Mujer iroqués

Mostrando entradas con la etiqueta ateismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ateismo. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de julio de 2013

¡¡¡¡¡DE PARTE DE LA SAGRADA TETEEEEEERA, SE HACE SABEEEEEEEEEEERRRRRRR.....!!!!!

... Que el 30 de mayo de 1919 Su Católica y Graciosa* Majestad Don Alfonso de Borbón, llamado también Alfonse XIII El Africano, Rey de España, Conde de Barcelona y Protector de Jerusalén, acompañado de la familia real, el gobierno en pleno y otras autoridades civiles y religiosas, consagró España al sagrado corazón de Jesús. En dicha ceremonia realizada en el Cerro de los Ángeles en Getafe se instauró a Jesús como rey de España.

... Que  en fecha más cercana, en el año del señor de 1965, Francisco Franco, Caudillo de España por la Gracia** de Dios, llamado también Paquita la Culona*** y El del Culo Blanco, repitió dicha ceremonia poniendo así los destinos de la patria bajo el dulce abrazo de Jesús...

... y que a fecha de hoy, en el Año del Señor de 2013, y como fundadores del Muy Esclarecido Culto a la Tetera de Bertrand Russell,  consideramos que no podemos ser menos...
 ... y por ello anunciamos nuestra libre decisión de consagrar España a algo. 

Así que, queridos niños y niñas...

Como acto de visibilización de que en la España del siglo XXI la iglesia sigue teniendo una posición que no le corresponde y que cuenta, como en 1919, con los poderes públicos como fieles sirvientes, procederemos a consagrar España a la verdadera, única e imaginaria Tetera de Bertrand Russell. La ceremonia se realizará el día 27 de julio a las 19h y, por no ser menos que don Alfonso, también  se celebrará en el centro geográfico de la península.

Dado que la virgen del Rocío ha fracasado en su intento de sacarnos de la crisis, demos una oportunidad a la Tetera. Para ello invitamos a todos los seguidores del resto de verdaderas religiones ficticias, y a quien libremente quiera, a unirse a nosotros en este acto, para mayor gloria del ateísmo y el escepticismo. Y por echarnos unas risas.

Que el Fervor por el Hervor sea con vosotros y que su Sagrado Vapor os Proteja.

* La campechanía le viene a Juancar de familia, se ve que su abuelo también era muy dado a las gracietas, ya se sabe, bromas telegráficas y risas a costa de los jovenes enviados a morir a África, alegres escapadas a costa del erario público... lo normal en un Borbón.

** Otro graciosete. Qué perra tienen algunos con hacer cuchufletas a costa del españolito de a pie.

*** Ojo, apelativo que le fue otorgado por sus viriles compañeros militares, y más en concreto por Millán Astray, luego nadie puede ni debe ofenderse, es más, debiera ser recordado con orgullo por sus fieles corifeos.

martes, 4 de junio de 2013

SI YO FUERA PAPA EN LUGAR DEL PAPA ... (I) Marketing y financiación



... y podría serlo, ojo. No hay ningun impedimento en la doctrina al respecto: cualquier bautizado puede ser nombrado Sumo Pontifice. Así que ya me veo con tiara, sandalias pescatoriales y triple corona.

O me vería así si la Iglesia aceptase por fin el reto de la modernidad y se decidiese a sacudirse de encima el polvo de los siglos. Hablan de crisis de fe, de pérdida de valores... ¡paparruchas! Lo que sucede es que Roma no sabe vender su producto.

Señores del colegio cardenalicio ¿quieren volver a ver las iglesias petadas de fieles, el cepillo rebosante de billetacos, las arcas de Roma llenas a reventar, las procesiones tan prietas de público que cueste mover el santo? Pues en el próximo cónclave, no desperdicien su voto ¡EPISCOPHAGUS PONTIFEX! ¡AUR AUR AUR!

Y como primera medida, elegir nombre. Un buen nombre, ya vale de juanes, pablos,  juanpablos, benes... un nombre potente, sonoro, que inspire respeto y devoción... PUTOAMO. PUTOAMO PRIMERO.

Sonoro, molón y fácil para las coregrafías. Las catolicfangirls solo tienen que repetir PUUUUTOÁAA-MO (plasplas-plasplasplas) cuando me vean pasar en el papamov... un momento, segunda orden papal: al desguace con el papamóvil. Basta de fasto y oropel, circularé en una BMW R75 conducida por una monja maciza con recias botarras de motera, hábito escotado y minifaldero y un VATICAN  HELL'S  ANGELS en la espalda. Yo, desde el sidecar, iré bendiciendo urbi et orbi a las multitudes enfervorecidas. Y los obispos pueden seguirme al trote, que están tirando a gordacos y les vendrá bien un poco de ejercicio.

¿Veis por donde van los tiros? La Iglesia no necesita kikos amongolados, catequistas aburridos o canonizaciones multitudinarias. Necesita MARRRRRRRCHA para llenar el redil.

Pensemos en la misa estándar, en su versión supuestamente festiva, cuando la parroquia tira la casa por la ventana y hay musica. O sea, la monja de la guitarra y el coro de señoras mayores desafinando el quealegríiiiiacuandomedijeeeerron ¿eso es una fiesta? #facepalm.

Hay que aprender de las misas Gospel y montar coros en condiciones, que canten con alegría, que le pongan espíritu y te fuercen a mover las caderas y batir palmas. Y en las misas de tarde y del gallo, caña eléctrica y buen metal. Basta de adaptar sosaineces de los beatles, desde ahora sólo buenos clásicos como ACDC, Metallica, Iron Maiden... una iglesia de noche pide guitarras que hagan temblar las cristaleras y calaveras cerca de las velas ¡aprovechemoslo y tengamos llenazo de jevis nostálgicos y metaleros satánicos!. Me diréis que esos no van por la misa, pero una vez dentro ya es cosa del párroco llevarles al la fe ¿o es que tengo que daroslo todo hecho?

Hace poco estuve en una comunión. Cuando los infantes, en traje de novia enana o almirante con chorreras, entraron en la iglesia, fueron recibidos con una cancioncilla sosainas de bienvenida. ¿Porqué desperdiciar las posibilidades del merchandising? Imaginemos la misma escena con los chavalines vestidos de tropas de asalto de Star Wars (blanco, adecuado para comuniones ¿no?) entrando al ritmo solemne de la marcha imperial. Y en las comuniones de postín podríamos alquilar los servicios de Ratzinger vestido de Emperador, esperando a sus huestes al pie del altar. El pobre se aburre en Castelgandolfo, y así se sentiría útil y podría aportar unos dinerillos para las arcas pontificias, tan necesitadas de monetario. Entre eso y un buen acuerdo con LucasFilm sacaríamos unos ingresos muy saneados.

Sería interesante contar para estos eventos con amantes del cosplay que den ambiente, por ejemplo escoltando a los imberbes catecúmenos con los rojos uniformes de la guardia imperial, o en alegre disfraz de wookie. Y ni siquiera habría que pagarles, con poner a la monja de la guitarra (ahora ya sin trabajo) cerca de la puerta esos patéticos pringados dignos jóvenes ya se sentirán felices, nunca habrán estado tan cerca de una hembra desde que les parieron.

Hablando de ingresos, hay otra fuente de negocio que hasta ahora ha sido ignorada olímpicamente por el Vaticano. El Índice de Libros Prohibidos. No, no he bebido demasiado vino de misa, pensadlo un poco.

¿Qué ha pasado con las obras condenadas por el celebérrimo Índice? Que se han convertido en BestSellers. Ya sea el Sidereus Nuncius, el Origen de las Especies o El Capital, todos ellos fueron condenados y todos ellos fueron éxitos de ventas. Ojo, no de lectura, de ventas, que es lo que le mola a los editores. Así que no cuesta mucho darse cuenta de que un buen agente literario tendría interés en que el Papa condenase furiosamente alguna obra literaria de sus representados, o por el contrario alabara con entusiasmo la firmeza doctrinal de las obras de la competencia, porque el público no sabe mucho de latines, pero si declaras que una obra es felizmente conforme al dogma, a todos les sonará a ladrillo amuermante.

Quien dice libros dice pelis o música. Lás páginas de crítica cultural de L'Osservatore Romano pueden convertirse en una mina de oro, solo hay que negociar bien los acuerdos y si de algo saben los obispos es de componendas bajo mano así que ¿a qué estamos esperando? ¡Si ya lo estamos haciendo a diario, anatemizando cualquier cosa mínimamente divertida, pero sin cobrar por ello!

Las canonizaciones también pueden dejar unos réditos interesantes. Pongamos un precio razonable, un beato por 5000 euros, un santo por 7500 de nada ¿quién se negaría a tener un familiar en los altares por unos dinericos de nada, que te puede adelantar cofidis? Y si luego sus cobradores te rompen las piernas, resignación hijo mío, piensa que te están apaleando por la fe.

Me diréis que así podría canonizarse a gente indigna pero, entre nosotros, así en petit comité, si ya hemos beatificado a una sádica sanguinaria como Teresa de Calcuta o canonizado al hideputa de Cirilo de Alejandría, un pecadorcillo más o menos tampoco debería preocuparnos. Total, el señor ya reconocerá a los suyos ¿no?.

viernes, 29 de marzo de 2013

LA CUISÍN DE LA TETERA (hoy, la blasfeburguer)

Esta historia arranca con una protagonista de lujo. Una tarde, en casa de mi amiga S (mi amiga creyente) le comenté que en el grupo de la Tetera de Russell pensábamos hacer alguna cosilla aludiendo a las prohibiciones alimentarias. Ella, en broma, me sugirio que empezáramos por las hamburguesas con bacon, ya que seguro que eran impuras a ojos de alguna religión. La pobre ignoraba que su sugerencia iba a ser tomada en serio así que, querida S, este menú no hubiera sido posible sin tu ayuda.



(el texto original fue publicado en el blog teteril, ésta es una versión ligeramente editada y personalizada)

La gastronomía, queridos niños, es una de las artes más nobles que conoce la humanidad. pues satisface una perentoria necesidad, y elaborada con amor y cuidado nos ofrece placeres sin cuento. En estas señaladas fechas vamos a presentar una receta que, amén de acariciar nuestros paladares, nos ofrece el sabroso retrogusto de la blasfemia multicultural. El plato que tenemos a bien ofreceros, digno embajador de la cocina estadounidense ante el mundo, vulnera las prohibiciones alimentarias de la mayoría de los libros sagrados que en el mundo han sido.

THE BLASFEBURGUER
INGREDIENTES PARA CUATRO PERSONAS (customizable, ésta es la versión de luxe)
  • 800 gr de carne de buey
  • 8 lonchas de bacon
  • 8 lonchas de queso cheddar
  • 3 dientes de ajo, sal, pimienta negra, perejil, canónigos
  • Dos cebollas rojas
  • Tres cucharadas de miel
  • 200 cl de jerez
  • 1 tomate
  • Salsa barbacoa importada
  • 4 bollos de hamburguesa
  • Pepsy Light
Como se explica en el vídeo, es preferible que la elaboración corra a cargo de una fémina que esté en esos días del mes, ya que de acuerdo a normas religiosas y sociales repartidas por todo el planeta, la mujer menstruante es impura, y cualquier alimento tocado con sus manos quedará contaminado, pudiendo incluso esterilizar al varón que lo consumiere. Y a todos los que han esbozado esa sonrisita de “como son esos salvajes” les recuerdo que aquí siempre se ha dicho que si la cocinera tiene la regla, se le corta la mahonesa, así que menos risas*.
Aunque la receta se detalla en nuestra dramatización, vamos a exponer brevemente los pasos, junto a las ofensas que infligiremos a cada uno a nuestros amiguitos imaginarios
  1. Picamos la cebolla y la pochamos con miel y jerez, atentando así contra las sectas que claman por la abstinencia etílica, como Testigos de Jehova, mormones y otras gentes que insisten en llamar a nuestra puerta con sonrisa bobalicona.
  2. Mezclamos el buey** y las especies ante el horror de todos los hinduistas, ya que Brahma, Shiva y Visnú condenan el sacrificio del ganado vacuno (aunque no dicen nada de corderos, conejos, pollos, patos… hinduistas, que no vegetarianos)
  3. Doramos el bacon para nuestra eterna condena, ya que judíos y musulmanes reniegan del cerdo, animal impuro por excelencia.
  4. Hacemos nuestras hamburguesas en la grasa rezumada por el bacon, colocamos éste sobre la carne y, con él, unas lonchas de queso, vulnerando un sagrado principio del judaismo, que es el de no mezclar jamás los lácteos con la carne.
  5. Preparada ya nuestra blasfeburguer, procedemos a devorarla con fruición EN VIERNES DE CUARESMA, que es cuando la Santa Madre Iglesia prohibe terminantemente el consumo de carne. Por supuesto podemos comernos una blasfeburguer en cualquier otro día de la semana, pero la palatabilidad se resiente sin ese pecaminoso aderezo.
  6. Acompañamos nuestro menú con una Pepsy Light, que, según intereconomía, está bien petadita de fetos humanos…mmmmmmmm…el refresco de los campeones.
  7. Como colofón, recomendamos el uso de salsa barbacoa importada, ya que en EEUU este producto se elabora a base de maíz transgénico, lo que la hace ideal para provocar la ira de todos los abrazaárboles.
Por supuesto no faltará el que diga eeeeehhhh, no hay cojones para meteros con los budistas, a lo que tenemos que decir, ya nos gustaría, ya, pero es que los jodíos, pese a su inmerecida fama de vegetarianismo, en realidad no tienen ninguna prohibición alimentaria real… ¿será por eso que a buda siempre se le representa así como orondo y feliz?

Y nada más, querido público. Ya sabéis, disfrutad de la buena mesa, con la satisfacción de condenar vuestras almas ante todas las religiones habidas y por haber.

*Evidentemente, si ninguna de nuestras compañeras está disfrutando en ese momento del placer de ser mujer, oler las nubes y esas cosas, dara igual el sexo de la persona encargada de elaborar la blasfeburguer.

** Si tenemos algún amigo Sijh y ganas de putearle***, podemos proceder a bendecir la carne antes de la mezcla, ya que los sijhs tiene prohibido consumir carne de animales consagrados. Y sí, si estás bautizado estás en condiciones de bendecir la carne.

 *** Si tienes un amigo vegano-animalista no hay ni que bendecir la carne. A sus ojos estarás cometiendo un animalicidio atroz. De hecho un doble animalicidio, ya que consumimos cerdo y buey. Me diréis que el veganismo no es una religión, pero francamente, a mí le lo parece, ya que sus practicantes se caracterizan por un escasísimo sentido del humor, tal vez motivado por sus carencias alimentarias.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

NAVIDAD, BLANCA NAVIDAD (o lo que queda de ella)


(La versión inicial de esta entrada se publicó en el blog de Dominación donde encontraréis otras alegres historias sobre fiestas religiosas)

Ya se acercan, niños, las felices fechas navideñas, cuando recordamos el milagroso acontecer de Jesús, adornamos el Árbol y festejamos la llegada de los pastores a adorar al niño, seguidos de los Reyes de Oriente cargados de presentes. Días familiares, para montar en conclave un precioso y nevado Belén con su angelito, su pozo, sus patitos, sus ovejas y una preciosa Estrella guía.

Bueno, no voy a asombrar a nadie si, como ateo, considero todo lo anterior como una solemne majadería. Ni existen angelitos, ni nieva en Belén, ni, de acuerdo a la versión editada y corregida por el Papa de Roma, Dios hizo volar por los aires las capas exteriores de una desdichada gigante roja para que la usaran como GPS unos pastores que debían conocerse los caminos de la zona mejor que sus pollas* ni unos reyes sabios que tan sabios no debían ser, ya que fueron preguntando el camino en vez de mirar los carteles, y mira que los romanos señalizaban bien las cosas.

(Las escrituras no aclaran el número de Sabios de Oriente, ni les da título de Majestades. Se decidió que eran tres a finales del medievo, pero ya puestos podían haber dicho que eran doce, y que la caravana llegaba hasta Damasco, y que además traían seismil cuatrocientos pajes y miles de elefantes cargados de marfil, rubíes y uranio. Y un helicóptero. Para mi humilde pensar, tres camellos, tres reyes y tres pajes quedan poco majestuosos)

A ver, no se trata de que el evento no sea verosimil. Que no lo es, por mucho que SS. SS Benedicto Equisuvepalito haya intentado darle credibilidad, suprimiendo seres imaginarios como unicornios, mulas, bueyes y estrellas con cola. Que para mí tenía más gracia con el ganado, ojo, pero si el Papa dice que los bueyes y las mulas no existen, pues no existen, que para eso es el Papa, y no como Rouco, un vil gran visir que quiere ser Papa en lugar del Papa.

 Es que aunque Ratzi me enseñara la partida de nacimiento, y una foto firmada por Darth Vader sosteniendo al Niño y diciéndole cuchicuchicuchi ¿quien es tú papá, preciosidad? la cosa seguiría chirriándome. Porque lo del portal, los pastores y, sobre todo, las fechas elegidas, huelen muy mal. Es más, de haber una buena oficina de registro de derechos en tiempos de Nerón, la Iglesia hubiera tenido que hacer frente a una demanda judicial de las de muchos, muchos denarios.

En tiempos de la expansión del cristianismo por el Imperio, había otros cultos que tenían mucha aceptación esntre las clases populares, y más concretamente entre las legiones. Y las legiones, queridos alumnos, eran un target preferente para hacer conversiones

... un momento... ¿los curas se iban a predicar a campamentos llenos de romanos depiladitos, en minifalda y con arreos de cuero?.... bueno, de eso podemos hablar otro día...

La cuestión es que entre las tropas estaba ampliamente extendido el culto de Mitra, mucho más que el cristianismo. Eso era un problema porque no es lo mismo desollar a una filósofa entrada en años que hacer lo mismo con 6000 señores hechos, derechos y bien armados, así que los obispos decidieron tratar la cuestión del mitraismo con cierta mano izquierda. Y resulta que el dios Mitra, que no es un Dios creador sino un Dios Hijo, engendrado por el Sol Padre, viene al mundo en una cueva un 25 de diciembre (cosas de ser un dios solar, mirushté) y es adorado por unos alegres pastorcillos a los que les es anunciado el nacimiento por... sí, lo sé, suena familiar ¿verdad?

En vez de condenar abiertamente el mitraismo, lo que les hubiera granjeado graves problemas (los señores con espada, por muy minifalderos que vayan, suelen ser poco razonables) los obispos optaron por el sincretismo, calzando una fiesta similar al nacimiento de Mitra en las mismas fechas y adornándola con elementos parecidos. No adoptaron, en cambio, la costumbre mitraica de degollar toros para banquetear por aquello de que los toros salen tirando a carillos. En su lugar vendieron la idea de que la felicidad y los banquetes vienen después, en la otra vida... vamos, que el cristianismo venía a asemejarse a una demo, prometiendo más para luego, para la versión de pago que aún estamos esperando.

No es el único mangoneo navideño. En esas fechas se celebraban en Roma las Saturnales, la fiesta preferida de los esclavos, ya que se les eximía de trabajo y podían celebrar opíparos festines. Los esclavos eran otro coto de conversiones para los primeros cristianos, así que la cena-comida de Navidad fue reemplazando al banquete saturnal. Ahí no hubo más pezones que dejar las viandas, porque si tras bautizar a un esclavo le dices que le vas a cambiar la mejor comilona del año por una deliciosa jornada de ayuno y oración lo más probable es que te sorprendas al descubrir que la pila bautismal cabe holgadamente en tu culo.

Debo desmentir un punto que suele mencionarse en estas fechas. Lo de que el árbol de Navidad fue un remedo de los árboles que se adornaban por las saturnales y bla, bla, bla... señores míos, el primer arbol pascual no se vio en Occidente hasta el siglo XVI, y pocas saturnales debían celebrarse en esas fechas, pocos romanos minifalderos habría por la zona, y menos aún en Alemania, que es de donde nos viene la estúpida costumbre de torturar a un abeto incinerándolo con lucecicas incandescentes y adornándolo con espumillón y cojoncillos de colores.

Por cierto que lo de los tres reyes magos, mencionado más arriba, podría ser un préstamo directo del judaísmo, ya que a Abraham y Sara les fue anunciado el nacimiento de su hijo Isaac por tres sabios que les visitaron en su campamento (se ve que los desiertos están llenos de sabios despistados y si no pones por ahí una supernova no saben salir)

Pero resulta que no, porque según Susan los reyes magos no vienen de Oriente (¿?) sino de Occidente (¿?¿?¿?) y más en concreto de Tartessos (¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?). Cágate lorito

O en su versión bilingüe, Shit you, little green exotic bird.

Pongo a Mitra por testigo que no hay una sola alusión a Tartessos en el Nuevo testamento. Hay alguna referencia en Reyes, en concreto cuando la construcción del templo de Salomón, pero en tiempos de Augusto Tartessos llevaba ya varios siglos enterrada debajo de alguna ciudad fenicia que a su vez yacería bajo alguna ciudad griega que estaría entonces convirtiendose en ciudad romana. O sea, que no. Y espero impaciente a que el Papa me explique porqué precisamente de Tartessos, y no de la última Thule o, puestos a fardar, de la Atlántida, Cimeria o Lemuria, para animar a los frikies más patéticos a unirse a las celebraciones.

Además, después de decir que los Reyes Magos eran del Betis, el Papa va y nos suelta que no son Reyes ni magos, y que en realidad son simbólicos ¿pero esto que es? El Belén se nos ha quedado en nada.

Recapitulemos. Fuera el portal, remedo de la cueva de Mitra, fuera el buey y la Mula, fuera la absurda estrella con faralaes, los pastores desperdigados por el corcho porque sin estrella no saben llegar y los reyes magos metafóricos viniendo de occidente, sin camellos, sin pajes, sin corona y bailándose un fandango. Y por supuesto, adios al árbol. Menos mal que Bene no se ha hecho con un mapa meteorológico de la zona porque entonces el mercado de la harina, elemento tradicional para nevar el Belén, sufriría una crisis dentro de la crisis.

¡Santidad, pare ya, que nos jode usted las fiestas!

Por suerte hace ya décadas que me negué a poner belenes/árboles/colgajillosconpelotascharoladas y mi política de resistencia pasiva** ha dado sus frutos, así que no tengo que preocuparme de las opiniones vaticanas. Donde no hay Belén, no se pueden quitar figurillas. Pero no dejo de lamentarme por los pobres niños, hijos de fieles católicos, que verán castrado por orden papal el feliz momento de colocar pastores en tropel, y la ordenada caravana de camellos y pajes...siempre chicos con ceñidas calzas, en plan sota de bastos... ¿porqué los Reyes los reyes nunca contratan chicas para traer los regalos?***

Pero al menos los pastorcillos siguen dispersos por ahí, y podrán seguir follándose a las ovejas, como he visto hacer en alegre zarabanda en más de un belén y más de tres.

Y siempre nos quedará el Caganer****

Felices fiestas, amiguitos.

Actualización a 25 de diciembre: mi madre opina que el Papa se equivoca en lo del buey y la mula porque, como es hombre, no entiende de partos. Si María iba de 9 meses la pobre apenas podría dar un paso, luego iría en mula. Y con la pelona que estaba cayendo no iba a dejar al animalico fuera de la cueva, pasando frío, luego mula, al menos, había. Y debo decir que es un argumento i-rre-fu-ta-ble.

Tome nota y aprenda, Santidad.

*Por romántico que suene, el oficio de pastor es de hacerse muchas pajas. Quizás de ahí venga la imagen de los pastorcillos acercándose al belén mientras tocan la zambomba. Y eso podría explicar, por añadidura, porque todo el terreno aparece como nevado, que son muchos pastorcillos.

**Resumida en la frase YO NO LO PUSE Y YO NO LO RECOJO.

*** No seamos mal pensados, quizás no contratan chicas porque decir “camellos y pajas” no suena muy bien.

**** Hasta que el Papa decida que los señores cagando también son seres mitológicos y/o metafóricos, que todo puede pasar.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Día Internacional de la Blasfemia


En esta señalada fecha no quiero dejar pasar la oportunidad de haceros saber que Dios es un señor bajito (1'51, lo de Altísimo es sólo cuando lleva tacón cubano), panzón (el sedentarismo pasa factura, está en todas partes no es una metáfora, es que está realmente muy gordo) y miope (por eso monta las masacres que monta, no puede apuntar bien así que tira a boleo, ya sea a sodomitas, gomorreos o soldados del faraón).

Ninguna de esas cosas serían un problema si no fuera porque además es un resentido. Se ve que en su cole le pegaban (bajito, gordo, gafotas...) y por eso acumuló un odio cerval por la humanidad. Como Bill Gates, pero sin dinero. Además no tiene abuela y, claro, cuando no hay nadie que te haga un buen plato de croquetas, la bilis se acumula sin cesar. Ah, y como no le gusta mirarse al espejo (es un acomplejado, por eso no quiere que le hagan retratos) su higiene deja mucho que desear. Por eso la palabra de Dios huele a mierda: sufre de halitosis.

Dicho sea de paso, tiene muy poco éxito con las mujeres. Ninguno, para ser exacto: el único polvo de su vida lo echó por delegación en una paloma, o algo así (tenía plumas, eso seguro) y su fan más íntima era una vieja albanesa más reseca que un bacalao y con tendencia al sadismo*. De ahí su aborrecimiento por el género femenino, y de paso por cualquiera que disfrute del sexo, bien en compañía, bien en modo de autoservicio**.

Aun así, sé que hay quienes necesitan llenar el vacío de sus mentes adorando a algún señor invisible, de otro modo podrían empezar a pensar que tendrían que sentirse responsables de sus propios actos, y eso es muy duro. Si ése es vuestro caso, yo os aconsejo que os busquéis uno más majo. 

Podría aconsejaros seguir a mi diosa helénica favorita, Afrodita callipigia (Afrodita del Culo al Aire, señora del retoce y la alegría con un punto de picardía) pero entiendo que pasar de rezarle a un barbudo casposo para rendir homenaje a la dama de las nalgas más bellas es un salto demasiado extremo, así que optaré por un dios masculino.
Mi propuesta es Hotei, dios de la felicidad en China y Japón. Al contrarió que Alah/Yahvé/Dios-para- los-amigos, Hotei fue real. Era un monje budista itinerante que tenía don de gentes. Como se llevaba bien con todo el mundo, solían regalarle cosas, y cuando consideraba que ya tenía suficientes, las metía en un saco y se acercaba al pueblo que le quedara más a mano. Una vez allí, organizaba una gran fiesta para todo el mundo, así que para los campesinos ver aparecer por el camino a Hotei, con su saco, pronto fue una señal de buena fortuna.

Era todo virtudes: tragaldabas, buen bebedor, amigo del baile, fumador de opio y aficionado a las mozas. Tras morir, su recuerdo, lejos de borrarse, fue pasando de boca en boca hasta convertirse en deidad, como encarnación feliz del Budda.

Hotei no hace milagros, no hay que rezarle nunca y no es necesario peregrinar de rodillas a ningún lado. Para seguir sus preceptos basta con reir, follar, amar, disfrutar y dejar que cada cual disfrute a su aire, sin juzgarle. No hay días sagrados ni preceptos inamovibles. Cualquier momento es bueno para relajarnos y dejar que la vida, simplemente, pase.

Bien fácil os lo pongo.

Pero vamos, que si os gustan los hombrecillos inexistentes, iracundos y rezumantes de rencor, sois muy libres de arrodillaros ante una sotana o un madero. Yo no os señalaré por ello, me limitaré a no imitaros y reir de cuando en cuando a vuestra salud, para que al menos alguien os recuerde con una sonrisa.
Y hablando de sonrisas, si pese a ser creyentes habéis logrado llegar hasta aquí sin sentir escandalo y  esbozando eso, una sonrisa, me consideraré afortunado, porque eso indica que aún no lo tenéis todo perdido.

Besos blasfemos y cariñosos para toda la gente sonriente.

* Alguien que niega analgésicos a un enfermo para que el dolor le acerque más a Jesús, por mucho que la disfracen de santa, es una vulgar sádica.

** Cosa rara porque Él bien que le da al manubrio, a ver de dónde pensáis que salía el maná.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

¿POR QUÉ SOY ATEO? (II)


Ya he expuesto los motivos que pueden llevarte al agnosticismo. Pero yo no me describo como agnóstico, sino como ATEO.

¡Pero no puedes demostrar que Dios no existe!

He oído ese argumento mil veces, y me sigue pareciendo tan vacío ahora como la primera vez. Claro que puedo demostrarlo. Basta con demostrar que ese dios concreto es obra de los hombres, porque, por propia definición, un dios no puede ser una creación de sus seguidores. Y eso es fácil de hacer.

Yahvé, deidad de las tres grandes religiones monoteistas actuales. La evidencia de su existencia y, según los fanáticos, su grandeza, es la palabra revelada, es decir, el Libro. Pues si cogemos ese libro, sin más, no necesitamos mucho esfuerzo para entender que la palabra es falsa. Ni la Tierra tiene 4000 años, ni los humanos surgen de la nada, ni la Tierra es el centro del Universo, ni hubo un diluvio que  anegara el planeta por encima de las montañas, ni... es más, el texto, por si mismo, evidencia diversas etapas en su redacción y recopilación, y es posible seguir el origen de sus mitos y verificar que son préstamos relativamente modernos de religiones más antiguas y totalmente ajenas al dios de los judíos. Es decir, la Biblia es obra de los hombres, y ni siquiera es una obra demasiado sólida.

Podemos repetir el mismo proceso con cualquier deidad concreta, y llegamos al mismo punto: los dioses son obra de los hombres, ergo, son falsos. Del mismo modo que puedo afirmar que no existen Thor, Zeus o Anubis, puedo demostrar que no existen Aláh, Yahvé o Shiva

Bueno, pero es que los cristianos no creemos en el Dios del Antiguo Testamento sino en Jesus.

No, queridos, no. Sin el Dios bíblico, Jesús sólo es un hombre. Muy majete y buenrollista, pero sólo un hombre. Luego si el AT no es más que un montón de cuentos mal escritos, el cristianismo es un cascarón vacío.

Pero no puedes demostrar la inexistencia de una deidad no concreta, un poder benéfico del universo, una energía, un llámalo X, un algo...

Ahí os estaba esperando. Ese es el argumento más estúpido de todos. No, no puedo, porque no lo necesito. Para que la respuesta a una pregunta sea X, ésta debe ser igual de valida al menos que el resto de las respuestas posibles.

La reina Cretina de Grecia (perdón, Sofía de Grecia) dijo Se ha de enseñar religión en los colegios, al menos hasta cierta edad: los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida. No dudo que la necesiten, pero no necesito el concepto Dios para explicar esas cosas. El origen de la humanidad (y de las especies vivas modernas y extintas) se explica mediante la teoría de la selección natural. La inteligencia no requiere ninguna intervención milagrosa, sólo un crecimiento suficiente del cerebro y cientos de miles de años de evolución cultural. El origen de la vida se puede explicar mediante simple bioquímica. El de la Tierra es una cuestión de polvo estelar, masa y gravedad, y en cuanto al universo, los físicos han logrado llegar en sus cálculos al instante mismo de su inicio, hace 14000 millones de años. Sabemos qué ocasiona la luz. Sabemos qué son los colores. Estamos empezando a entender qué es la masa.

Nadie nace creyendo en Dios. NADIE.  La idea de Dios es inculcada en la mente de los niños por los adultos, igual que la de los Reyes Magos, Santa Claus o el Ratón Pérez. Luego bastaría con no hacerlo para que la religión se extinga como una vela, del mismo modo que si dejamos de hacer el paripé con los dientes y las almohadas el Ratón Pérez y el Hada de los Dientes se borraran de nuestra imaginación sin dejar rastro. Y ambas cosas sucederían en una única generación.

La explicación religiosa pudo tener sentido hace cientos de años, cuando no había otra. Pero hoy por hoy no es válida porque tenemos otras que sí lo son. Y, lo que es mejor, no es necesaria tragárselas ciegamente, porque podemos poner a prueba su validez. Y si nuevos datos reales invalidan una respuesta, a su vez el estudio de esos datos darán nuevas respuestas, del mismo modo que cada descubrimiento, en vez de fosilizarse y calcificarse como la religión, abre nuevas puertas y plantea nuevas preguntas que ni siquiera existirían si aceptáramos la validez de la respuesta Dios.

Todas y cada una de las explicaciones religiosas sobre el mundo han sido refutadas por la ciencia. Actualmente los teístas, los agnósticos perezosos y los fanáticos bíblicos se aferran no ya a sus creencias, sino a los puntos aún no explicados, en la idea de que si la ciencia no ha aclarado algún detalle de algo, por nimio que sea, ese detalle demostrará la existencia de Dios. Hace años presentaron ante un juez el flagelo de las bacterias como la prueba irreductible de la necesidad de un creador. Los científicos, en vez de aceptar ciegamente su explicación, se limitaron a explicar, paso por paso, cómo surge el flagelo bacteriano. Ahora dicen que no podemos saber que pasó antes del Big Bang luego tiene que haber un Dios. No sé si lo llegaremos a saber alguna vez, pero sí sé cómo no llegaremos a saberlo jamás: aceptando su respuesta y dejando de buscar la correcta.

La última trinchera de los religiosos es que el temor de Dios es necesario para sostener la moral y la honradez, pues sin su mirada amorosa (y la amenaza del sufrimiento eterno, ya de paso) el hombre cae en el barro. No voy a dar ejemplos de la moral y honradez de los ateos. Ni siquiera de la mía. Me basta con ser consciente de que hasta el siglo XIX no hubo ateos, luego todos y cada uno de los crímenes cometidos en los últimos cuatro milenios, desde el nacimiento de las civilizaciones hasta los comienzos del siglo XIX fueron cometidos por gente religiosa, que creía firmemente en un dios, o incluso en muchos, y los más atroces de esos crímenes contaron con el beneplácito (teórico) de esos dioses. Luego la idea de la deidad tampoco sirve de mucho como garante del bien.

Resumiendo, no necesito demostrar la inexistencia de llámalo X, porque no necesito a llámalo X para nada. No hay espacio para él: no explica nada, no aporta nada. Lo dijo Laplace, cuando Napoleón le preguntó porqué no nombraba a DIos al exponer su estudio sobre la gravedad y los movimeintos planetarios: Sire, nunca he necesitado esa hipótesis.

Nosotros tampoco la necesitamos. Y no necesitamos explicar algo innecesario. Si tu respuesta es Dios, tu pregunta simplemente está mal planteada.

Por eso soy ateo.

sábado, 1 de septiembre de 2012

¿POR QUÉ SOY ATEO? (I)

Bueno, por si alguien aún no se ha enterado (hay gente muy despistada en la red, y no descarto que aparezca alguna lectora* nueva que no haya navegado previamente en mi bitácora) haré una declaración: soy ateo. No agnóstico ni indiferente ni no practicante ni ninguna de las etiquetas comodas y políticamente correctas que te encuentras por ahí. Ateo. Rotunda, positiva, activa y enérgicamente ateo.

Puntualizaré el término activamente. No es que tenga previsto entrar en la Almudena con un Kalashnikov y abundante munición, disparando contra todo aquel que levante las manos al cielo y me diga ¡no me mate, por el amor de Dios! Ahí como mucho entraría con una bola de demolición, porque esa catedral es un engendro lamentable y un bombardeo con napalm me parece la mejor manera de mejorar su estética. Lo que quiero decir es que defiendo mi postura de forma activa y racional, colaboro en actividades a favor de la separación efectiva entre el estado y la religión y denuncio el abuso de poder y la perniciosa influencia de las religiones organizadas en nuestra sociedad.

El caso es que soy una persona muy dada a comerme el coco y ya hace tiempo que me dediqué a rememorar los pasos que me llevaron desde la fe aborregada del niño educado en el catolicismo al ateismo militante. Las visitas veteranas supondrán que no hay demasiado que especular al respecto: de niño los curas de mi colegio me educaron a fuerza de hostias ergo me volví ateo.

Deducción sencilla y elegante, pero falaz. Por un lado, aunque cobré lo mío y lo de mi primo, yo no me cuento entre los niños más apaleados de clase, ya que era un estudiante tirando a bueno. Por el otro, la bilis de un montón de frailes amargados te quita la fe en los frailes, no en Dios. Si no fuera así este país se habría llenado de ateos ya en el siglo de Oro, porque los curas llevan aplicando con saña lo de la letra con sangre entra desde hace cienes y cienes de años.

Mi primer paso hacia el ateismo fue el muermo. Porque en cuanto tuve un poco de raciocinio fui muy consciente de que las misas eran aburridísimas, y a medida que fui creciendo lo hizo el tedio. El mismo tedio que tenía, por cierto, uno de los curas que me confesaban, porque fuera cual fuese el volumen de pajas declaradas ante el confesionario, siempre me respondía mmmmrssszzzzzcincopadrenuestrosyunavemaríajjjzzzzzzzzzz... antes de seguir durmiendo. 

Vamos, que un día tuve que ser sincero conmigo mismo y aceptar que la religión es un peñazo. Pero de nuevo debo decir que eso no te lleva al ateismo, sino a las posturas antes citadas, las comodonas. Buena parte de la gente que se describe a sí misma como católica en las encuestas añade después la coletilla no practicante, lo que traducido al castellano crudo viene a significar para echar la siesta me tumbo tan ricamente en el sofá, no en un banco de misa, que están duros y el cura luego te mira mal y total por unos ronquiditos de nada.

¿Exagero? Visitad cualquier iglesia de pueblo (se supone que la fe es más profunda en el medio rural, siempre me he preguntado porqué**) durante la temporada lectiva de misas, esto es, fuera de las fiestas del santo patrono. Sólo veréis a una docena de viejecillas murmurando ycontuespíritu y desafinando el quealegríacuandomedijeeeeeeronnnnnnn. El resto del pueblo no pisa la iglesia más que cuando hay permiso para hacerlo borrachos.

La pereza es asimismo la responsable del agnosticismo, ya que el que se declara agnóstico en general quiere decir en realidad no me creo una mierda de lo que dicen las curas pero me da demasiada pereza pensar el porqué. Sumado, en ocasiones a esa manía de querer contentar a tirios y troyanos y que se traduce en memeces del tipo todas las creencias/ideas/costumbres son respetables (lo que es otro indicio de pereza, porque muchos de los que sueltan esa flor por la boca son incapaces de articular una sola idea correctamente razonada)

Por cierto, y al hilo del anterior párrafo, las creencias/ideas/costumbres no tienen porqué ser respetables, del mismo modo que no tienen porqué serlo las personas. Pasado el primer hola, el respeto hay que merecerlo. 

* Digo lectora porque llevo tiempo viendo que, salvo el día aquel de las pajas, la mayor parte de mi público es femenino
** Porqué se supone eso, no porqué es más profunda, ya que tengo muy claro que no lo es.

lunes, 14 de mayo de 2012

EL ATEO SE HACE (por eso molamos tanto III)


El argumento más sobado sobre la bondad de la religión, al margen de su Revelación por la Divinidad, es la necesidad del ser humano de atenerse a unas normas morales que impidan el caos y la debacle. Es decir, el temor de Dios obliga al hombre a comportarse decentemente con su prójimo, y sin él nos lanzaríamos unos al cuello de otros con cualquier excusa. Como refuerzo de ese argumento suele acudirse a ejemplos como Stalin y Hitler, pruebas vivas (ahora muertas) de lo que puede llegar a hacer el ateismo.

La supuestas pruebas son facilmente refutables con el mismo argumento que se esgrime con ellas. Hitler no sólo nunca abjuró de su catolicismo, sino que consideraba que para el nazismo era más ventajoso entenderse con la iglesia católica que con los protestantes, debido a su estructura jerárquica. Además el nazismo no pretendía erradicar la religión, sino reemplazar el cristianismo por un credo nuevo, el cristo cordero-judío por un cristo guerrero-ario. En cuanto a Stalin, deberían recordar antes de usar su nombre que su educación fue religiosa e incluso profesó como seminarista, y no dudó en devolver algunos privilegios a la Iglesia Ortodoxa en 1942. Por supuesto el punto de vista que acabo de exponer sobre esos dos dictadores es falaz, pero lo es en el mismo volumen en que lo es pretender que sus crímenes se debían a su falta de religosidad.

Por cierto, en el ranking de genocidas, y por delante de Hitler y Stalin, se encuentra su serenísima majestad Leopoldo de Bélgica, cristianísimo rey, bendecido por la Iglesia. Lo que no le impidió cuasi exterminar a la población del Congo para enriquecerse de la forma más obscena. Y, dado que el ateismo es un fenómeno muy, muy moderno, nos encontramos con que TODOS los asesinos, ladrones, violadores, genocidas, torturadores o criminales a secas anteriores al siglo XX fueron, de una u otra forma, creyentes y no ateos. Incluyendo reyes, sultanes, papas, khanes, nobles, obispos, santos, emperadores... Jack el Destripador, probablemente, era anglicano. Luego el hecho de creer en un ser superior y una justicia en el más allá no supone ninguna cortapisa al crimen ni la inmoralidad.

Veamos el otro lado de la ecuación. ¿Los ateos carecen de moral por el hecho de serlo? No parece ser así. Además la ética del ateismo es más sincera que la de la fe, ya que no se basa en el miedo a un supuesto castigo eterno a manos de una deidad vengativa, sino en la asunción, pura y dura, de que, si queremos recibir un buen trato de nuestros semejantes, nosotros debemos ofrecerles un trato similar.

Eso deja fuera las posturas de sacrificio o santidad al estilo de poner la otra mejilla, lamer llagas de leprosos o buscar el sufrimiento. Se trata de una moral práctica, basada en la idea de que, a priori, debemos confiar en la equidad de nuestros semejantes, siempre y cuando no defrauden esa confianza. Lo que Dawkins denominó, muy acertadamente, la postura Donde las dan las toman, una estrategia que experimentalmente* se ha demostrado superior a las del bondadoso confiado (lo que coloquialmente llamaríamos el pardillo o la víctima) y el aprovechado egoista (cuya supervivencia sólo está garantizada si cohexiste con suficientes víctimas bondadosas y confiadas)

Puede parecer un modo demasiado simple o materialista de plantear un código moral, pero de hecho es más sofisticado que el tantas veces alabado Tratarás al prójimo como a ti mismo del cristianismo, ya que lo complementa con la cláusula siempre y cuando el prójimo no demuestre ser un cabronazo. Así que existe la ética atea pero ¿seguirla nos hace mejores?

Volvamos a las falacias, esta vez del lado opuesto. Una estadística publicada a finales de los 90 en EEUU arrojó el curioso resultado de que, siendo la población atea un 15% del total, en las prisiones sólo suponían algo menos del 1%. Hubo quien lanzó las campanas al vuelo aduciendo que eso demostraba que la moralidad atea era muy superior a la creyente, y lo complementaba con otros datos que implicaban que los ateos tenían mejores puestos de trabajo, ganaban más dinero, sufrían menos problemas psicológicos y se divorciaban menos que los creyentes estadounidenses (este último dato era casi imperceptible, un 24% frente a un 26%, creo recordar).

La falacia es facil de encontrar. La mayoría de los ateos estadounidenses provienen de familias de clase media acomodada o clase alta y han tenido acceso a una educación universitaria, Luego es mucho más probable que tengan un buen puesto de trabajo (bien remunerado, que les permite acceder a mejores condiciones sanitarias) y no se vean en una situación personal que les empuje a delinquir. Por el contrario la mayor parte de los delincuentes preovienen de familias en la parte inferior de la escala, crecieron en barrios marginales y no tuvieron acceso a una educación razonable fuera de la escuela pública (que en los lugares marginales es MUY marginal) ni a una sanidad adecuada (recordemos que en EEUU la sanidad es privada). El hecho de que sean creyentes no es la causa de su situación, sólo es una parte del puzzle, ya que el porcentaje de afroamericanos e hispanos en la marginalidad y en prisión es muy superior a la media poblacional y esos colectivos, tradicionalmente, se identifican como religiosos. No están en la carcel, o viven vidas más miserables, por ser creyentes. Son creyentes, o mejor dicho, se definen como tales, porque pertencen a estratos sociales donde no es fácil plantearse el no serlo, y no sólo a nivel personal, sino a nivel comunitario, porque hay presión para que sea así (muy superior a la que vivimos en España, por cierto)

No obstante lo dicho, creo que la ética atea es superior a la moral creyente. No por que las estadísticas digan esto o lo otro, sino por que no depende de factores mágicos. Por un lado no nos comportamos decentemente por temor a un atroz castigo eterno, y eso la hace más valiosa, porque es más libre. Y por el otro, no se cimenta en las ideas o costumbres de un puñado de pastores cubiertos de piojos de hace 2500 años, sino en el día a día, lo que la hace flexible y realista, mientras que la moral basada en la fe es rígida e inadaptable. Salvo que una autoritas cambie su interpretación, dándonos otra versión un poco más modernizada, pero igual de rígida que la anterior.

Resumiré mis planteamientos. Los ateos llegamos a serlo a través de la racionalidad, lo que implica que hemos superado el encadenamiento de la fe, un saludable ejercicio para la mente. No nos dejamos lastrar por esa fe, lo que da alas a nuestra curiosidad. Somos coherentes y no buscamos falsos consuelos ni tiritas ficticias ante la realidad. Por añadidura nuestra ética es más sólida y valiosa que la que se basa en el miedo o la obediencia ciega. 

Añadiré que somos más interesantes en general porque sabemos que ESTO ES LO QUE HAY, que no hay segundas oportunidades tras la muerte, ni angelitos cantarines ni vírgenes ansiosas de dejar de serlo. Sólo esta vida, breve, finita y en general difícil. Así que procuramos sacarle todo el partido posible, y sacárnoslo a nosotros mismos. En los últimos años he conocido a muchos creyentes y muchos ateos, y puedo afirmar que, salvo honrosas excepciones (sí, Susana, me estás jodiendo la estadística) el trato con los segundos me ha aportado mucho más, en todos los sentidos.

Un consejo para todos los progenitores: educad a vuestros hijos en la racionalidad y el escepticismo. No es un camino fácil, pero es sólido y, a mi humilde entender, tiene más ventajas.

Qué leches, si hasta somos más guapos ¡todo son ventajas!

p.d.: Termino este post en el Día de Dibujar a Mahoma. La imagen que lo acompaña es mi modesta contribución, para recordarnos a todos que un mundo sin religiones sería un mundo mucho mejor. Y de paso para cerrarles el hocico a los desocupados mentales que, ante cualquier alusión a las animaladas, incoherencias e incluso delitos perpetrados por el catolicismo en España responden airados ¿A que no te metes con los musulmanes? En general su opinión me la trae floja, pero hoy debemos recordar especialmente que el islam es una de las creencias más desfasadas, discriminatorias, y homicidas del mundo, porque en las sociedades que lo practican no ha surgido un contrapeso secular que impida sus desmanes y sus líderes saben demasiado bien que la ignorancia y la irracionalidad son el abono imprescindible para seguir sometiendo la voluntad de sus fieles. Eso no significa que el cristianismo sea moralmente superior, lo que sucede es que hemos tenido tiempo y medios para ir sacudiéndonos su cadenas.

* Se trata de un experimento virtual, basado en un modelo informático, con unas condiciones de partida genéricas pero bien definidas y no necesariamente extrapolables a situaciones reales. El resultado evidencia las ventajas de un saludable nivel de desconfianza a posteriori pero en otras condiciones pueden presentarse estrategias más adecuadas.

martes, 8 de mayo de 2012

EL ATEO SE HACE (por eso molamos tanto II)



Se oye a menudo entre los voceros religiosos que los ateos, en realidad, somos incoherentes porque A: el ateismo es una religión y B: los ateos no deberían preocuparse por la religión. En cuanto al punto A, yo no veo en qué modo caminar descalzo con los pies sintiendo la hierba puede considerarse similar a ponerse unos zapatones con suela de seis dedos. Y en cuanto al punto B, no necesito ser creyente para interesarme por el origen de las creencias. La religión es un producto cultural, y eso la convierte en objeto de estudio, con interesantes ramificaciones económicas, sociales y psicológicas. Por ello es bastante usual que atraiga nuestra atención, y de ahí deriva la leyenda de que los ateos estamos obsesionados por la religión. Y digo leyenda, porque es al revés: lo que sucede es que las personas religiosas, en realidad, no muestran el más mínimo interés por el hecho religioso. Entre otras muchas cosas, la fe es enemiga de la curiosidad. Si alguien con mitra (o túnica azafrán, o barba de imán) ha dicho que algo es de una determinada manera, es que es así y punto pelota, y el buen creyente no debe plantearse preguntas al respecto.

La incoherencia, de hecho, es una característica del creyente. Muchos cristianos convencidos de serlo dicen que no se sienten representados cuando los obispos vomitan alguno de los exabruptos a que nos han acostumbrado en las últimas décadas. Es más, afirman que los mitrados sólo hacen uso de su derecho a la libertad de expresión a título personal, y no expresan la posición oficial de la iglesia. No está mal como argumento de una sitcom, pero es una profunda muestra de ignorancia en una persona que se considera creyente.

Un católico, por el hecho de serlo, acepta la obediencia a la jerarquía eclesial, Y cada vez que recita el credo afirma su conformidad con esa autoridad*. Si el obispo de Granada anima a violar a las mujeres que han abortado, o el de Tenerife estima que los adolescentes están deseando que alguien les encule, hacen esa declaración como obispos, con la autoridad que emana de su posición. Y si la Conferencia Episcopal no desautoriza explícitamente esas declaraciones, las avala. Luego cuando ese señor gordo de Alcalá arremete contra la homosexualidad acusándola de todos los males, expresa la posición eclesial al respecto y lo que dice, a ojos de cualquier católico VA A MISA. Si un feligrés no se siente representado tiene un problema muy serio, porque ese señor habla en su nombre y él está obligado a aplaudir y seguir sus recomendaciones.

Para ser coherente con la fe hay que suscribir todas y cada una de las afirmaciones de la jerarquía. Punto por punto y sin discusión. Dado que en general no es así, está claro que hay una epidemia de incoherencia entre los creyentes. Como si las ovejas tuvieran derecho a opinar ante el pastor.

Lo mismo sucede si obviamos los dogmas de la Iglesia y vamos directamente a la fuente, después de todo muchos cristianos dicen que lo son por el mensaje de Cristo, no por las decisiones o interpretaciones de la clerecía ¿no?

Pues, cuando el joven de familia acomodada preguntó a Jesús que debía hacer para ganar el reino de los cielos, el Mesías no se anduvo con rodeos: ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme. Llamadme puntilloso, pero a mí me parece que esto no admite matices ni interpretaciones. Y en otro pasaje añade No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Luego, hablando en plata, un buen cristiano, para serlo, debe regalar todo lo que tiene y tocarse los güevos con fe, que ya le llegará alguna ayudita celestial.

Ah, y pagar sus impuestos religiosamente, porque también está ese párrafo admirable de ¿Es o no es lícito pagar tributo al César?. A lo cual Jesús, conociendo su malicia, respondió: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?. Enseñadme la moneda con que se paga el tributo. Y ellos le mostraron un denario. Y Jesús les dijo: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción?. Respóndenle: Del César. Entonces les replicó: Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.  

O sea, regalarlo todo, confiar en que te llueva del cielo la comida y el vestido y, por supuesto, pagar tus impuestos marcando cuidadosamente la casilla de la iglesia (a Dios lo que es de Dios). Sin embargo no vemos muchos cristianos dispuestos a seguir el mandato de Cristo. Bueno, el de los impuestos, en general sí, pero obligados por ley, de mala gana, racaneando y murmurando cosas feas contra el César

Ojo, no es necesario ser cristiano, musulmán o budista para ser incoherente en cuestiones de fe. Muchos supuestos agnósticos suelen soltar memeces del tipo Yo no creo en Dios pero está claro que tiene que haber un algo, una fuerza, una energía, un llámalo X que vela por la vida porque el universo está lleno de belleza y blabliblú, blobliblá... Al margen de que yo nunca he considerado que las pilas Duracell merezcan una especial reverencia, tampoco veo demasiada coherencia en la actitud de estos comeflores, porque si hay un yenesecuá que vela amorosamente por el universo y la vida ¿porqué te molestas en cruzar cuando el semáforo está rojo? ¿Acaso LlámaloX es tirando a despistado, o te preocupa que en sus planes para el bienestar cósmico esté incluído que la diñes atropellado? 

En eso los teistas (palabra que engloba a todo tipo de tontolhabas) no difieren mucho del Papa. Si el vicario de Cristo cree sinceramente en la existencia de Dios, en la bondad de los dogmas eclesiales y en la promesa de que el martirio garantiza un puesto a la diestra de DIos ¿A que viene el cristal blindado del Papamóvil? Y, en general, la mayoría de los cristianos deberían preguntarse, si esto es un valle de lágrimas, y lo que cuenta es la promesa de la vida futura ¿porqué ese afanarse en aguantar aquí hasta el último aliento, yendo al médico al primer resfriado? ¿Qué no os esperan los gozos del Edén?

La realidad es que si nos fijamos en el modo de vida de los creyentes, del signo que sean, salvo una minoría de aborregados y fanáticos (que sí son coherentes), la grey vive su vida de una forma muy similar a los ateos: procuran buscarse la vida, follan siempre que pueden, tiran de condón (las ventas de Durex durante las JMJ se dispararon, jóvenes y cristianos: no gilipollas) y hacen lo posible por ser felices aquí y ahora, en este mundo supuestamente efímero. Pero, eso sí, acuden a misa en bodas-bautizos-comuniones-fiesta mayor (fuera de esas fiestas la feligresía usual es un puñado de ancianicas de negro arracimadas en mitad de una iglesia desértica) y aprovechan cualquier excusa religiosa para ponerse hasta arriba de panceta y vino*.

(to be continued...)

* Las palabras no son simplemente palabras: el credo es una profesión oficial de fe, sancionada por Roma desde el concilio de Nicea
** Lo de la abstinencia de cuaresma es cachondeo puro: incluso el que se toma un potaje de vigilia se lo aprieta a fuerza pan, y el tapeo tras la procesión de Viernes santo no se lo salta nadie.

viernes, 27 de abril de 2012

EL ATEO SE HACE (por eso molamos tanto I)


Bueno, no sé si a estas alturas alguien no se ha dado cuenta de ello, pero por si acaso lo voy a confirmar. Soy ateo. Lo siento si esta confesión supone un mazazo para alguno de mis lectores, pero así es la vida.

Como la mayoría de mis conocidos, fui educado en el catolicismo, con todos los extras: bautismo, comunión y confirmación. Y me lo tomé en serio. Al menos durante mi niñez y adolescencia.

La fe se me borró sobre los 19 años, para tristeza de mi madre. Alguien podría suponer que me aparté de la Iglesia por las cosas que viví en mi colegio pero no es así. A los 16, cuando me confirmé, creía sinceramente que era cristiano. Pero en los años que siguieron empecé a hacerme preguntas, por gracia (paradójicamente) de un sacerdote, Chacho, que pese a sus muchos defectos (muchísimos) era un buen profesor y gustaba de hacernos pensar.

El paso de la devoción al escepticismo fue... natural. A la primera duda, quizás diminuta, siguió otra, y otra más, en rapida sucesión. Bastó una mínima luz para comprender que los preceptos eclesiales eran arbitrarios, que las religiones sólo ofrecían humo y que los domingos, la mayoría de los feligreses se limitaban a murmurar las oraciones de la misa con desgana y mirando el reloj.

Mi ateismo era de bajo perfil, casi se me podía considerar agnóstico. La cosa cambió cuando me aficioné a leer textos de divulgación: el llorado Stephen J. Gould. Gould me enseñó a analizar críticamente, a buscar más allá de las apariencias, y a interesarme por el origen de las ideas preconcebidas. Y despertó mi curiosidad por Thomas Henry Huxley. Sagan también hizo una buena labor en mi cerebro y Richard Dawkins* tan solo remató la tarea: cuando lei "El gen egoista" ya era un ateo feroz y combativo.

Con la llegada de las redes sociales empecé a contactar con otros librepensadores (gracias, Rebeca, ya sé que te lo he dicho muchas veces, pero conocerte fue lo mejor que podía pasarme) y empecé a implicarme de forma activa. Los círculos en los que me muevo ahora son abiertamente ateos y escépticos y, dada mi manía de analizar y observar compulsivamente a la gente que me rodea, he llegado a una interesante conclusión: los ateos somos, de promedio, mucho más interesantes que los creyentes.

Ojo, he conocido ateos muy bobos, incluso completos gilipollas, porque la estupidez es independiente de cualquier otro rasgo de la personalidad. Ser ateo no te hace más inteligente. Ni más atractivo. Ni siquiera te hace mejor persona. Lo que sucede es que el proceso de conversión al ateísmo supone un esfuerzo intelectual y eso hace que, en promedio, el nivel intelectual de los librepensadores sea superior a la media, y esa es una situación puramente coyuntural.  La mayoría de los ateos, de niños, fueron educados en una religión basada en la fe. Superar ese estado requiere un esfuerzo, y un esfuerzo consciente, porque el único modo de borrar las secuelas de la fe es mediante la racionalidad. Y eso es un excelente ejercicio para la mente.

La fe nos es presentada como una virtud, pero en realidad es una tara. Bueno, al menos la fe irracional. Yo puedo tener una fe racional en que el sol saldrá mañana por el horizonte porque llevo toda mi vida viendo cómo lo hace, así que aunque no entendiera ni una sola palabra de astronomía mi fe en el amanecer estará asentada sobre la realidad de la experiencia. Pero la fe irracional es distinta: el niño debe aceptar (la existencia de Dios, la rueda de las reencarnaciones, la virginidad de María, el nirvanah, la glosolalia, el infierno, las 99 vírgenes, el cielo, el purgatorio...) porque otra persona le dice que debe tener fe, así, sin más. Y, si no es un hipócrita, lo dice porque a su vez a él, de niño, le dijeron que debía tener fe personas que, por su parte, creían lo que decían porque en su momento alguien les dijo que... y así hasta el infinito, sin que en ningún momento aparezca una prueba tangible de lo que se dice que es una verdad de fe.

Es decir, tener fe es creer ciegamente en lo que te dice una autoridad sin plantearte ni una sola duda al respecto. O lo que es lo mismo: renunciar a pensar. Puede que eso le parezca maravilloso a las jerarquías eclesiales, ya que es mucho más fácil conducir un rebaño de ovejas que uno de cabras, pero implica que cada vez que se encuentra con un hecho que desmiente su fe, el creyente mutila, consciente o incoscientemente, una parte de su racionalidad, a fin de seguir creyendo.

Por contra el ateo empieza planteándose esas dudas y resolviéndolas, no mediante la fe, sino a través del intelecto. Lo que, paradójicamente, hace que un ateo, de media, conozca de forma mucho más profunda el hecho religioso, ya que en vez de tragárselo sin mirar, lo disecciona. Cierta amiga creyente se sorprendió en su momento de mis conocimientos sobre religión y el  modo en que analizo y argumento al respecto cuando discutimos. Pero es normal que sea así: cada vez que me he encontrado una incoherencia, o me he planteado una cuestión al respecto, he procurado indagar y dado mi carácter obsesivo no me quedo tranquilo hasta llegar al fondo del asunto. No soy un caso único, al menos la mitad de mis conocidos ateos se caracterizan por una insaciable curiosidad. Y la curiosidad, sin las trabas de la fe, es una excelente gimnasia para la mente.

* A nivel personal Dawkins ha demostrado ser una persona bastante lamentable, o al menos para mí es así. Eso no le quita su mérito como divulgador