Mujer iroqués

miércoles, 12 de febrero de 2014

INCREÍBLE PERO MENTIRA (II) Un Dios de Amor y Justicia


Uno de los puntos que más enfatizan los cristianos de toda tendencia es la amorosa personalidad del creador. Nuestro dios, proclaman sonrientes, es un Dios de Amor. Un padre que se preocupa por sus hijos, severo ante sus faltas, pero lleno de bondad.

El problema es que, en el antiguo Testamento, Yahvé se pasa el día castigando y masacrando. Masacres MUY grandes. Así, ordena a Saul marchar contra los amalecitas... 

Ve ahora, y ataca a Amalec, y destruye por completo todo lo que tiene, y no te apiades de él; antes bien, da muerte tanto a hombres como a mujeres, a niños como a niños de pecho, a bueyes como a ovejas, a camellos como a asnos.

Y cuando los samaritanos le ofenden (por rendirle culto, OJO)...

Samaria tendrá su castigo, por haberse rebelado contra su Dios. Serán pasados a filo de espada; sus niños serán estrellados y reventadas sus mujeres encintas.

Como estas, hay mil en la Biblia. Algunos creyentes las soslayan con un lo estás sacando de contexto (quisiera saber en que contexto queda bien reventar mujeres encintas) o es una metáfora (pero no son capaces de decirte cual es el chiste, digo el significado oculto)

Entonces, y para demostrar qué bueno es el Señor, subrayan que Jehová no acepta sacrificios humanos, como los dioses paganos*. Y mencionan la historia de Abraham y el sacrificio de Isaac, con el ángel acudiendo en el momento en que Abraham se pone intenso con el cuchillo, dando voces de ¡quieto parao!

Aquí quería yo llegar, porque si se leen atentamente las partes más antiguas de la Biblia la historia de Abraham adquiere una dimensión muy diferente.

Hay tres pistas al respecto. Una es la historia de la hija de Jefté (libro de los Jueces). Jefté debe ir a la batalla y se procura el apoyo del señor prometiendole un sacrificio.

Si entregares a los amonitas en mis manos, cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto.

Resulta que la que sale es su única hija, y Jefté no quiere, pero ella dice que por mucho que le pese debe cumplir su palabra, y le pide un plazo para llorar su virginidad (ya que nunca conocerá varón ni tendrá hijos, luego su sangre se perderá) y él, transido de dolor, se rasga las vestiduras... etc.

Los teólogos le han dado mil vueltas a esta historia y la han justificado como un error de traducción, diciendo que lo que quería decir la Biblia es o lo ofreceré en holocausto. Y añaden que en realidad Jefté ofreció a su hija al servicio al templo. Lástima que no hubiera templo en esas fechas, que el tabernáculo no aceptara mujeres entre sus paredes y que la definición de holocausto sea sacrificio en que se quemaba toda la víctima. Y ¿porqué iba a sentirse hundido Jefté por consagrar a su hija a Dios? Más cuando se menciona después que las hijas de Israel acudieron a endechar a la muchacha, y una endecha es un canto fúnebre con lamentos.

Podemos marearlo, pero para que la muchacha se haga monja no basta cambiar y por o.

El segundo punto de sospecha es la actitud de Abraham, que no se sorprende cuando Dios le pide la vida de su hijo. Por como actúa, le parece natural (en cambio no se lo  pareció tener un hijo a los 100 años)

Pues no, no tiene motivo para sorprenderse. Porque en el Libro hay, no uno, sino dos decálogos. Los diez mandamientos tal y como los conocemos parecen haber sido redactados durante la etapa babilónica, cuando se recopilaron el conjunto de tradiciones, mitos propios y aportes de otras mitologías que forman la Biblia tal y como la conocemos. En cambio el primer decálogo** parece corresponder a la época en que Israel era un pueblo de pastores seminómadas, e incluye perlas como

34:19 Todo primer nacido, mío es; y de tu ganado todo primogénito de vaca o de oveja, que sea macho.

Llegamos al quid de la cuestión. Esta línea, la miremos por donde la miremos, iguala a los primeros nacidos con los primogénitos del ganado. Y los iguala como ofrendas a Dios, es decir, Dios exige el sacrificio de los niños primogénitos. Y tras esa línea hay otra:

Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. Redimirás todo primogénito de tus hijos.

Lo que, traducido, significa, aceptaré un sacrificio sustitutorio para asnos y niños***. Y de paso se subraya que el sacrificio referido al principio es de sangre: quebrarás su cerviz.

Un creyente que acepte la verdad literal de la Biblia****, debería interpretar que su Dios, el amoroso, recibia con placer sacrificios humanos, y luego se le pasó el hambre de carne humana. Como esa visión de Dios no les gusta, buscan una salida dialéctica o, directamente, fingen que no ha pasado.

Un estudioso de verdad, no un creyente ciego, ve aquí una evolución del pensamiento religioso, como consecuencia de los cambios sociales. Tenemos un pueblo bastante primitivo, de pastores nómadas y saqueadores, que exterminan a sus vecinos por mandato divino y sacrifican a sus hijos primogénitos, igual, por cierto, que otros pueblos emparentados como los fenicios. Pasado un tiempo ese pueblo entra en contacto con otras culturas, y sus costumbres van variando. Llegado un momento el sacrificio humano a Dios deja de ser aceptable (igual que pasó entre los romanos, por cierto) y se introduce un sacrificio de reemplazo.

La historia de Abraham muestra dos reemplazos: por un lado el patriarca impone la circuncisión, que no es sino un sacrificio simbólico. Por el otro Isaac es redimido a cambio de un cordero. El mito abrámico no es un testimonio de la bondad de Dios sino la justificación, a posteriori, de un cambio de actitud.

Esto es lo esperable para cualquiera que estudie la historia de las sociedades: el sacrificio humano es una característica de las fases primitivas, y desaparece a medida que la vida humana va cobrando valor, social y económico. No hay nada que malinterpretar en la Biblia, salvo que se use como justificación para todo y se insista en que es palabra revelada. Los malentendidos surgen ahí, al intentar endulzar un montón de atrocidades para revestirlas de piedad, y disfrazar a una deidad furiosa y vengativa con unos atributos de amor que no son mencionados ni una sola vez en todo el texto veterotestamentario.

Si de verdad queréis disfrutar de su lectura, leedla con ojos estudiosos, no recitéis como borregos. No son un montón de frases hechas, sino unos textos llenos de interés...
... para una mente crítica

*En realidad, salvo algunas deidades semíticas como Baal o los cultos celtas o germanos, no hay demasiados dioses paganos que exijan sacrificios humanos. No los dioses heleno-romanos, ni los egipcios, ni las deidades babilónicas.

** Los estudiosos lo consideran así porque el primer mandamiento es coincidente en ambos casos: No Adorarás a otro Dios.

***Puede parecer una estupidez pero no lo es: el asno es un animal que trabaja, muy, muy valioso.

****No deja de ser curioso que algunos católicos se empeñen en buscar este tipo de interpretaciones, ya que, como se ha comentado aquí en alguna ocasión, Roma no considera que la Biblia sea un libro de lecura literal. En cualquier caso la historia de Jefté suele omitirse en las lecturas de misa.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy cristiano creyente y sorprendentemente estoy de acuerdo con tu reflexión final.
En todo excepto que omitas el hecho de porqué ya no son necesarios más sacrificios humanos, que no es otro que por qué Jesucristo murió y padeció por todos nosotros en la cruz. Que yo sepa (y he ido 14 años a un colegio religioso) nadie nos ha leído la parte del Antiguo Testamento y nos ha hablado de amor y bondad. Eso es para el Nuevo Testamento. De hecho recuerdo que uno de mis profesores de religión nos explicó muy pausado eso de que el Dios del Antiguo Testamento es una deidad furiosa y guerrera que aniquiló a la humanidad mientras que el del Nuevo Testamento es todo amor. También recuerdo que en uno de mis libros de religión de primaria aparecían unos judíos sacrificando a una persona. No me preguntes el título y la edición, porque siento decirte que me deshice de ese libro hace mucho.

José Antonio Peñas dijo...

Bueno, en realidad la desaparición de los sacrificios humanos es un hecho común a todas las religiones. La única excepción que conocemos es la azteca, donde en vez de ir a menos (como lo hicieron en la maya, y en la peruviana ya habían practicamente desaparecido por completo en tiempos de los incas) y ahí se daban unas circunstancias socioeconómicas muy específicas (si tienes interés y tiempo, Marvin Harris plantea una hipótesis muy interesante en Caníbales y Reyes.

Roma, en los tiempos primitivos de la república, practica sacrificios humanos. Hacia la época de las guerras púnicas ya han desaparecido: reemplazados por sacrificios de ganado. En Cartago en cambio permanecen los sacrificios de niños hasta la segunda guerra púnica (la última constancia de un sacrificio masivo tiene lugar durante el asedio de Cartago entre ambas guerras púnicas)
EN cada cultura las razones son dispares, en general económicas. Los hebreos parecen haber cesado de sacrificar personas antes de la reforma que dio lugar a la concentración del culto en el templo (precisamente la negativa de los samaritanos a abandonar sus rituales, celebrados en altares en lo alto de montes) es lo que provoca su aborrecimiento por parte de los reformados (por supuesto eso no sale en la Biblia, lo sabemos porque afortunadamente han llegado hasta nuestros días pequeñas comunidades de samaritanos y con ellos una interesante ventana a lo que debió ser la religión de las tribus antes del sedentarismo)

José Antonio Peñas dijo...

EN cuanto a tu explicación, me temo que no se sostiene, ni siquiera desde un punto de vista creyente. Jesús no viene a reemplazar al sacrificio humano sino (según la fe) a limpiar el pecado original.
El sacrificio humano, como digo en el texto, ya ha sido redimido mucho antes, reemplazado por el simbolismo de la circuncisión, que tras perder ese simbolismo se convierte en una seña de identidad

José Antonio Peñas dijo...

(perdona si me he extendido mucho, la historia y evolución de las religiones me apasiona)

Alejandro dijo...

¿Que libros recomendarias pera iniciarse en esto de la evolucion de las religiones y la evolucion del cristianismo?

saludos

José Antonio Peñas dijo...

Marvin harris hace un excelente trabajo analizando las religiones desde el punto de vista materialista. SU obra más célebre-asequible es Vacas cerdos y brujas. Robert Graves hizo un muy interesante trabajo en Los Mitos Hebreos, no tan místico como Los mitos griegos (ahí a veces pienso que se pasó con las drogas). J. G Frazer es una fuente indispensable para el análisis del antiguo testamente

Pero si no te asusta ir a algo más profundo, el autor indispensable es Mircea Eliade, sobre todo su magnífica Historia de las creencias y las ideas religiosas

Irene dijo...

No publico Isaac Asimov su interpretacion del antiguo y del nuevo testamentos?

Márcia Sampaio dijo...

Madre del alma...
no te voy a contar cómo llegué a tu blog pero me apasiona lo que acabo de leer.. hala, te pongo en mis favoritos ....

José Antonio Peñas dijo...

Chica, ya me dejas con el intríngulis ¿cómo llegaste a mi blog?

Márcia Sampaio dijo...

18 meses despues.....
Buscaba algunas imágenes de la anatomía humana y encontré un dibujo tuyo...maravilloso...
Pero luego encontré tu Blog y me quedé aun más fascinada. .. recuerdo que tu hijo se estaba haciendo un hombrecito. .. pero lo más curioso es que yo tenia muchas inquietudes religiosas y me encantó leer tus cosas... al igual que leer todo lo que habías escrito sobre tu padre... creo recordarlo...

José Antonio Peñas dijo...

Gracias, Marcia, me has dejado colorado y sonriendo