ha gustado mucho el post.

José Antonio Peñas dijo...

Gracias, Juanjo. En un par de días subiré la segunda parte, de las guerras cesarianas a la caída del imperio.

José Antonio Peñas dijo...

El problema de la monetarización repentina es que los agricultores se encuentran de repente con que lo que antes podían conseguir mediante trueque ahora hay que pagarlo con moneda, así que no tienen otra opción que endeudarse confiando en la siguiente cosecha, pero como el precio de los productos agrícolas empieza a descender por la entrada de trigo barato desde el extranjero (que se puede adquirir en grandes cantidades gracias a la abundancia de metales preciosos), nunca pueden compensar los préstamos y acaban por perder sus tierras. Ese proceso se dio igualmente en las ciudades estado, sólo que ahí el efecto fue mucho más rápido porque los agricultores no tenían poder político en la polis ya que no podían participar en la vida pública por pura falta de tiempo.

Irene dijo...

A mi lo que me sorprende es que siempre salen perdiendo los agricultores, que son en realidad el eslabón más imortante en la sociedad!!!! Porque sin comida....

José Antonio Peñas dijo...

El problema de los agricultores es que tanto en Roma como en las ciudades estado griegas su trabajo sólo es imprescindible hasta el instante en que hay una alternativa, es decir, fuentes de importación y recursos monetarios para adquirirlas, con lo que le precio de las cosechas baja y ellos se empobrecen. En Egipto, donde las cosechas eran excedentarias, se comerciaba con los cereales que quedaban tras asegurar el abastecimiento, con lo que el trabajo agrícola dejaba un remanente comercial importante, justo al contrario que en Italia o Grecia.

Sucede lo mismo hoy en día, por eso se sostiene la agricultura en Europa mediante subvenciones, porque si no la actividad agraria sería insostenible frente ala competencia de productores extranjeros que ofrecen su producto a precios muy inferiores. En Venezuela ha pasado eso, que la agricultura ha caído casi a cero porque es mucho más barato importar alimentos y ofrecerlos a bajo coste gracias a los réditos del petróleo, pero eso sólo será viable mientras el petróleo mantenga un precio elevado, en el momento en el que baje la nación se encontrará con un gravísimo problema de abastecimiento.

Irene dijo...

Eso es tan tan cierto, que no sirve absolutamente para nada, citando a la amiga Mafalda... Eso se lo han dicho de mil maneras a todos los que se han sentado en la silla presidencial de Miraflores, y parece que debe ser algo muy difícil de entender, porque aunque la política de Chávez se basa en la independencia y el autoabastecimiento, lo que ha ocurrido en los últimos 12 años ha sido totalmente lo contrario. A pesar de lo obvio, las estrategias que deberían ser dirigidas al desarrollo al mediano y largo plazo, son sustituidas por aquellas que aparenten abundancia, que permitan ganar la siguiente elección. Ahora vivo en Sydney. La Harina Pan que compro para hacer las arepas la hacen en Colombia... Me pregunto si en Venezuela estarán importando hasta eso!!!