miércoles, 30 de junio de 2010

Confesiones de un frikisaurio


Los dinosaurios, hoy por hoy, son un valor seguro en los medios de comunicación. Si estrenas una peli simplona, con chica mona huyendo aterrada en ropa interior, apenas tendrás una reseña en las noticias, pero si la chica huye perseguida por un feroz y babeante dinosaurio tendrás cobertura en todas las cadenas. Los Lagartos Terribles venden, y son huespedes usuales de los noticieros, el cine y los documentales, incluso del teatro musical (hace unos años se estrenó una obra sobre una chica enamorada de un alosaurio). Sin embargo hubo una era de oscuridad en la que los grandes saurios no gobernaban la Tierra, y a nadie le importaban una mierda. Yo crecí en ese tiempo de sombras.

Pese a mi apolínea y bien modelada figura voy peinando canitas, ya que nací en la década de los 60, en el año 28 a. JP (antes de Jurassic Park). En España el interés por la paleontológía era escaso, y el interés por los dinosaurios era nulo. Teníamos Los picapiedra en televisión y el Diplodocus carnegii en el museo de Ciencias, y eso era todo. Sin embargo yo crecí como un niño de dinosaurios.

Mi conversión se debió a varios factores, entre ellos mi afición por la lectura, que mis padres estimularon con una enciclopedia de animales, uno de cuyos volúmenes versaba sobre dinosaurios y otras criaturas extintas. A eso se sumó la influencia de un chaval del colegio, un niño apellidado Hidalgo con una vida familiar muy triste y una más que notable obsesión por los tebeos de la Marvel (¡ay, aquellas fascinantes ediciones de Vértice, clasificadas como historias para adultos!), los tiburones y los dinosaurios. Mantuvimos una amistad bastante estrecha durante cinco años, hasta que dejó el colegio, y para entonces el mal estaba hecho: el vicio por los tebeos caminaba a la par de mi fijación dinosaurística.

De remate vi la película Fantasía, de Disney, donde la  La Consagración de la Primavera ponía música al nacimiento de la vida en la tierra y el esplendor de la era de los reptiles. La escena del estegosaurio enfrentándose a zurriagazos con el t-rex fue una epifanía: a partir de ese momento fui un fanático converso. Me pasaba el día dibujando y modelando en plastilina dinosaurios y mamuts, con escaso criterio científico pero mucho entusiasmo, y devoraba cualquier cosa que cayera en mis manos sobre el tema. Lo que significa que intelectualmente pasé un hambre canina.

No es que la documentación fuera escasa, es que no la había. Podías ver dinosaurios en los tebeos de Tarzan de los monos (que cada dos por tres se daba un garbeo por el mundo perdido de Pal-Ul-Don) o en los de Turok (aventuras de dos indios en un valle prehistórico). A veces emitían algún documental de Disney sobre dinosaurios (en esos años Disney producía reportajes de naturaleza) y muy de cuando en cuando ponían películas tan informativas como las diversas historias de Godzilla, Hace 1000000 de años o El Valle de Gwangi. Eso era todo.

Mi interés no decayó, pero mis animos flaquearon con los años, porque el desierto paleontológico duró dos largas décadas, con  ocasionales oasis que publicaban Muy Interesante y Natura, hasta que en el 88 estrenaron En Busca del Valle Encantado. La peli me pareció una cursilada y no resistía la menor comparación con Fantasía, pero, sin saberlo yo, anunciaba una nueva era, porque Spielberg produjo ese bodrio bajo la influencia del Renacimiento Dinosaurio que estaba gestándose desde los 70.Un año o dos después me encontré con un reportaje fascinante en el Pais semanal, dedicado a los nuevos dinosaurios e ilustrado con unos increíbles dibujos en BN de Douglas Henderson que retrataban un mundo asombroso del que yo no tenía ninguna noticia. Empezaron a aparecer aquí y allá reportajes sobre  prehistoria en los que ya no había torpes monstruos descerebrados en un paisaje volcánico, incluyendo unas megailustraciones de Mauricio Antón sobre el pasado remoto de la Península, que si mal no recuerdo salieron en Natura y me dejaron boquiabierto y ojiplático.

Y llegó el año Cero, antes 1993 de la era cristiana. Acababa de hacerme con Los Dinosaurios de Sangre Caliente de Adrian Desmond y a poco de empezar su lectura empezaron a correr noticias sobre una nueva película de Spielberg en la que la tecnología 3D iba a reemplazar a los muñecotes de HarryHausen. Parque Jurásico llegó, arrasó con las taquillas y mi mundo no volvió a ser el mismo.

Empezaron a publicarse libros, reportajes, documentales, novelas, series televisivas… imaginad un yonqui que tras un monazo de veinte años cayera de repente en un almacén de heroina, ese era yo. Llevaba ya unos años haciendo mis pinitos como ilustrador, con lo que mis ingresos, si bien escasos, eran relativamente regulares, así que me rasqué el bolsillo y empecé a resarcirme del hambre pasada.

Seguí creciendo como dinofrikie: en el año 3 d. JP empecé a colaborar con Geo y poco después Teo, su jefe de arte, me propuso un trabajo sobre dinosaurios del triásico argentino. Le puse todo mi entusiasmo y logré un resultado bastante digno para la época, pero para ser sincero hoy me parece un pestiño colorido. En mi siguiente incursión profesional en el pasado, esta vez sobre el cretácico español, cuidé mucho más el escenario pero tan sólo hice un razonable trabajo amateur.

Mi consagración al paleoarte vino de dos factores: el primero fue un curso de 3D, a resultas del cual publiqué unas ilustraciones y una breve animación sobre el dinosaurio pelecanimimus, y el segundo fue Mauricio Antón, que a raíz de ese trabajo me propuso colaborar para un proyecto de aprendizaje sobre el dientes de sable Homotherium. Hasta entonces me limitaba a imitar con escasa fortuna el trabajo de otros autores, pero Mauricio me enseñó las bases de la paleoreconstrucción.

El big bang de internet me deparó muchas alegrías, ya que el volumen de documentación escrita y gráfica sobre paleontología es inimaginable y hace unos años entré en contacto con otros drogadictos, gracias al blog del PaleoFreak. Los dinosaurios se han hecho habituales del cine, la televisión y las librerías. De cuando en cuando sale alguna basura, como la patética  Primeval, pero la cantidad de información y la presencia masiva en los medios lo compensa sobradamente. Lo que son las cosas, hace un año me pidieron que preparara una conferencia para el curso de la UNED en Cuenca sobre dinosaurios y medios de comunicación, y allí conocí e hice de telonero del propio Paleofreak. Además en los últimos años he hecho bastantes trabajos de paleontología y ahora mismo estoy embarcado en tres proyectos, uno de ellos sin ánimo de lucro. De niño soñaba con dinosaurios y hoy en parte me gano la vida con ellos, así que se puede decir que he sido un frikie muy afortunado.

Frikie afortunado no significa menos frikie: mi pasión no es demasiado bien recibida por los extraños, que me miran como quien contempla a una especie de tarado infantiloide,. Ese es su problema: yo vivo feliz sabiendo que cada nuevo día puede traerme noticias de un nuevo descubrimiento, una especie desconocida o un estudio fascinante. Incluso tengo pensado un nombre científico por si alguna vez tengo la ocasión de bautizar una nueva especie, que esas cosas no hay que dejarlas a la improvisación

Sí, sufro la incomprensión de la sociedad, pero tengo el apoyo entusiasta de mi hijo y uno  de sus amigos. La dinomanía no morirá mientras lleguen nuevos dinoniños para mantener la antorcha encendida, así que con un poco de suerte enterraremos a los trekkies y dejaremos en el olvido a los góticos .   Star Trek tiene ya muy poco que ofrecer y los vampiros están  de capa caída desde que se volvieron emos, pero la ciencia siempre tiene algo que decir y estoy seguro de que la paleontología no nos defraudará: hay dinosaurios para rato y cada vez son más fascinantes.

Sólo un inciso antes de terminar: si algún día os da por seguir las noticias de paleo e informan del descubrimiento de un nuevo terópodo (un carnivoro, para entendernos) y añaden que ha sido bautizado como arteroraptor o arteromesornis (depende de lo aviano que sea el amiguito), brindad por mí, porque sabréis que habré llevado a término uno de mis anhelos más personales.

Mi otra gran fantasía incluye a Cristina Ricci, Janine Garofalo, una suite en las Seychelles, fruta fresca y una intensa quema de calorías, pero esa  no está demasiado relacionada con la paleontología, así que ya hablaremos del tema otro día, quizás en alguna entrada tipo "Los diez polvos que nunca echaré", "Pequeñas y grandes frustraciones", "Dios me odia" o similares. Hasta entonces, seguiremos con dinos, coños y otras aficiones inofensivas.

14 comentarios:

Jorge W. Moreno-Bernal dijo...

Que buen post. Yo nací en el año 10 a.JP. (1983), y viví un periodo de dinofrikismo mal alimentado, pero mucho mas corto, afortunadamente. No puedo esperar a ver el post que promete escribir al final.

De Argentina dijo...

Por cierto yo nací mucho después de jurassic park , por lo que la dinomanía ya estaba plantada :), recuerdo que mi primera experiencia/iluminación sobre los dinosaurios fué al agarrar una de las revistas de "Dinosaurios: Descubre los gigantes del mundo perdido" En la que salía el deinonychus (fascículo 20)
Antes había querido ser chef y astrónomo :)...
Como serían aquéllos tiempos en que no había ni internet ni dinomanía, me dá escalofríos de sólo pensarlo :/

José Antonio Peñas dijo...

Por no haber, no había ni mando a distancia de la tele: te levantabas y cambiabas a mano de canal, y sólo teníamos dos canales (al menos en España)

Irene dijo...

Star Treck aún tiene mucho que ofrecer, al menos en otros planos: http://www.nasa.gov/topics/technology/features/star_trek.html
Ya que estamos publicando las edades, nací en el -15. No veía en la TV más que a Tom y Jerry o al mariquísimo Bugs Bunny. Por eso me llamaban más la atención las piedras y los bichitos, muy abundantes en donde vivía. Y por culpa de los cielos despejados, me aficioné fue a la astronomía. De dinosaurios sé prácticamente nada, más que estuvieron por acá con muy mala leche... Y por los vientos que soplan, parece que no nos escapamos de un destino similar. Otro ejemplo de que la historia es cíclica. Excelente post :o)

José Antonio Peñas dijo...

Tendré que ir pensando en una entrada sobre dibujos animados: yo sigo siendo un fervoroso admirador de Lucas, Silvestre y El Coyote, admirables ejemplos de que, por dura que sea la caída, hay que seguir intentándolo. Siempre y cuando te dirigan Chuck Jones, Friz Freleng o Robert McKinsom y Mel Blanc se encargue de las voces.

Ahora que la peli sobre Robin Hood se ha estrellado sin pena ni gloria no conviene olvidar que nadie, NADIE, ha sabido captar la verdadera esencia del personaje como lo hizo el pato Lucas

Irene dijo...

jajajaja!!! Tercos. Siempre me pregnté por qué el coyote no compraba comida, en lugar de gastar todo ese dinero en acme, por comerse un pájaro huesudo sin carnecita...

R* dijo...

El blog de PaleoFreak lo recomendó en clase un profesor de zoología que tuve el año pasado. Yo es que no soy mucho de animalitos, y menos extintos, pero de vez en cuando me gusta pasarme...y por este blog tb :)

Un saludo

Pabluratops dijo...

Hermano!! ya me llegó la noticia, Enhorabuena, como dicen Uds, jeje
Mis felicitaciones por tu Fruitafrussor!

José Antonio Peñas dijo...

Parece que algo falla en blogspot, porque Pabluratops me ha dejado un aviso pero no aparece entre los comentarios. COn tu permiso, copio, pego y respondo

Pabluratops:

Hermano!! ya me llegó la noticia, Enhorabuena, como dicen Uds, jeje
Mis felicitaciones por tu Fruitafrussor

Referido a esta ilustración, presentada al concurso de paleoilustración de la fundación de dinosaurios de Castilla y Leon, que ha recibido el III premio.
http://japa2.cgsociety.org/gallery/798887/
Gracias, Pabluratops, y oye, que siempre hace ilusión que te premien algo, aunque sea en plan accesit

molinos dijo...

Peñas..no chutan los comments en blogger...lleva todo el día asi. A mi me ha saltado el tuyo en mi post de hoy y ya habia oido hablar de tu libro...lo esperaré con impaciencia..pero ya sabes que doy caña.

Enhorabuena!! un premio siempre mola.

José Antonio Peñas dijo...

Pues sí que estamos bien. Bueno si de aquí a mañana no ha funcionado los introduciré por copipega.

Gracias, y espero que seas severa y crítica cuando lo leas, Moli.

De Argentina dijo...

Como mola el Stegosaurus central :)

José Antonio Peñas dijo...

EL modelo base del estegosaurio no es mío, es un mesh comercial para Poser de Dinoraul, un modelador Lituano (creo). Lo modifiqué para adecuarlo a mis necesidades (las proporciones de los dinos de Dinoraul no acaban de gustarme, y sus extremidades siempre dan problemas) porque si bien estoy modelando mis propios estegosaurios (he terminado un dacentrurus y tengo a medio empezar un estegosaurio clásico) el tema central de la ilustración era frutafossor y me centré en su construcción

De Argentina dijo...

Yo dije que molaba nomás :)
Sobre todo la posición en que está me gusta :)