Mujer iroqués

miércoles, 7 de julio de 2010

El clítoris y otros misterios (III): mitos y falacias


Siguiendo con los enigmas que nos deparan los genitales femeninos, quiero tocar, aunque sea de pasada, algunos equívocos muy usuales, empezando por uno de los mitos más perniciosos sobre el tema.

EL ORGASMO VAGINAL.

Freud estableció a principos del siglo XX un patrón evolutivo de la sexualidad femenina. De acuerdo a su hipótesis, en las fases juveniles de la mujer el orgasmo era clitoridiano, siendo inmaduro e incompleto, asociado a la masturbación y motivado por el enquistamiento de la envidia peneana que sentían las niñas desde su infancia. A medida que la mujer alcanzaba la madurez ésta debía transferir su orgasmo al interior de la vagina de modo que el placer se alcanzara a través del coíto: así la paciente asumiría plenamente su condición de mujer.

Ni las ideas de Freud ni las de sus sucesores tienen la más mínima validez científica: el orgasmo se localiza en torno al clítoris porque es ahí donde se concentra el mayor volumen de terminaciones nerviosas, no porque la mujer tenga algún tipo de oscuro resentimiento hacia su propio género. Es una simple cuestión física, algo que el buen doctor debería haber sabido si en vez de perder su tiempo elucubrando estupideces hubiera prestado algo más de atención en las clases de anatomía. Por desgracia esta patochada ha gozado durante décadas de un asombroso prestigio, gracias a la sofisticada palabrería de su fundador y, como consecuencia, varias generaciones de mujeres han visto su sexualidad frustrada por la obsesión de sus terapeutas en exigirlas un imposible anatómico.

Dejemos esto claro: el orgasmo vaginal NO EXISTE. Es posible la estimulación desde el interior de la vagina, pero lo que hacemos es actuar sobre el clítoris de forma indirecta. Si nos ponemos puristas TAMPOCO EXISTE EL ÓRGASMO CLITORIDIANO El clítoris no es una palanquita mágica que provoque descargas de placer al pulsarlo, sólo una zona extremadamente sensible. El orgasmo se genera por una combinación de excitación, tensión y estímulo y en general se desencadena mediante el clítoris, pero donde se produce realmente es en el CEREBRO. Es posible tener un orgasmo a través de caricias no genitales, por estímulos visuales, a través de un cierto nivel de dolor e incluso sin el más mínimo contacto físico, como demuestran los éxtasis de Santa Teresa.
El planteamiento freudiano tiene una fuerte implicación machista: de creer a Sigmund lo único que necesita una mujer para realizarse es que le metan un buen cipote y lo meneen un par de minutos adentro y afuera, y si ella no logra gozar de esa forma psicoanalíticamente bendecida no será porque su semental sea torpe, sino porque ella es una frustrada infantiloide y frígida. Y eso nos lleva al segundo mito en torno al coño.

EL PUNTO G

El punto o zona G es el santo grial de la sexualidad: un área en la pared vaginal frontal cuyo estímulo desencadena orgasmos intensos y múltiples. Según Gräfenberg, su descubridor, se trataría de una porción de tejido esponjoso situado más o menos entre las glándulas de Skene y que al ser acariciado se abultaría haciéndose más evidente. Por desgracia no hay pruebas reales de su existencia: ni la observación ginecológica ni las biopsias o los análisis no invasivos (rayos X, resonancias…) han revelado la presencia del área G, que, entre otras cosas, debería estar claramente señalada por la abundancia de terminaciones nerviosas.

El tema se ha vuelto una cuestión de fe para muchos sexólogos, convencidos de que esa zona no puede localizarse mediante análisis convencionales porque sólo se manifestaría durante la cópula. Sin embargo las resonancias y termografías tomadas sobre parejas follando y corriéndose*, que han ofrecido un montón de información nueva sobre el coito, tampoco han revelado nada. Las pruebas de su existencia son de tipo testimonial, es decir, personas que relatan su propia experiencia, y no pasan de tener un valor anecdótico.

La terminología empleada por los defensores del punto G recuerda sospechosamente a los planteamientos freudianos sobre el orgasmo vaginal, así que es posible que estemos ante un prejuicio mal asimilado: el puntito de marras tiene que existir porque a priori sus defensores quieren que exista. De nuevo el sueño masculino: un botoncito del placer situado de forma que basta un enérgico metisaca para dejar a la pareja más que satisfecha. Y si no funciona, culpa de ella por no saber encontrarse el dichoso punto.

Dada la zona en la que supuestamente se localiza la zona de Grafenberg hay una buena probabilidad de que lo que observó el doctor fuera el abultamiento producido por la excitación del clítoris que, no lo olvidemos, es un órgano eréctil. En consecuencia el orgasmo grafenbergiano no sería sino un orgasmo producido por  estimulación inferior del tronco clitoridiano. Las descripciones que indican el modo correcto de activar el punto G coinciden bastante con ese tipo de estímulo. No podemos afirmar con certeza que sea el mismo caso, pero esta explicación no requiere misteriosos órganos invisibles, luego, de acuerdo a la navaja de Occam, es más verosimil.

Para terminar, hay quien relaciona el punto G con la eyaculación femenina. Volvemos al mismo argumento: la eyaculación puede explicarse sin necesidad del punto G, luego dicha relación, como mínimo, es nebulosa.

OLOR Y FEALDAD

Aquí salimos del mito y entramos directamente en la falacia. Según la leyenda (por desgracia no siempre masculina) el coño es feo y por añadidura su olor es desagradable.

Yo, personalmente, encuentro que el coño es una preciosidad. Me podéis decir que no soy parcial, y que para gustos se hicieron los colores, pero desde un punto de vista objetivo la estética de los genitales femeninos es evidente.

El coño medio** es ERGONÓMICO: está perfectamente integrado en el perfil del cuerpo femenino, sin salientes absurdos, mientras que la picha y los testículos cuelgan de cualquier forma y resultan un estorbo en demasiadas ocasiones. Además, es simétrico, lo que siempre resulta elegante (en flacidez o en erección, la polla  va torcida a un lado) y presenta una ordenación de fuera a dentro con una estructura de tipo floral muy similar a la de las orquídeas.  Como remate, al margen del color de piel de la mujer, al separar los labios menores siempre aparece un atractivo color rosado claro, relajante a la vista y muy apetecible.

Algunas mujeres encuentran desagradable su coño la primera vez que lo ven con detalle. Creo que eso se debe a que dada la posición de la vagina las mujeres no contemplan de forma cotidiana sus genitales, como sí hacemos los hombres. Las primeras veces que lo examinan de cerca les resulta extraño, y si, como suele ser habitual, usan un espejo (no hay demasiadas contorsionistas como las del Circo Chino) lo ven en una imagen externa, no en su propio cuerpo, como si fuera algo ajeno. En general no hay más consecuencias que la extrañeza inicial, pero una persona con dificultades para asumir la propia sexualidad (timidez, complejos…) puede sentir un cierto rechazo e incluso repulsión. Una adecuada educación sexual, entre otras cosas, debe incluir el conocimiento de la propia anatomía, así que esas situaciones, con suerte, serán cada vez más escasas.

En cuanto al mal olor, es una insinuación que me parece indignante e incluso ofensiva. Por supuesto que una mujer con escaso amor por la higiene emanará un olor genital desagradable, pero también lo hará un hombre, y si alguien lo duda le animo a que se ponga cerca de la cara una polla bien sudada, a ver si encuentra algo positivo en la experiencia. Así pues vamos a olvidar los chistes facilones, porque si hablamos de higiene me temo que el género masculino, en general, tiene mucho más de lo que avergonzarse. También hay gente que tiene problemas debido a determinados alimentos que añaden su olor al de la persona, pero estamos hablando de una patología digestiva y no afecta específicamente a los genitales sino a toda la epidermis.

¿A qué huele un coño, entonces? No voy a presumir de una cultura enciclopédica porque los que he conocido en profundidad se cuentan con los dedos de una mano, pero todos tenían el tono aromático de la piel de su poseedora, más concentrado, y una fragancia añadida almizclada, intensa y penetrante, más evidente al aumentar la excitación, no sé si si porque entonces la mujer la emite en mayor volumen o porque al excitarnos somos más sensibles a los olores (probablemente sea una combinación de ambos factores). Por lo que a mí respecta es agradable y estimulante así que, a mis ojos, los que mencionan el mito del olor a pescado no merecen que se les preste oídos y sí una buena patada en los cojones, a ver si se les despejan las fosas nasales.

Para terminar, un consejo: después de un polvo con un buen cunilingus (o un buen cunilingus sin polvo, que también tiene su gracia) hay que procurar lavarse muy bien la cara. Como he dicho es un aroma intenso y penetrante, y aunque no lo notemos puede permanecer en nuestra piel durante mucho tiempo, con el curioso resultado de que al día siguiente no paren de venirnos a la cabeza ideas libidinosas, lo que en según qué situaciones puede ser raro e incluso incómodo.

Y lo digo por experiencia.

* Hay gente para todo. Me imagino luego a la Choches pasando el mocho por el aparato y diciendo ¡hay que ver como me dejan el TAC estos marranos! ¡Como los pille yo…!

** Entendido como el normal y corriente, el de andar por casa, que no ha sufrido cirugías estéticas por la moda , que de eso también hay

30 comentarios:

Irene dijo...

Tienes razón con lo de los orgasomos. Los míos son mucho más intensos con cópulas suaves, lentas e incluso con pequeñas vibraciones. Más aún, he tenido orgasmos muy intensos oyendo música, e incluso amamantando a mi bebé.

José Antonio Peñas dijo...

No sabía lo dela música, pero no es tan raro si tenemos en cuenta que Santa Teresa se corría rezando. Lo del pecho sí lo sabía. Lo malo es que sensibilidad de la areola puede incrementarse tanto durante la lactancia que llegue al otro extremo y lo que se sienta sea un dolor insoportable. Le pasó a una conocida mía y no tuvo más opción que pasarse al biberón.

Mi chica, por suerte, disfrutó con la experiencia (no tanto como tú). VIéndoles me sentía… envidioso no, más bien sobrante

Teresa, la de la ventana dijo...

¿Por qué no sacas esta serie en el "Muy...", Peñas? A más de un cafre le vendría bien para entender muchas cosas y aprender lo que no sabe.

Ole esa sabiduría y la manera de explicarla. ¡Chapeau!

José Antonio Peñas dijo...

He escrito alguna vez, Teresa, pero sólo temas de historia. Este tipo de temas requiere más base que mi (reducida) experiencia personal y mi empatía con mis amigas

De Argentina dijo...

Irene lo de amamantando a tu bebé me resulta raro,
Yo he sabido de una chica que le encantaba (y excitaba) que le toquen , agarren, laman, etc, Los pezones. Ella siempre se preguntó que si tenía un bebé al darle de mamar se excitaría, pero no...
Al ser madre perdió la sensibilidad de los pezones y cuando su bebe mama ella no se excita, aunque si si lo hace un hombre...Lo de la música es de no creer...

Pues si está limpio si es lindo el olor a coño , es un gusto a piel femenina un toquecín agrio ¿no?

Ahora luego de la penetración , si queda bastante feo el olor, aunque no insoportable :)

José Antonio Peñas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Antonio Peñas dijo...

Como ya he dicho la sensibilidad del pecho durante la lactancia varía mucho de una persona a otra. Para empezar la hinchazón que produce el coctel hormonal hace que los nervios estén más presionados y aumente su sensibilidad, por el otro las glándulas mamarias, pueden funcionar de forma defectuoso, produciendo un acúmulo de leche que no puede salir adecuadamente y produce congestiones e incluso infecciones. La piel de la areola reacciona de formas muy diferentes y dada su mayor sensibilización el simple contacto con la boca y las encías del bebé puede dañarla y provocar grietas dolorosísimas. No es nada para tomar a broma.

pampa dijo...

Soy redundante, pero me reafirmo en mi más sincera enhorabuena a Marisa. Poco más que decir.

José Antonio Peñas dijo...

Agradecido, Pampa.

molinos dijo...

Peñas...eres un pozo de sabiduría...y da gusto leerte. Que lo sepas.

HombreRevenido dijo...

Nunca está de más refrescar los conceptos. Sobre todo si la exposición es tan brillante como la tuya.

Comparto todo lo que dices. Pero si no lo hiciera, si tuviera alguna opinión divergente, no dejaría de estar impresionado por la forma en que lo explicas.

De coños o de lo que sea, lo que se escribe y se come a gusto...

José Antonio Peñas dijo...

Gracias, HombreRevenido.

La divergencia, que no el trolleo, siempre es bienvenida.

Por cierto ¿alguien sabe porqué se llama trolls a los palizas en la red? Los trolls de la leyenda no se caracterizan por su afición al monologuismo y prefieren empuñar un buen garrote como argumento principal, los de Tolkien apenas saben hablar y los de Pratchett son entrañables

José Antonio Peñas dijo...

Moli, viniendo de tu parte es todo un halago: daría una pierna (por ejemplo la de mi vecino de abajo, incluso daría dos) por tener tu soltura al teclado

Lisístrata dijo...

Hasta hoy no he podido leer tranquilamente este post.
Siempre escribes con frescura y naturalidad, se entiende todo perfectamente, hay mucha verdad en cuanto describes y es obvio q se desprende un singular carisma en tu manera de manifestar.
Te propondría como Especie rara, protegida y Patrimonio de la Humanidad, amén canon a imitar por el resto de los varones.

>;0]

José Antonio Peñas dijo...

…mmmmm… eso de especie protegida suena interesante. Estaría subvencionado por la UNESCO, el CITES o alguna similar ¿no?

Jorge W. Moreno-Bernal dijo...

Un blog sobre dinosaurios y coños... dificilmente podría ser mejor.

Respecto al asunto del olor, tengo la impresión de que las mujeres mas reprimidas respecto a su sexualidad suelen ser mas descuidadas con su higiene, quizás por algún complejo que les impida tocarse "demasiado" al asearse.

José Antonio Peñas dijo...

Hace años podía ser así, pero hoy la higiene íntima está generalizada y mucho más entre las mujeres: los hombres siguen mostrando una mayor tolerancia al acúmulo de sudor en la propia piel

Al menos en España: sigue habiendo alguna leyenda negra en torno a algunos países de la Unión Europea pero sospecho que son prejuicios

Anónimo dijo...

Hacía años que quería compartir con otra gente una enseñanza que mi querido marido aprendió de una amiga sexóloga y que nos ha dado muchas alegrías.

Jamás empieza el coito sin haberme visto llegar al orgasmo, que por lo general viene de su maravillosa lengua. Cuando entra en mí, inmediatamente después, lo normal es que mi orgasmo se prolongue en dos, tres y hasta cinco estremecedoras réplicas que yo siento en la vagina, aunque, como dice Jose, se deben a la reestimulación exterior.

Vengan de donde vengan, siempre son gozosamente bienvenidas. Probadlo.

Miguelón dijo...

"He escrito alguna vez, Teresa, pero sólo temas de historia. Este tipo de temas requiere más base que mi (reducida) experiencia personal y mi empatía con mis amigas."

Pues, visto lo que has demostrado hasta ahora, no entiendo por qué no vas a poder escribir de sexo, aunque sea en un plano estrictamente científico. En mi modesta opinión estás sobradamente preparado (al menos no entiendo por qué Historia sí y esto no).

Por cierto, ya que sacaste el tema de los éxtasis de Santa Teresa... No sé qué opinarás tú, pero hace tiempo escuché la teoría de que eran debidos a que, para sobrellevar los rigores del ayuno, recurría a fármacos con un componente opiáceo, que tomados así, a palo seco... Desgraciadamente ahora no encuentro referencias concretas sobre el tema.

José Antonio Peñas dijo...

Es que la Historia es una afición obsesiva para mí, Miguelón. Una amiga que estudiaba Historia se asombraba al ver que en mi biblioteca tenía como lectura de ocio libros que ella usaba como textos en clase y encima los disfrutaba.

Miguelón dijo...

Siendo así, tampoco estaría mal que te animases y nos sacases de vez en cuando alguna entrada sobre historia. Creo que a la mayoría de los visitantes de tu blog nos gustaría.

Itzi dijo...

Hmm, vaya joyita me he has mostrado.

Gracias por compartir.

No me considero una erudita en cuestiones sexuales. Pero puedo presumir de conocerme ampliamente y de hacer uso de bastante empatía.

Personalmente, he vivido un fabuloso kitkat (entre dos relaciones monógamas) de 7 años de bastante actividad sexual.
En mi corta experiencia con mujeres (se pueden contar con las manos de una mano) nunca eché en falta el pene de un hombre. Al igual que ahora no echo de menos frotar mi clítoris con el de una compañera.
Cada relación da una complacencia física por unas razones o por otras, que se completan (o no) con una química mental, inteligencia emocional, pajas mentales..

Por otro lado, soy multiorgásmica, y hasta hace relativamente poco (menos de un año) no he pasado la barrera de los orgasmos fáciles para llegar, algunas veces con incomodad y lentitud al CLÍMAX clitoriano.

Pero no se si estoy de acuerdo contigo en que no exista el orgasmo vaginal. Puede que se complete con otro tipo de estímulos exteriores, pero considero haber sentido orgasmos vaginales con y sin pene, y con o sin manipulación (La última en el metro. El de delante alucinó. Y no me importó. en absoluto). Pero vaginales. A mi entender el clítoris estuvo tranquilo la mayoría de las veces...
No se si me explico.

Pero desde luego me ha encantado tu exposición y seguiré investigando ;D
Más y más.

Enserio, un placer.

Besitos.

José Antonio Peñas dijo...

Interesante, sobre todo la cuestión del orgasmo sin estímulo exterior. Después de todo el orgasmo lo produce el cerebro, que es el verdadero órgano erógeno.

Precisamente de eso iba esta ilustración http://japa2.cgsociety.org/gallery/560994/

Se trataba de reflejar el potencial erógeno de la mente, y me dieron cancha libre para hacer el trabajo. Opté por el cristal para jugar con el calor y el color, y debo decir que estoy bastante contento con el resultado

Itzi dijo...

Y los keggels, contracciones vaginales. Es genial.


Joder, ¡Cómo le das al bryce!
Yo no pasé de bolitas, montañitas y chuminaditas.

Menudas bufas tiene la chati, jep.

Enserio. Eres un crack.

José Antonio Peñas dijo...

Jo, el Bryce. debí ser el primer usuario español, porque compré el 1.0 al mes de anunciarse su salida en EEEUU. Con él eché los dientes en el mundo de las 3D. Al final se me quedó muy corto y me hice un curso serio de 3D para construir personajes, animar… pero esa interface tan amistosa y manejable es difícil de olvidar.

Las tetas me venían por defecto, y nunca mejor dicho, porque las tetas son uno de los principales defectos de los modelos Poser: siempre son demasiado gordas y con pinta siliconada. Las últimas versiones de Victoria (3.0 y 4.0) dan bastante juego a la hora de modificar y darles un aire más suelto (la chica de la ilustración que abre esta entrada es una victoria 3.0) pero siguen sin convencerme, por eso ahora prefiero hacerme mis propios personajes. A ver si me hago este otoño un modelo genérico femenino para todo tipo de quehaceres

nzelman dijo...

Joer Peñas... me uno al aplauso generalizado. Me ha encantado: me he reído y he aprendido ( de tu post y de los comentarios;). Esto engancha, así que ¡queremos más!

Anónimo dijo...

Todo iva bien hasta que mencionaste a Freud y su respectiva falta de respeto hacia de, no culpo tus palabras de desprecio, pero decir tonterias en referencia a lo que proponia es un tanto inmaduro si no tienes en cuenta la epoca Ya de por si machista y cerrada a la sexualidad en la que se vivio.
Es gracias a lo que tu llamas tonterias, que ahora se puede hablar de sexualidad tan abiertamente al saber que eso en realidad afecta el desarrollo y convivencia entre nosotros. No critico lo del orgasmo ni nada, eso esta muy bien, sin embargo, el que tengas que descalificar a alguien de hace un siglo, en donde no se podia hablar de sexualidad abiertamente, y solamente podia manejar hipótesis es un tanto infantil, pero bueno, es mi humilde opinion

Anónimo dijo...

Vi que hiciste un comentario hacerca de porque se llama Troll.

El termino Troll que se maneja en la red no es por las criaturas miticas de la tierra media, es por el termino ingles troll, o trolling, que es de pesca, el cual se maneja de forma deponer un anzuelo y esperar a que pique el pescado deseado y comenzar a "trolearlo"

Es un termino por el cual se adopto en la internet, ya que usan esa misma tecnica, haciendo un comentario que sabe atraera la ira, enojo, o algun tipo de accion que hara que alguna persona se ofenda y por ende, quiera entablar una pelea con el "troll" que en si se podria decir, ah caido en la carnada...

Es masomenos como puedo resumirte el porque viene el Troll

José Antonio Peñas dijo...

Agradecido por la información.

Sex Shop dijo...

Muy buenoo!!!!