Mujer iroqués

jueves, 22 de abril de 2010

En defensa del verbo follar (y II)

Empezaremos por repasar los términos usados por la gente que considera que mencionar el sexo de forma explícita resulta grosero y fuera de lugar. Hablamos, pues, de eufemismos.

Hacer el amor. Esta cursi expresión hace que mis venas rezumen insulina. Representa fantasías sonrosadas con corazoncitos flotantes donde los cuerpos no sudan, las camas no crujen y la pareja lucha por retener la magia del momento. Añadiré (citando a Woody Allen) que si su significado es tener sexo con aquel a quien amas, masturbarse es hacer el amor.

Yacer. Por suerte esta mamarrachada está en desuso, porque unir ese verbo con el sexo me hace pensar, invariablemente, en la necrofilia. En cualquier caso yacer conlleva una pasividad que a mi modo de ver no puede aportar demasiadas alegrías mientras que follar presupone desparpajo, roce y retoce.

Copular - coitar: estos verbos no son eufemísticos, ya que describen la acción con exactitud, pero resultan fríos y carentes de sabor. Pueden servir para un polvo rutinario y mecánico, pero en las felices ocasiones en que hundimos las baldas de la cama mientras nos revolcamos como bonobos febriles y los vecinos amenazan con llamar a la policía, ambos se quedan muy cortos.

Mantener relaciones sexuales. Lo dicho sobre copular vale también aquí. Además sumamos veintiséis letras frente a las seis del humilde follar, y ni un ápice más de contenido. Sí, cubre un espectro más amplio de opciones (desde el metisaca estándar a la obsesión fetichista por los tractores) pero es terminología legal, aséptica y poco estimulante.

Hay otro tipo de eufemismos más adecuados, que buscan la complicidad del oyente a través del humor. Son expresiones como enterrar el hueso, soltar el hurón, meterla en adobo… que al ser visuales no requieren explicación, y las metáforas basadas en el verbo echar: un casquete, un quiqui, un clavo, un metisaca, un palito… Reconozco que son muy coloridas, pero sólo describen la penetración y el follar es algo más que eso. Con una excepción, echar un polvo, que además es la única que admite el superlativo: una follada de nivel olímpico puede ser coronada con la expresión ¡la virgen, qué polvazo!. No obstante al ser una forma compuesta su uso fuera del tiempo infinitivo resulta poco práctico.

Finalmente tenemos los sinónimos, todos ellos de origen latino, donde por fin pisamos terreno firme.

Fornicar: derivado de fornices, el quicio de las puertas donde las meretrices aguardaban al cliente, es un término sólido y respetable. Por desgracia está limitado a las relaciones ajenas al vínculo matrimonial, luego no es lo bastante amplio: después de casados podemos follar, pero no fornicar

Joder: otro vocablo bien enraizado, de futuere, origen además de fuck, fottere y foutre. Claro y conciso, podría ser el sinónimo perfecto, de no ser porque su sonoridad implica un punto de agresividad, antes que de alegría. Lógico por otra parte, ya que futuere parte de la raíz indoeuropea faut (bhaut), fuerza.

Refocilar: querido público, me quito el sombrero ante esta perla del castellano, herencia del catalán medieval e inmortalizada en el Quijote. Nace de fovere, calentar u hornear, y su uso es festivo, en el sentido de deleitar o agradar, siendo así que refocilarse es deleitarse doblemente. ¿Podríamos pedir más? Pero el tiempo ha ido enterrándola y lleva más de un siglo en desuso fuera de algunos ambientes rurales.

En resumen, aunque hay sinónimos que resultan igual de coloridos, follar es un término insustituible. Ninguna otra palabra castellana abarca tanto de forma tan franca y hermosa. ¿Porqué avergonzarnos de un verbo que en esencia significa gozar? Hay que usarlo en abundancia y sin pudor, y practicarlo a menudo, de modo que la gente, al vernos caminar relajados y satisfechos, pueda decir sin dudarlo ahí va una persona bien follada

No obstante, aunque opino que deben condenarse al ostracismo los eufemismos vergonzantes, el resto de la terminología que hemos repasado está repleta de dignidad y puede usarse con toda libertad para mantener viva la riqueza de nuestro vocabulario.

Ya lo dijo el escritor Andreu Martin, cuando alguien habló de hacer el amor: yo, cuando hago el amor, echo un clavo, un polvo, un casquete, un palito, follo, chingo, y a veces ¡hasta jodo!

5 comentarios:

molinos dijo...

No puedo dejar de incluir aqui el famoso " quieres que te lleve a la frontera".....

y que pasa con chuscar??...a mi me mola ese, es divertido.

Quita la palabra de verificación...y pon seguimiento de comentarios!!!!

molinos dijo...

Vale, la palabra ya la has quitado..perdón.

José Antonio Peñas dijo...

Ahora buscaré lo del seguimiento, que uno está verdecillo en esto del blogspot (creí que lo había conectado y en su lugar activé una opción que envia el texto íntegro de la entrada y encima lo reenvia al editarlo, mis disculpas)

José Antonio Peñas dijo...

A ver si ahora sí funciona (comentario de prueba)

molinos dijo...

¡¡Funciona!!!
Ahora solo te queda que se peuda quitar lo de comentar como y que salgan los comments como en mi blog..en página aparte..bueno, a mi me parece más cómodo.

Sugerencias del oyente.