Mujer iroqués

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sábado, 30 de julio de 2016

JARRI POTTER (I) El Armario sin Fondo

Bienvenidos al quidditch, el deporte de equipo más fálico del planeta



Lo que sigue, es el fruto de una serie de comidas de tarro personales y una larga y fructífera conversación con @laguiri . Gracias por tu paciencia, E.


Creo que muchos conocéis o imagináis el escaso aprecio que siento por el protagonista de las novelas de J. K. Rowling. Voy a dejar* las razones de mi inquina contra don hacedme casito que soy especial buaaaaa y voy a centrarme en otro elemento del universo potteriano que me tiene con la mosca tras la oreja desde hace tiempo: la normatividad.

El mundo mágico creado por Rowling es, amen de muy poco funcional y económicamente inviable, un páramo gris de normatividad, algo que la saga cinematográfica ha exacerbado hasta la nausea. Normatividad sexual, sobre todo, pero también de otros tipos, como veremos a continuación.

Pensemos en la familia directa de Jarri, sus tíos y su primo. Los Dursley son tontos, mezquinos y, sobre todo, ridículos porque son GORDOS. Es más, presumen de su gordura jajajaja, qué patéticos, y como castigo a su maldad la tía segunda de Jarri, Marge, que de por sí ya es bien gorda, es inflada como un zeppelín.

Tenemos a Neville Longbotton, al que también Voldemort condenó a morir, como a Jarri, por el mismo motivo que a Jarri, y que es huerfano a todos los efectos ya que su familia fue torturada hasta la locura por protegerle. Vale que no tiene una cicatriz molona como Jarri, pero debería al menos tenérsele en cierta consideración pero es un personaje que genera rechifla y se le retrata... gordo (no se volverá un personaje respetado hasta que adelgace)

Están los guardaespaldas de Draco Malfoy, Crabbe y Goyle, que son unos matones descerebrados y solo piensan en atracarse de comida y, oh sorpresa, son bien gordos. Por contra, los hermanos gemelos de Ron, que se pasan la vida asaltando la cocina, son altos y delgados (será cosa metabólica, ya se sabe, si eres de los malos te engorda hasta el aire)

También hablamos de normatividad racial. Hay algunos rostros no blancos, pero todos los personajes con más de tres párrafos de diálogo son caucásicos. Y como prueba de cargo, como me recuerda @ComandanteVimes, la actriz que interpreta a Lavender Brown en El prisionero de Azkaban es negra pero, en el Príncipe Mestizo, cuando por fin le dan un mínimo protagonismo (y le mete la lengua hasta el gañote a Ron "malamigo" Weasley, ascendido a sex symbol desde que juega al quidditch) la cambian por una actriz blanca. La productora se justifica explicando que la primera interprete no siguió trabajando, que no se manejaba bien en papeles hablados, que... ¿de verdad pretenden que creamos que entre las 7000 chicas que se presentaron al casting para la sexta peli NO HABÍA NI UNA SOLA ACTRIZ NEGRA QUE SUPIERA HABLAR?

O quizás es que en el montaje final se olvidaron de incluir la escena en la que Lavender sufría los terribles efectos del hechizo blanqueate levioooosa

 Harry se lo puede montar con orientales pero ¿una chica negra morreando con un pelirrojo? ESO ES ANTINATURAL

Pero basta de normatividad estética/étnica y vamos a la que nos importa, la sexual. Tenemos un mundo en el que conviven al menos seis especies inteligentes: humanos, elfos, duendes, centauros, gigantes y sirenios. Y en toda la saga no hay un solo personaje abiertamente homosexual o trans. EL UNIVERSO POTTERIANO ES CISHETERO**.

No sólo todo el mundo más allá del andén del andén 9 3/4 es heteronormativo: hablamos de una sociedad patriarcal, en donde, salvo las profesoras (todas solteras), una periodista de cotilleos y alguna funcionaria, no vemos una sola mujer cuyo oficio no sea ser señora de. A nadie le importa a qué se van a dedicar las condiscípulas de Jarri porque ninguna (salvo Hermione y Luna) parece preocupada por nada que no sea ponerse ideales de la muerte en el baile*** y arrimarse mucho a la estrella de quidditch del momento o a cualquier macho que parezca un buen partido (no debe haber mucho donde escoger, ya que hasta Ron parece despertar un razonable interés).

Empezando por la mamá de Jarri que se ayuntó con el macho alfa del insti sin importarle que se comportara como un matón chulesco, y es que el amooooooor lo redime todo.

Una de las escenas más lamentables tiene lugar cuando, en la cuarta película, las alumnas de la academia Beauxbattons entran en el comedor de Hogwarts ejecutando una coreografía de caderas meneantes, suspiritos y caídas de pestañas, siendo acogidas por un montón de boquiabiertos y hormonados adolescentes con la varita enhiesta, y muchas adolescentas mosqueadas, porque esas francesas guarras vienen a quitarles el novio (el único al que no parece faltarle riego al cerebro es Jarri ya que, como bien comenta el tuitero @aburrido354, tiene la mente ocupada pensando en vicios orientales, así que no le queda tiempo para parisinas)

Las chicas de Beauxbattons, para nada estereotipadas

Dicho sea de paso, la representante de dicha escuela en el torneo de los magos se limita a hacer bonito, lucir bañador y ser rescatada, es decir, el rol femenino clásico en las novelas de aventuras.

El grado de heteronormatividad es tal que, cuando Jarri, Hermione y Ron usan la poción multijugos para adoptar la apariencia de tres alumnos de Slytherin, por supuesto ellos dos se transformarán en chico y ella elige a una chica, porque de no ser así, hubiéramos tenido una chica con pene Y ESO NO PUEDE SER

Hay, cierto es, unos pocos personajes de identidad sexual... discutible. Los Malfoy no rezuman excesiva virilidad, y las novelas y la película dejan entrever cierta fascinación equívoca de Draco por Jarri, pero al final de la saga sabemos que el joven y desustanciado albino ha hecho lo que se esperaba de él, es decir, casarse y tener hijos. Y, porqué no decirlo, esos hombres afeminados, invariablemente, pertenecen al bando de los malos. Todos los buenos son machos machotes, incluso Remus Lupin, que podría presentar, como humano, una cierta ambigüedad, pero en su otra personalidad es un hombre lobo viril y peludo. Y para asegurarse de que no quedan dudas, la señora Rowling me lo casa antes de hacerle morir como heroico heterosexual


Draco, a veces, parece soñar con un mundo distinto, donde él sería libre de ser fiel a sí mismo

Como remate, y de nuevo esto se ve mucho más exacerbado en las películas, la sexualidad en el mundo de los magos es apagada, casi totalmente gris. La señora Weasley no parece hacer otra cosa en su vida que cocinar y coser, el señor Weasley resulta difícilmente reconocible como procreador (recuerda mucho al señor Ropper, de Un Hombre en Casa), la madre de Malfoy tiene pinta de no haber tenido un orgasmo en toda su puñetera vida y, dada la escasa sexualidad de su señorial marido, probablemente se quedó preñada en su primer polvo y ya se dijeron, para qué repetir. Los únicos personajes que despiertan interés sexual entre las masas son el profesor Lockhart, por cuyos pijísimos encantos suspiran todas las brujas de bien y de cualquier edad, y el megamacho del Este, la estrella de quidditch Victor Krum, el buscador testosterónico, a cuyo paso caen las bragas a millares (Hermione debe ser la mujer más odiada de todo Hogwarts, ya que ha catado su legendario y firme mango de escoba)

Ron descubre que A: Hermione tiene un culo fantástico y B: no va a ser él quien arrime cebolleta

Hay una sola excepción a esta norma, la loca, loquísima Bellatrix Lestrange, que, dada la desazón de Voldemort ante su muerte, parece haber sido la única que ha visto de cerca la varita del tenebroso líder. En las películas nos es mostrada, literalmente, como una GothicSlut, voluptuosa, escotada y amiga de las transparencias y los tacones altos. Por supuesto, este personaje agresivamente sexual es de los malos, así que parece que el regocijo sexual no es algo digno de una bruja como deben ser las brujas***. Ellas deben separar las piernas, cerrar los ojos (sobre todo Molly Weasley, para que no le de la risa al ver a su marido desnudo) y recordar que todo es por el bien de Inglaterra, digo del mundo mágico.

Nada sorprendentemente, la descocada Bellatryx carece absolutamente de sororidad. En el mundo de Potter las mujeres se dedican a cotillear y malmeter, no a unirse frente a la opresión, así que en la batalla del Gran Salón de Hogwarts, en vez de coordinar sus esfuerzos con el resto de mortífagos para asegurar la victoria, se lanza a cazar a las únicas alumnas que en un futuro podrían disputarle el trono de bruja más sexy*****, Hermione, Luna y Ginny. Aprovechando su encegamiento, Molly Weasley le volará el culo en nombre del colectivo de señoras con rulos y bata boatiné, por zorrón.

Podríamos presuponer que, tras la victoria, y dada el importante papel que han jugado en ella las mujeres, vendría una época de más aperturismo de mentes, pero en el epílogo no vemos nada de eso. Hermione, Luna y Ginny se han convertido en señoras de,  y si bien parece que no se dedican solamente a sus labores, los puestos de importancia siguen ocupados por hombres y, aunque Draco parece seguir notando calores y humedad bajo su túnica cada vez que se cruza con Jarri, disimulándolo todo con su habitual expresión de desdén, está claro que el pobre nunca se atreverá a dar al paso y seguirá viviendo una vida de frustración y apariencias, en un mundo donde los armarios seguirán cerrados a cal y canto.

Y, ahora que lo pienso, en la sexta novela vemos que Draco entiende mucho de armarios... yo no digo nada, pero a buen entendedor...

EDICION: Como me hace notar la tuitera @Meryone, la normatividad afecta también al rol femenino ya que la Maternidad nos es presentada como el máximo valor al que puede aspirar una mujer. La Madre de Harry, Lily, usa el poder de la maternidad (que nos es descrito como una fuerza primitiva por el propio Voldemort) para proteger a su bebé, la madre de los Weasley es la única adulta que actúa sin la menor duda ante una emergencia para salvar a sus cachorras (que se lo digan a Bellatryx) y hasta Narcissa, la madre de Malfoy, es capaz de ver las consecuencias de los actos de su esposo y tomar medidas para evitar un desastre, traicionando al Señor Oscuro para salvar a su hijo. Frente al rol de Madre todo lo demás palidece, ya que Hermione, con toda su inteligencia, habría muerto de no ser por la feroz intervención de Molly.


* De momento, porque prometo una entrada sobre porqué Harry debería ser muerto a pedradas en público
** Se supone que luego y por lo bajinis la autora (célebre transfoba y probablemente homófoba) ha dicho que en realidad dumbledore era gay pero no se acordó de ponerlo en los libros. Pues mira, no, no me vale. Los "a posteriori" son sólo excusas)
*** Y como se ve en el baile de la cuarta película, ir "ideales" es vestirse de princesita Disney, salvo que seas una exótica hindú)
**** Ojo, ellos son magos/hechiceros, ellas brujas.
***** En la última novela Bellatrix parece disfrutar torturandorefinadamente a Hermione, lo que podría denotar aficiones... especiales.. De nuevo todo lo que no sea la sexualidad normal se vincula a la maldad.

sábado, 19 de junio de 2010

El clítoris y otros misterios (I)

Voy a hacer una afirmación que, a priori, puede resultar escabrosa: soy un gran entendido en coños.

Antes de que visualicéis a un obseso enfermizo al que evitar por las calles puntualizaré: debido a mi trabajo, mi estrecha relación con mis amigas, mi curiosidad y mi carácter obsesivo compulsivo conozco detalladamente la anatomía y funcionalidad de los genitales femeninos. Podría haberlo expresado así desde el principio, pero creo que he logrado atraer vuestra atención ¿verdad?

Un pelín rarito sí que lo soy, porque encuentro que el coño es una preciosidad anatómica y una prueba de la inexistencia de Dios ¿iba a crear nadie un órgano tan bonito para señalarlo como fuente de todo pecado? ergo Dios no existe (o existe y es un cabrón, otro día podemos debatirlo). Pero dejemos el tema general del coño y centrémonos en el elemento que da nombre a esta entrada: el clítoris.

En los comienzos de mi carrera profesional, allá en el pleistoceno, colaboré con una revista dedicada a salud y calidad de vida. Ahí realicé mis primeros trabajos de anatomía con la ayuda de mi amiga P, que me facilitó toda la documentación posible (hablamos de los tiempos anteriores a internet, así que su apoyo fue muy valioso) y en más de una ocasión me asesoró a la hora de desarrollar alguna ilustración.

Si lees esto, P, quiero que sepas que cuando pienso amiga siempre te veo a ti: eres un tesoro. Gracias por tu ayuda y por mil cosas más.

Dada mi naturaleza inquisitiva procuré aprender todo lo posible sobre el cuerpo humano y eso me fue de gran ayuda cuando empecé a trabajar con Geo y Muy Interesante. Entonces, hace seis años, me propusieron hacer una serie de ilustraciones sobre el cuerpo humano, cada una dedicada a un apartado funcional: la vista, el oído, la circulación de la sangre, el conjunto oseo muscular, la respiración… y el sexo.

Como base documental contaba con los  atlas anatómicos  Sobotta y Netter. Ya los había manejado en otras ocasiones y supuse que no tendría problemas para localizar la información necesaria. La ilustración debía combinar la anatomía externa e interna de los genitales y me pareció interesante ofrecer una imagen detallada de la estructura del clítoris. No recordaba exactamente como eran las láminas correspondientes en los atlas, pero pensé que sería sencillo interpretarlas. Entonces vino la sorpresa: no existían.

Para entendernos: el Netter y el Sobotta muestran en detalle TODO el cuerpo humano, masculino y femenino. No una ilustración por órgano, sino muchas, con cortes en diferentes direcciones y vistas desde ángulos dispares para apreciar los elementos más nimios. TODO el cuerpo humano salvo el clítoris.

Me dije, al ser un órgano pequeño bastará con las imágenes generales de la vagina, así que fui a ellas y me llevé otra sorpresa: de pequeño, nada. Estaba la imagen clásica con los labios mayores entreabiertos mostrando en la parte superior el glande del clítoris, la cabeza del conejito sin orejas ¿recordáis? luego un primer corte con el vestíbulo vaginal y, sobre él, un corte circular del clítoris. El siguiente mostraba dos estructuras cilíndricas. Otros cortes mostraban que éstas se dirigían hacia los laterales de la vagina y se ensanchaban muchísmo. Con esas secciones y alguna documentación que me facilitó un servicio de ayuda a la mujer de la Comunidad de Madrid, dibujé la estructura que podéis ver en la cabecera de la entrada. Su posición en el cuerpo es abierta, se curva hacia abajo a partir del punto donde muestro el corte y los cuerpos cavernosos quedan situados a ambos lados del canal vaginal, pero opté por representarlo así para compararlo con un corte del pene.

No tendría porqué haberme extrañado: entiendo un poquito de embriología y sabía que el clítoris y el pene son órganos homólogos y se estructuran a partir de la misma parte del embrión cuando éste inicia su diferenciación sexual. Era lógico que se parecieran muchísimo, pero me sorprendió porque jamás había visto una sola imagen de la anatomía del clítoris.

Incluso hoy en día, si buscamos en Google, junto a imágenes anatómicamente correctas encontramos ilustraciones erróneas, en las que está representado como un cuerpo de apenas dos o tres centímetros de longitud. La causa de tanta inexactitud es, cómo no, el machismo. El clítoris no está relacionado con la reproducción o el aparato digestivo: su única actividad conocida es dar placer a su poseedora, y dado que hasta hace medio siglo nadie (nadie masculino) consideraba importante el placer de la mujer,  el clítoris no interesaba. Incluso algunas escuelas médicas consideraban el orgasmo femenino como una patología y aconsejaban la extirpación (cliteridectomía) como remedio contra la histeria y la consunción femenina. Bravo y hurra.

Ya en 1559 el hombre que hizo la primera descripción moderna del clítoris, el médico paduano Renaldo Columbus, se vio enfrentado a un juicio inquisitorial, siendo acusado con estos dos argumentos:

1.: Aristóteles no describía semejante órgano, luego no existía
2. Si existía, Aristóteles lo había descrito, luego él no había descubierto nada

(¿He mencionado ya que Aristóteles me cae muy, pero que muy mal?)

Renaldo, que logró salir airoso del juicio, quiso llamar a su descubrimiento Dulzura de Venus, ya que era el lugar del placer de la mujer. Por desgracia no lo logró y el anodino término clítoris entró en la literatura médica, sin menciones a su estructura o utilidad. Y así hasta nuestros días, cuando el orgasmo femenino ha dejado de ser un tabú, pero la anatomía del órgano que lo produce sigue siendo desconocida por la mayoría de la gente, incluyendo muchas mujeres.

Alguien dirá ¿y qué? sabemos que da placer así que ¿para qué más? Craso error, porque conociendo su estructura es posible mejorar su uso. Por ejemplo, al hacer un cunnilingus muchas personas se limitan a acariciarlo con la lengua de forma homogénea, o chuperretearlo como un chupachup, pero dada la estructura del glande la caricia es más eficaz si de cuando en cuando nos concentramos en la parte inferior, el frenillo, ya que al igual que en el pene la sensibilidad es ahí mucho mayor. Además las terminaciones nerviosas se concentran no sólo en la cabeza del glande, sino también en el tronco, la parte que va de la bifurcación a la punta, y es posible estimularlo desde abajo, acariciando la pared superior de la vagina, a unos cuatro-cinco centímetros tras la apertura de los labios, donde se nota un ligero abultamiento cuando aumenta la excitación y el clítoris entra en erección (el célebre punto G, que no es tal punto). Otra forma de actuar sobre ese tramo es situando los labios sobre el glande, formando un pequeño vacío y ejerciendo una suave succión rítmica, es decir, practicándole una felación con la presión justa como para que el glande y el capuchón del clítoris describan un pequeño vaivén en nuestros labios. He dicho suave: señores, no es la rueda del ratón ni un M&M, hay que tratarlo con cariño, no como si quisiéramos batir un record olímpico.

¿No dicen que en la variedad está la riqueza? Pues no hay dos clítoris iguales. Van desde diminutas cabecitas apenas perceptibles tras el capuchón hasta los asombrosos clítoris de algunas mujeres brasileñas, que en erección sobresalen hasta cinco o seis centímetros para pasmo de los ignorantes ¿que tendrá Brasil, que contiene tanto prodigio?

Un inciso: hace unos meses algunas diputadas de la oposición se burlaron agriamente de una iniciativa  de la Administración, destinada a elaborar un mapa del clítoris. Con ello demostraron su ignorancia, su mala fe o ambas cosas a la vez. No se trata de un plano para enseñar a las niñas a hacerse pajas, sino de un estudio sobre la inervación del glande del clítoris (que no está correctamente identificada) para ver la viabilidad de practicar una cirugía de reconstrucción a las mujeres que han sufrido una ablación. Se puede discutir la conveniencia de realizar ese estudio con prioridad a otros (personalmente lo veo conveniente ahora y debería haberse hecho mucho antes) , pero en ningún caso se trata de una frivolidad.

Bueno, a estas alturas mi fama de depravado psicótico estará ya firmemente establecida, luego no merece la pena seguir insistiendo en el tema. En alguna próxima entrada trataré otro interesante misterio, el de la eyaculación femenina, pero dejaré pasar un tiempo a ver si entretanto recupero alguno de los lectores/as que habré espantado con esta entrada, quizás con algún texto lleno de salves a María.

O puede que no me merezca la pena recuperar a quien se espanta con demasiada felicidad. Total, mi imagen ya no puede empeorar mucho más …

sábado, 15 de mayo de 2010

El castellano es machista

Me duele decirlo porque el castellano es un idioma bello, exacto y elegante, pero no podemos cerrar los ojos: es machista hasta grados enervantes.

Podemos verlo en algo tan anodino como la formación del plural en pronombres y determinantes. Si un conjunto incluye miembros de ambos géneros su plural, indefectiblemente, es masculino. Es decir: si formamos parte de un grupo constituido por mil mujeres y un hombre, debemos pensar en nosotros. Esa es, por cierto, la causa de que los gentilicios se definan  como masculinos (los alemanes, los lucenses, los alfacentaurinos…) con la excepción del mítico pueblo de las amazonas, ya que según la leyenda no había hombres en sus tierras.

Un caso similar se da en las denominaciones profesionales. Antes las profesiones estaban separadas por sexos pero hoy ya no son exclusivas. La mayoría de las masculinas siguen siéndolo (piloto, médico…) pero se buscan eufemismos para los oficios femeninos cuando los ejercen hombres (no hay azafatos, sino asistentes de vuelo).

En una ocupación tradicionalmente femenina como la cocina se usan ambos géneros pero se ha añadido un extranjerismo masculino para señalar la categoría más sublime. La mujer sigue siendo cocinera, pero el artista de los fogones, la estrella, es el chef, puesto ocupado en un 99'9% de los casos por hombres.

Pero si hay una trinchera donde ha encontrado refugio el machismo carpetovetónico es el habla popular. Algo bueno es cojonudo, algo caro vale un huevo, algo soso o molesto es un coñazo, un hombre acobardado es una nenaza o un pichafloja, los valientes le echan cojones y aquello que merece destacarse es la polla. El mejor ejemplo lo encontremos en los términos relativos al oficio más antiguo (y denostado) del mundo

ZORRO: Espadachín californiano enmascarado y justiciero.
ZORRA: Puta.

PERRO: Mejor amigo del hombre.
PERRA: Puta.

TROTÓN: Caballo adiestrado para el paso corto y veloz.
TROTONA: Puta.

BUSCÓN: Pícaro, hombre que se busca la vida.
BUSCONA: Puta.

AVENTURERO: Osado, valiente, arriesgado, hombre de mundo.
AVENTURERA: Puta.

CUALQUIER: Fulano, Mengano, Zutano, y tantos otros.
CUALQUIERA: Puta.

HOMBREZUELO: Hombrecillo, varón mínimo o pequeñito.
MUJERZUELA: Puta.

MANCEBO: Hombre joven y soltero
MANCEBA: puta.

GOLFO: Masa de agua marina parcialmente rodeada de tierra.
GOLFA: Puta.

PUTIN: Honorable jefe del estado ruso.
PUTINA: putilla.

HOMBRE PÚBLICO: Personaje prominente.
MUJER PÚBLICA: Puta.

MI JEFE: Hombre situado jerárquicamente por encima mío.
MI JEFA: Menuda puta ¿Cuantas pollas se habrá comido para que la asciendan?.

HOMBRE QUE COBRA DINERO A CAMBIO DE SEXO: machote, campeón, pichabrava, huevos de oro, supermán, torero ¿Cuál es tu secreto, oh maestro?
MUJER QUE COBRA DINERO A CAMBIO DE SEXO: Puta.

Creo que mi argumentación está sobradamente demostrada así que no añadiré más. El machismo es un problema real de nuestra lengua y debemos hacer todo lo posible por corregirlo. La solución pasa por dejarnos de remilgos y usar la educación y el sentido común, cambiando no tanto nuestros hábitos de hablar como nuestra forma de pensar, porque el habla, después de todo, refleja nuestro interior.

El sentido común por desgracia escasea, y el afán por la corrección política ha llevado a extremos tan cursis como el deleznable intento de una formación política de promover la conversión de la partícula @ en una vocal transgenérica. Aún más lamentable es la decisión por parte de la Academia de feminizar términos como presidente o líder, que no son masculinos, ya que señalan a la persona que realiza una acción indepedientemente de su sexo. Una mujer que preside, asiste o lidera es una presidente, una asistente o una líder.

Aún peor es ver como lo que para el llorado Tierno Galván fue una broma (aquel célebre jóvenes y jóvenas) ha cobrado peso y notoriedad en boca de nuestros representantes, que sienten la necesidad de duplicar el sujeto de sus frases para hacerlas (en su limitado entender) más inclusivas y evitar ofensas o desaires imaginarios.  Y así en las campañas electorales (uno de los momentos en los que el idioma sufre más patadas) oímos florituras como:

… queridos compañeros y compañeras … correcto pero innecesario, si no es posible calcular la proporción de sexos el uso del os es adecuado y no resulta discriminatorio.
…queridos asistentes y asistentas… juro que oí esa expresión en boca de un conferenciante hace cuatro años, por desgracia nadie debió grabarlo para subirlo a YouTube.
 … queridos miembros y miembras … mi favorita: si al menos fuera miembros y vaginas la terminología sería correcta aunque innecesariamente descriptiva, pero no, sueltan el miembras y hasta se les ve felices usándolo.

Por si alguien lo ignora, sólo apuntaré que ¡¡¡¡¡¡NO EXISTEN LAS MIEMBRAS, PEDAZO DE GILIPOLLAS!!!!!!

Señores académicos y políticos, no dudo de su buena fe e intenciones (miento: dudo, y mucho) pero sus iniciativas sólo añaden confusión y descrédito a nuestra gramática. La lengua tiene vida propia y no puede cambiarse a golpe de decreto. Si quieren ayudarnos a liberar al castellano de su lado oscuro, prediquen con el ejemplo, si es que son capaces.

Podríamos terminar aquí este tema, pero no quiero dejar de hacer notar algo a aquellos que, como vimos más arriba, asocian en su boca el valor con la masculinidad. Si los hombres tuviéramos que parir la humanidad se habría extinguido en el neolítico, salvo que la epidural se hubiera descubierto a la vez que el fuego. Antes de usar los genitales como medida de todo lo bueno deberíamos pensar quién se ha encargado de mantener en marcha el mundo mientras nosotros nos colgábamos las medallas, porque por mucho que pese a algunos, no hay marcha atrás, y puede que lo próximo que nos cuelguen del cuello sean nuestras pelotas cortadas.

Merecidamente cortadas, dicho sea de paso.