Mujer iroqués

domingo, 20 de noviembre de 2011

CAZANDO TIGRES El combate de Ogledow


Lo que sigue es un breve extracto del texto que he estado escribiendo estos últimos años, sobre la historia de la PanzerWaffe, el Arma Acorazada alemana en la Segunda Guerra Mundial 

El primer batallón pesado armado con Pz VIB entró en acción en agosto, en el frente del Vístula. El 501 SpzAbt, tras perder sus Tiger I en los primeros combates de Bagration, fue retirado y reequipado con Tiger II. Se decidió emplear esta unidad en un contraataque contra la cabeza de puente de Sandomierz, en la orilla occidental del Vístula. La mañana del día 11 el batallón llegó por tren al apeadero de Kielce, a 50 km del frente.

Primero llegaron dos compañías con 20 Pz-VIB, apoyadas por otras dos de Pz IV. Les seguía un segundo convoy con una veintena de Tiger que se averiaron durante la marcha hasta el ferrocarril y fueron reparados a marchas forzadas.  El batallón recibió órdenes de atacar inmediatamente y la caída de la tarde arrancó motores tras una enérgica arenga por parte de su comandante, el mayor Von Legat:

¡Camaradas! ¡Tenemos el arma perfecta! ¡Esto no va a ser un combate, va a ser una cacería de ivanes!

Los carros, apoyados por varias compañías de panzergrenadier, avanzaron hacia los pueblos de Ogledow y Szydlow, recién ocupadas por tropas del VI Cuerpo Acorazado de Guardias. El núcleo de estas fuerzas estaba en Szydlow, con tres compañías de T-34 (entre ellos 15 T-34/85), una compañía de IS-II y algunos ISU-122. A fin de cubrir su flanco oriental, el teniente Alexander Oskin recibió la orden de llevar a cabo un reconocimiento en Ogledow con su T-34/85. Oskin se puso en marcha con un pelotón de tankodesantniki* en la trasera del vehículo. Se esperaba que los alemanes atacaran en cualquier momento.

Un avión alemán sobrevoló el área señalando blancos para la artillería. Le siguió una dura barrera preparatoria. Los soviéticos sabían que tras los cañonazos llegarían los panzer y se prepararon para la lucha.

Los fanáticos del Tiger, que babean contando con todo lujo de detalles el combate de Wittman en Villiers, cambian de tema al mencionárseles Ogledow. Poco después del amanecer, los carros del 501 se acercaron al pueblo para flanquear las posiciones soviéticas de Szydlow. Avanzaron por un pequeño valle que les ocultaba de la vista y reducía el ruido atronador de sus motores. De los 20 carros que habían iniciado la marcha, sólo llegaban ocho: el resto estaban averiados por el camino.

La patrulla vio a los alemanes sobre las 7 de la mañana. Un carrista inglés o americano se hubiera retirado a toda velocidad o habría pedido apoyo aéreo y artillero. Oskin se dispuso a cazar tigres.

En vez de enviar a los panzergrenadier a reconocer la zona, los alemanes adelantaron una patrulla de tres carros. Los gigantescos vehículos entraron en el pueblo sin encontrar resistencia.

Oskin creyó que los carros eran Panther (un error lógico dada la longitud del cañón y el frontal inclinado de los Tiger II) y camufló su vehículo en un maizal. Los fusileros cubrieron el T-34 de vegetación y tomaron posiciones. Cuando los panzer se acercaban, el teniente comprendió que debía tratarse de un nuevo carro pesado. Para su sorpresa los mastodontes marcharon de flanco hacia su posición y en vez de abrirse para cubrir el área, avanzaron en columna, como en un desfile. El primer Tiger pasó frente a ellos, a sólo 200 m de distancia, y ordenó abrir fuego contra el que le seguía.

El proyectil, con punta de Wolframio, penetró el lateral de la torre matando a la tripulación, pero el vehículo siguió andando. Oskin creyó que el tiro no había sido efectivo y descargó otros tres disparos sobre el enemigo, que empezó a arder. Habían transcurrido dos minutos.

El carro de cabeza se detuvo y apuntó hacia donde creía que se encontraba el enemigo, pero entre el polvo levantado por los cañonazos y la negra humareda que brotaba de su compañero no pudo localizar a los rusos. El T-34 disparó cuatro proyectiles. Tres rebotaron en la dura piel del frontal, el cuarto penetró el anillo de la torre y voló parte de la munición. El tercer Tiger dio media vuelta y trató de escapar. Con un estentóreo ¡Hurah! los soviéticos salieron del maizal entre una nube de fumígenos y se lanzaron tras el fugitivo. Un disparo alcanzó al Pz VIB en el motor. De los 15 carristas alemanes sólo 4 salieron de las humeantes carcasas, para ser capturados por los fusileros.

Al oír los disparos y ver que la patrulla no regresaba, Von Legat desistió de atravesar esa zona. En las dos horas siguientes se fueron incorporando algunos de los carros averiados por el camino y el 501 retomó la lucha, atacando las posiciones de Szydlow, donde las tropas soviéticas ofrecieron un caluroso recibimiento a los alemanes.

Cuatro Tiger avanzaron sobre las posiciones al norte del pueblo, pero se retiraron cuando un ISU 122 destruyó al carro líder. Una compañía de fusileros reforzó a Oskin justo antes de que los alemanes volvieran a intentar atravesar el lugar con siete Pz VI. Los ISU 122 destruyeron un carro y dañaron otro, frenando el ataque y destruyendo un tercero cuando los panzer se retiraban. Los IS-II dieron cuenta de cuatro carros más en varias escaramuzas en torno a Szydlow.

Al caer la tarde del día 13 los nazis se retiraron dejando sobre el terreno 14 Tiger, algunos de ellos en buen estado, para alegría de los soviéticos, que los enviaron de inmediato a Kubinka para estudiarlos.


 Al margen de las averías, los hombres del 501, en su mayoría carristas experimentados, actuaron de  forma muy irresponsable. Emplear los Tiger para hacer un reconocimiento sin infantería o lanzarse de cabeza sobre las posiciones enemigas fueron no ya errores, sino acciones suicidas. ¿Porqué se cometieron esos fallos?

La respuesta está en la propaganda. Los voceros alemanes magnificaron tanto el potencial de los Pz VI que sus tripulantes acabaron por creerse invulnerables. Al exponerse en campo abierto facilitaron el trabajo de los artilleros enemigos y la mayoría de las tripulaciones no tuvo una segunda oportunidad. Por otra parte los carros se lanzaron al combate a medida que se incorporaban al frente y los soviéticos pudieron dar cuenta del enemigo en pequeños grupos sin que en ningún momento hubiera suficiente fuerza reunida como para asegurar una ruptura.

Por contra los soviéticos combatieron con maestría. Los Guardias eran veteranos duros y fogueados, usaron bien sus recursos, aprovecharon los errores del enemigo, y quedaron dueños del campo de batalla.

El combate de Oskin en Ogledow tuvo un divertido epílogo. El informe al respecto enviado por el 501 SpzAbt explicó el fracaso inicial del 12 de agosto por la presencia de masivas defensas contracarro enemigas con abundancia de artillería pesada.

Un T-34, cinco carristas y un pelotón de fusileros.

* Literalmente, jinetes de carro. Eran fusileros que montaban sobre la espalda del vehículo, agarrados a las asas del chasis.

2 comentarios:

molinos dijo...

Estoy en ello, estoy en ello..es que no tengo tiempooooooo..pero estoy en ello.

José Antonio Peñas dijo...

Tranqui, mujer, si ahora estoy con el epílogo y las conclusiones, y luego me queda preparar todos los mapas y perfiles.

Pero me dije, vamos a dar un aperitivillo, y este fragmento enerva mi alma bolchevique. Huraaaah!!!!!